Seleccionar página

History of El Porvenir de la Industria concession and mining town (Fuente Obejuna. Cordoba). 1868-2013.

J. M. Jiménez Hernando

C/ Séneca 6, Peñarroya-Pueblonuevo 14200 Córdoba.
jimenezhernandoj@gmail.com

Historia del coto minero y del poblado minero de El Porvenir de la Industria (Fuente Obejuna. Córdoba). 1868-2013.

RESUMEN

El coto minero de “El Porvenir de la Industria” (Fuente Obejuna. Córdoba) fue concedido a Juan Francisco de Mesa y Arroquia en 1876, aunque los primeros trabajos no se realizaron hasta 1884. La continuidad de la explotación en un contexto competitivo exigió una mayor inversión, corriendo a cargo del Banco de Castilla la aportación de capital necesaria, al hacerse con la propiedad entre 1899 y 1901. Fue esta entidad la que, con la construcción de edificaciones industriales y viviendas familiares en torno a la mina, gestó el nacimiento del poblado minero de El Porvenir de la Industria.

En 1903, al no haber conseguido los resultados esperados, vendió todo el entramado minero-industrial a la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP), empresa que potenció el lavadero y paralizó los trabajos de extracción en beneficio de su mina Fortuna. A partir de 1925 reabrió los trabajos en el coto con la puesta en marcha del grupo Cervantes, que se mantuvo operativo hasta 1961, año en el que transfirió todo su patrimonio carbonero a la Empresa Nacional Carbonífera del Sur S.A. (ENCASUR). Esta sociedad intensificó las labores subterráneas e instaló un lavadero y una planta de tratamiento en el emplazamiento original de finales del s. XIX. Finalmente, en el período 2001-2009 se llevó a cabo una explotación a cielo abierto para la recuperación de los carbones más superficiales, siendo esta la última actuación en el coto minero tras 125 años de actividad y 7,5 millones de toneladas extraídas.

PALABRAS CLAVE: Carbón, coto, ferrocarril, minería, Porvenir.

SUMMARY

El Porvenir de la Industria mining concession (Fuente Obejuna. Cordoba) was granted to Juan Francisco de Mesa y Arroquia in 1876, although the first works were not produced until 1894. The continuity of the exploitation in a competitive context required a greater investment, with the Banco de Castilla paying the necessary capital contribution, when it took over the property between 1899 and 1901. It was this entity that, with the construction of industrial buildings and family homes around to the mine, created the birth of the mining town of El Porvenir de la Industria.

In 1903, not having achieved the expected results, it sold the entire mining-industrial network to the Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP), strengthening the laundry and paralyzing the extraction work for the benefit of his Fortuna mine. As of 1925, it reopened the works in the preserve with the start-up of the Cervantes group, which remained operational until 1961, the year in which it transferred all its coal assets to the Empresa Nacional Carbonifera del Sur S.A. (ENCASUR). This company intensified the underground work and installed a laundry and treatment plant in the original location at the end of the s. XIX century. Finally, in the period 2001-2009, an open pit mine was opened to recover the most superficial coals, this being the last action in the mining area after 125 years of activity and 7.5 million tons extracted.

KEY WORDS: Coal, mining, railway, reserve, Porvenir.

INTRODUCCIÓN

El coto y poblado mineros de El Porvenir de la Industria se ubican en la parte occidental de la cuenca carbonífera del Guadiato, dentro del término municipal de Fuente Obejuna, en el noroeste de la provincia de Córdoba.

Fuente Obejuna, incluyendo sus 14 aldeas, tiene una extensión de 592 km² y una población de 4.357 habitantes (INE 2024), distando 98 km de la capital de la provincia y 16 km de Peñarroya-Pueblonuevo. La villa, inmortalizada por la obra literaria de Lope de Vega, se desparrama sobre una loma distribuyendo sus calles de forma concéntrica alrededor de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo. Sus tierras consisten principalmente en dehesas de encinares dedicadas a la ganadería ovina y porcina y en menor medida a la agricultura, conformando un paisaje natural muy atractivo, actividades económicas que se complementan con la industria cárnica y el sector terciario. El Porvenir de la Industria es la única aldea de Fuente Obejuna de carácter minero, encontrando su origen en las primeras instalaciones de superficie asociadas a la explotación del coto, del cual tomó su nombre.

Tiene una población de 230 habitantes (INE 2024) y se encuentra a 11 km de Fuente Obejuna y a 5 km de Peñarroya-Pueblonuevo por lo que, históricamente, ha estado más vinculada a esta última población (Figura 1). Desde 2009, finalizada la minería con el cierre de la corta Cervantes Oeste, la actividad se reduce a la agricultura y ganadería de carácter muy local. El paisaje, a diferencia del resto del municipio, está salpicado de vestigios de la actividad minera desarrollada a lo largo de 125 años (1884-2009): castilletes, escombreras, huecos mineros e infraestructuras varias.

Figura 1. Situación del coto minero de El Porvenir de la Industria. Elaboración propia.

Figura 1. Situación del coto minero de El Porvenir de la Industria. Elaboración propia.

Desde el punto de vista geológico, el coto minero se sitúa en la parte oeste de la cuenca carbonífera del Guadiato, dentro de la zona de antracitas, con una corrida total de unos 7,5 km en dirección noroeste-sureste de sus dos grupos de capas principales: Cervantes y San Rafael.

La estructura general es la de un sinclinal asimétrico y vergente hacia el norte, con el flanco norte en posición normal y buzamiento de 20° a 30° hacia el sur (paquete Cervantes) y el flanco sur invertido y fallado con buzamiento de 45° a 60°, con elevada tectonización, que la convierten en irregular y discontinua (paquete San Rafael), separados por la falla de San Rafael y todo ello bajo un recubrimiento cuaternario de unos 15 m de potencia media (Figura 2) (Jiménez Hernando, 2011). Con este artículo se pretende poner en valor la actividad minera realizada en esta parte menos conocida de la cuenca y dar a conocer la génesis y desarrollo del poblado de El Porvenir como consecuencia directa e inmediata de la explotación del carbón.

Figura 2. Corte geológico del Área de antracitas (Archivo histórico de ENCASUR).

Figura 2. Corte geológico del Área de antracitas (Archivo histórico de ENCASUR).

INVESTIGACION Y PREPARACION DEL COTO MINERO.
1874-1899

Descubierta la cuenca en 1788 por Francisco Carlos de la Garza, se pusieron en marcha los trabajos de extracción para alimentar la máquina de vapor instalada en Almadén (Ciudad Real), los cuales se prolongaron hasta 1799, año en el que se paró la actividad por el excesivo coste de transporte. La necesidad de carbón para la obtención de hierro, cobre y plomo reactivaron su explotación a partir de mediados del s. XIX con la constitución de las primeras empresas interesadas. La apertura de las dos líneas ferroviarias que iban a enlazar la cuenca hacia el exterior por norte y sur, en 1868 y 1873 respectivamente, se produjo cuando el control productivo estaba en poder de dos grandes grupos empresariales: la Sociedad Hullera y Metalúrgica de Belmez (SHMB), que poseía la mina Terrible (1849), y la sociedad Loring, Heredia y Larios (LHL), que explotaba las minas Santa Elisa (1855) y Cabeza de Vaca (1861) (Jiménez Hernando, 2021).

La primera referencia a “El Porvenir de la Industria” se registra en 1868 en la petición hecha por Bernardo Navarro para la formación de un coto minero de 50 pertenencias y su investigación mediante calicatas. La solicitud comprendía una extensión de 750 ha situadas en el paraje de Fuente Obejuna (Córdoba) conocido como las Rañas de Mulva y la Gastana. Se tomó como punto de partida un pozo antiguo cegado adjuntándose memoria descriptiva, plano, pago de 5.000 reales y licencia de los dueños de los terrenos que eran de pasto y labor (Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 27/10/1868). Cada pertenencia ocupaba 15 ha y consistía en un rectángulo de 500 m por 300 m (art 13 Ley de Minas de 1859) siendo necesario solicitar entre 20 y 60 para constituir un coto minero (art 42 del Reglamento de Minas de 1868). La demarcación se realizó en el mes de abril de 1875 (Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 08/04/1875) y el título fue concedido el 27 de enero de 1876 a nombre de Juan Francisco de Mesa y Arroquia, consistente ahora en un coto minero de 750 pertenencias, ya que las Bases Generales para la nueva legislación de minas de 1868 había redefinido la pertenencia como un cuadrado de 100 m de lado, constituyéndose ésta en la mina de mayor extensión de toda la cuenca. Posteriormente
le fueron adjudicadas las concesiones de carbón La Esperanza (296 ha en 1876) y San Juan (30 ha en 1877) y las concesiones de hierro Primer Capricho y Segundo Capricho.

Juan Francisco de Mesa y Arroquia nació en Jódar (Jaén) en 1831, incorporándose en 1854 al cuerpo de Ingenieros Facultativos de la Armada con el grado Alférez de fragata y con destino en el arsenal de Cartagena (Murcia).

Hizo carrera en la Marina con diferentes destinos y grados que culminaron en 1878 cuando fue nombrado Ingeniero Inspector de la Armada con base en Madrid (Mesa Fernández, 1996). A partir de 1879 realizó varios intentos, junto con otros socios, de constitución de una sociedad para la explotación de la mina San Juan y parte del coto minero de El Porvenir (246 ha de las 750 ha totales), activos mineros aportados por éste, que dieron su fruto en 19 de mayo de 1881 con la creación de la “sociedad especial minera Carbonífera de la Cuenca de Belmez y Espiel”. En esta sociedad, Juan Francisco de Mesa se quedó con el 30% libre de todo gasto por la aportación de las minas, asumiendo la presidencia y recuperando la titularidad en caso de disolución, circunstancia que se produjo dos años después, sin que se hubiera efectuado ningún trabajo de relevancia (Gaceta de Madrid, 01/06/1881). Tras su fallecimiento en 1885, la propiedad de sus minas, valorada en 78.620 pesetas, estaba repartida entre su viuda y sus dos hijos (25%), varios socios del ámbito empresarial (27%) y su primo Ángel Rodríguez de Quijano y Arroquia (28%), que fue quien llevó a cabo las primeras actuaciones de investigación y explotación (Registro de la propiedad de Fuente Obejuna). Más conocido como General Arroquia, había nacido en La Carolina (Jaén) en 1820 y estudiado en la Academia de ingenieros militares, desempeñando diferentes puestos a lo largo de una intensa y exitosa carrera militar que le llevó a obtener el grado de mariscal de campo en 1881 (Boletín de la Real Sociedad Geográfica, 1905). La intención de explotar el coto minero del Porvenir de la Industria se produce en un momento expansivo de la cuenca carbonífera con tres grandes minas en funcionamiento (producción en torno a 140.000 t/año en el período 1877-1880) y la disponibilidad de dos enlaces ferroviarios (Belmez-Almorchón y Belmez-Córdoba), por lo que las expectativas de beneficio serían suficientemente importantes como para bautizarla con este nombre de connotaciones tan trascendentes y esperanzadoras para la industria local del momento. Sin embargo, esta zona de antracitas no se encontraba en producción ni tenía el nivel de conocimiento obtenido en la parte central de la cuenca, entre otras causas, por carecer de afloramientos, que entorpecieron la localización de las diferentes capas de carbón, y por su dificultad de uso en las aplicaciones industriales del momento. Además, a finales de los años setenta del s.XIX, se difundió, por parte de las sociedades dominadoras de la cuenca, la creencia generalizada de que en esta zona no había carbón. Las primeras investigaciones se produjeron hacia 1884 mediante la perforación de varios pozos teniendo que recurrir, un año después, a la realización de sondeos para abaratar costes. En uno de ellos se atravesaron dos capas de carbón, una inexplotable a los 22 m de profundidad y otra a los 35 m con una potencia aprovechable de 5 m, dirección N 32° O, buzamiento de 28°-32° al sur, disposición arrosariada y con presencia de pirita. Detectado el carbón se procedió a la perforación del pozo Maestro, con sección rectangular de 2,5 m por 1,5 m, siendo evacuadas las aguas y las tierras de excavación por medio de un torno accionado por la fuerza humana, que hacía muy lentos los trabajos de avance.

Finalizada la excavación, se le dotó de un castillete de madera de 12,5 m de altura, una máquina de vapor de 29 CV y una máquina de extracción con cable plano. En 1894 tenía 50 m de profundidad, coexistiendo con otros dos pozos, uno de 34 m para introducción de los rellenos y otro de 36 m con escalas para bajada y subida de personal.

El sistema de cribado contaba con dos parrillas para clasificar el carbón en tres productos, trabajo que era realizado por mujeres y niños (García-Castañón, 1894). Este mismo año estaba en construcción un ramal de ferrocarril de más de tres kilómetros de longitud y 0,6 m de ancho para comunicar el pozo de extracción con el ferrocarril Almorchón-Belmez a la altura del p.k. 52 (Figura 3) y en 1895 quedó instalado un taller de briquetas para el aprovechamiento de menudos (Estadística Minera, 1895 pág. 89).

Figura 3. Ramal ferroviario de El Porvenir 1899 (Mallada, L., 1899).

Figura 3. Ramal ferroviario de El Porvenir 1899 (Mallada, L., 1899).

El método de explotación más generalizado fue el de sobreguías o galerías horizontales y rampas, con el que se lograba explotar una potencia máxima de unos 2,5 m, empleando como sistema de arranque el explosivo; cuando los techos tenían un buen comportamiento, se conseguía extraer todo el carbón comprendido entre las dos sobreguías aunque en ningún caso se realizó un sutiraje o hundimiento sistemático de las capas de carbón ya que este método tendía a ensuciar mucho el carbón lo que dificultaba su venta. Las expectativas de conseguir carbón a coste inferior al general de la cuenca eran evidentes, dadas las ventajas específicas de esta explotación: proximidad del ferrocarril para transporte a mercados exteriores, abundancia de mano de obra, facilidad para conseguir suministros y gran superficie de explotación disponible, una vez demostrada la continuidad de las capas de antracita hacia el oeste. Por otra parte, las dificultades de su aprovechamiento fueron despejadas cuando se comprobó que, mezclada al cincuenta por ciento con la hulla, podría servir para todo tipo de usos, exceptuando la fabricación de gas, y que, aunque tardaba en arder, iniciada la combustión la mantenía con gran intensidad y escaso consumo (García-Castañón, 1894). Las primeras producciones oficiales se dieron en el cuarto trimestre de 1893 con 50 t obtenidas en las labores de preparación, trabajos que continuarían durante el año siguiente, declarándose 570 t. La regularidad en la explotación comenzó a finales de 1897 con la extracción de 3.050 t en el período octubre-diciembre, situándose en 14.669 t al año siguiente (Boletines oficiales de la Provincia de Córdoba 1894-1899) y 12.096 t en 1899 (Estadística Minera 1899, pág. 86). Este año el general Arroquia vendió su 28% de participación a Enrique Ramón de Villate y Carralón, (III conde de Valmaseda, ingeniero de minas y propietario de varias minas en la cuenca de Puertollano), por un precio de 395.500 pesetas, con la condición de respetar el contrato de venta de 13.000 t firmado con la sociedad madrileña “Figueroa y compañía” a razón de 6,5 pta/t. (Registro de la Propiedad de Fuente Obejuna).

EL BANCO DE CASTILLA Y LA SOCIEDAD HULLERA ANTRACITA.
1899-1903

A finales del s. XIX, ya en marcha la explotación minera y sus instalaciones industriales anexas, (lavadero, fábrica de briquetas y vía férrea de comunicación) las expectativas comerciales generadas en el coto minero de El Porvenir de la Industria hicieron necesaria una mayor inversión para impulsar definitivamente el negocio que, hasta ese momento, había estado en mano de particulares.

Es en 1899 cuando el Banco de Castilla (entidad financiera fundada en Madrid en 1871) adquirió el 72% de la propiedad del paquete minero originario de Juan Francisco de Mesa y Arroquia y en 1901 el 28% restante, perteneciente al III conde de Valmaseda. A partir de 1899 inició la construcción de diferentes edificaciones afectas a la explotación y numerosas viviendas anexas, para facilitar el asentamiento de los trabajadores y sus familias, por encontrarse las localidades de Peñarroya y Pueblonuevo bastante alejadas. Pertenecientes al primer grupo destacan, en las inmediaciones del pozo maestro, la casa de bomberos, casa para guarda y oficinas, casa almacén para herramientas, fragua, casa de máquina y calderas del pozo maestro, taller de carpintería, cantina, pajar y oficina para el vigilante. En cuanto al segundo grupo, se edificaron, en doce manzanas aisladas, 224 cuarteles mineros para obreros. Estos eran de planta baja con dos o tres habitaciones y corral, ocupando unos 60 m² de superficie cada uno; las paredes se construyeron en tapial de barro sin ventanas y las cubiertas eran de palos de castaño, tabla y teja ordinaria sin cielo raso. En otra parcela situada al este de la anterior se establecieron tres grupos de edificaciones: oficinas, viviendas de empleados y cuartel de la Guardia Civil. Las diez casas para empleados, separadas convenientemente de los cuarteles de los obreros, eran de mayor amplitud y mejor hechura, destacando la de la dirección, con dos plantas, doce habitaciones en planta baja y ocho en planta alta y 450 m2 de superficie; a su vez el cuartel ocupaba 732 m2 y tenía veintisiete habitaciones (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, 1903) (Figura 4). Por tanto, el nacimiento real del poblado minero de El Porvenir de la Industria puede establecerse en el año 1899, con el inicio de las edificaciones realizadas por el Banco de Castilla para dar vivienda a los obreros y empleados que trabajaban en el coto minero. Así, en 1900, en visita de inspección minera, se resaltaba que la higiene de los cuarteles y lasoficinas y la salubridad de los operarios era adecuada, recomendando que al pasar la vía férrea por delante y a sólo sesenta metros de las viviendas del poblado, debería establecerse un alambrado o valla o cualquier otro tipo de separación a lo largo de todo el frente para evitar accidentes a los niños menores de edad, a sabiendas de que ya había ocurrido alguno al cruzar por la vía; asimismo juzgaba necesaria para la seguridad de los “habitantes de este establecimiento” que los pozos auxiliares o de ventilación abiertos a lo largo de la capa (hasta diez, con profundidades comprendidas entre los 15 y 50 m, en paraleloal trazado de la vía férrea) se cercaran en condiciones con un brocal de piedra o con otro medio en evitación de cualquier tipo de accidente (Archivo Histórico Provincial de Córdoba, 1897-1910). También se organizó un servicio sanitario, dirigido por un médico especialista residente en dicho establecimiento y ya se contaba con un seguro de obreros por accidente de trabajo (Estadística Minera 1901, pág. 91). En 1901, el delegado de hacienda de la provincia dio autorización para la fiscalización por consumo del “grupo de población del extrarradio” de El Porvenir de la Industria por medio de fielatos (tasa municipal que gravaba la entrada de determinados productos de consumo) (Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 23/11/1901) y en 1902 está registrado el nombramiento de un alcalde de barrio en el grupo de población de El Porvenir de la Industria en la persona de Martín Carmona (Fernández Mellado, 2003).

Figura 4. Plano del poblado minero de El Porvenir 1930 (Archivo Histórico de ENCASUR).

Figura 4. Plano del poblado minero de El Porvenir 1930 (Archivo Histórico de ENCASUR).

La entidad bancaria, interesada en obtener rápidos beneficios en la cuenca del Guadiato pero absoluta desconocedora de su particular funcionamiento, nombró en 1899 a Pedro de Mesa y Álvarez (ingeniero del Cuerpo de Minas y sobrino de Juan Francisco de Mesa), consultor de las minas de su propiedad, por su conocimiento en la materia y por haber trabajado en ellas con anterioridad, marcándose el objetivo inmediato de modernizar las instalaciones y alcanzar una producción anual de 100.000 t (Revista ilustrada de banca, ferrocarriles, industria y seguros, 1899 págs. 321 y 337).

En octubre de 1900 la mina estaba abierta a los 75 m de la superficie y los trabajos se encontraban en perfecto estado de ventilación y bien fortificados, a excepción de una pequeña zona en la parte sureste donde existía un incendio de la capa causado por la falta de ventilación forzada. En él se trabaja sin “levantar mano” para su extinción por medio de cerramientos de arcilla laterales y de techo. Como recomendaciones de seguridad se establecieron la colocación de un sistema de paracaídas en el pozo maestro, la instalación de un ventilador y la sustitución de los candiles de llama libre por lámparas de seguridad, en previsión de la existencia de grisú ya observada en otras minas próximas (Archivo Histórico Provincial de Córdoba, 1897-1910). También en 1900 se recibió la autorización para la explotación del ferrocarril de vía estrecha de 3.800 m de longitud ya construido para servicio del coto minero de El Porvenir de la Industria (Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba, 13/10/1900). Estaba dotado con un cocherón de máquinas en las proximidades del pozo maestro, en un extremo de la vía, y un apartadero en las inmediaciones de la línea Almorchón-Belmez, en el otro extremo, con muelle de carga, polea de dos metros para el cable de subida de los vagones, una vía muerta al pie de ancho normal para carga de los vagones grandes, caño de agua para las locomotoras y edificio de estación (con cocina y dormitorio y tres viviendas adosadas). El transporte se realizaba con dos locomotoras (Milagros y Conchita) con capacidad de arrastre de 10 t, encontrándose muy deterioradas por el excesivo trabajo realizado desde que entraron en servicio en 1895 (Archivo Histórico Provincial de Córdoba, 1897-1910). En 1901 se instaló una vía de 1,67 m de ancho para el servicio del lavadero, con transbordador y báscula de 30.000 kg de peso máximo, que comunicaba directamente con la línea de Almorchón mediante la construcción de un puente sobre el arroyo de la Parrilla de 8 m de alto, 20 m de largo, 5 estribos y 4 ojos (Estadística Minera, 1901, pág. 91). Además, se mejoró el trazado de vía estrecha cambiando carril y traviesas e instalando un nuevo muelle para carga y descarga de mercancías, una casa con dos viviendas y otra casa para servicio de la báscula.

Para entonces ya contaba con cinco locomotoras, tres coches, doscientas diecisiete vagonetas de servicio interior y noventa y tres de servicio exterior, instalándose, además, una línea telefónica para comunicación del apartadero con oficinas, lavadero y pozo maestro (Archivo Histórico Provincial de Córdoba, 1897-1910). En 1901, por diferencias con el Consejo de Administración, Pedro de Mesa presentó su dimisión, siendo sustituido por Luis de Villate y Carralón, hermano del III Conde de Valmaseda (Revista ilustrada de banca, ferrocarriles, industria y seguros, 10/03/1901, pág. 138). Bajo su supervisión, además de continuar con los trabajos de arranque y preparación previos, se profundizó el pozo maestro en quince metros más para la apertura de la traviesa de la planta 6ª (80 m de profundidad) y la excavación en capa de 300 m de galerías para el acceso a nuevas zonas de beneficio, cuando la explotación se encontraba entre las plantas 3ª y 5ª (entre los 40 y 65 m de profundidad).

Además, se inició la perforación de tres nuevos pozos al sur, este y oeste del maestro, Girona, Pozzi y San Cecilio respectivamente, con el objetivo de preparar nuevos macizos de explotación a lo largo de la corrida de la capa. Se suprimió el transporte interior por medio de niños y se instalaron diferentes planos inclinados y balanzas de comunicación entre las seis plantas. Se rellenaron todas las labores antiguas, para explotar los macizos intermedios, y se rectificó la entibación general de todas las galerías (Archivo Histórico Provincial de Córdoba,1897-1910). También en 1901, se puso en marcha un nuevo lavadero de la casa Pinette, dotado de tres calderas Babcok & Wilcox, una máquina de vapor de 220 CV, parrillas para clasificación en diferentes tamaños y una bomba para suministrar agua desde el arroyo de la Parrilla (Estadística Minera, 1901, pág. 91). Este año se beneficiaron 45.325 t, producción que se esperaba incrementar dada la inversión realizada y la creciente demanda del mercado ya abierto para este tipo de carbones.

En 1902 se recibió la autorización para el embalsamiento de 49.500 m3 de agua en el arroyo de la Parrilla para lo cual se construyó un dique de seis metros de altura sobre los cimientos del puente que daba paso al ferrocarril.

La concesión era exclusivamente para abastecer el lavadero, para el consumo de las máquinas
de vapor empleadas en el arranque, ventilación y transporte de la antracita y para consumo en las viviendas de los obreros (Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba 20/02/1902).

En 1902, a pesar de todas las reformas e inversiones realizadas, en la memoria de aprobación de cuentas del Banco de Castilla del año anterior se daba cuenta que la explotación del coto minero de El Porvenir de la Industria no había dado todavía los resultados que se esperaban (Revista Minera 1903, pág. 69). De esta manera, el Consejo del banco decidió separar el negocio minero del resto de activos comerciales creando la “sociedad Hullera Antracita”, con un capital social de tres millones de pesetas en acciones y la misma cantidad en obligaciones.

Fue nombrado presidente de la Junta de Gobierno Jaime Girona, que también lo era de la entidad financiera, y administrador delegado Guillermo Pozzi, motivo por el que merecieron que se bautizara con sus respectivos apellidos sendos pozos mineros (Madrid Científico, 1902, pág. 256). A finales de 1902 el pozo Girona tenía 51 m, el Pozzi 89 m y San Cecilio 87 m y se había iniciado la investigación mediante sondeos de las zonas todavía vírgenes mediante contratación con la “sociedad española de sondeos y alumbramiento de aguas”. A pesar de las bajas por paludismo, que afectaba en esa época a los operarios del coto, se contaba con 202 trabajadores de interior y 190 de exterior. La baja por enfermedad de Luis de Villate dejó al frente de la dirección técnica al capataz de la Escuela de Cartagena, José Ángel Barba, situación irregular denunciada por la autoridad minera provincial, a la espera del nombramiento de un sustituto con la titulación adecuada (Archivo Histórico Provincial de Córdoba, 1897-1910).

LA SOCIEDAD MINERA Y METALÚRGICA DE PEÑARROYA (SMMP). 1903-1961

A la luz de los malos resultados obtenidos, el Banco de Castilla comprendió que debía deshacerse de todo el entramado minero-industrial montado en torno al Porvenir de la Industria; de esta manera, en Junta General Extraordinaria de su filial minera, celebrada en 1903, se decidió la aprobación del convenio previamente firmado con la SMMP sobre aportación de todo el activo y liquidación y disolución de la sociedad Hullera Antracita (Gaceta de Madrid, 20/05/1903), firmándose la escritura de compraventa el 6 de junio de dicho año. Los bienes adquiridos eran de varios tipos: minas y derechos mineros, terrenos, edificios industriales, viviendas de empleados, ferrocarril minero, pantano de la Parrilla y todo aquello afecto a la explotación propiamente dicha: labores, instalaciones mineras, muebles y animales. La contraprestación consistió en 1.750 acciones nuevas de la SMMP de 250 francos cada una (599.375 pesetas), creadas y emitidas al efecto, con participación en los beneficios sociales desde primero de año y comprometiéndose a respetar los contratos sobre suministros de madera, venta de carbón menudo lavado en Madrid, seguro de accidentes de trabajo y uso de apartadero y báscula de la línea Almorchón-Belmez (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, 1903). La Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya (SMMP) nació en 1881 en la entonces aldea belmezana de Peñarroya (Córdoba) con el objetivo de gestionar de manera eficiente una serie de intereses en actividades mineras de hulla y plomo, situadas en la cuenca carbonífera del Guadiato y alrededores, en simbiosis con los trazados ferroviarios que la enlazaban con el exterior. Su principal actividad, hasta finales del s. XIX, consistió en la producción de plomo utilizando como combustible el carbón obtenido en su mina Terrible. En los primeros años del s. XX inició y consolidó un proceso de monopolización de la propiedad minera en la cuenca carbonífera adquiriendo los activos de su principal competidora, la compañía de los Ferrocarriles Andaluces, en 1900 y los del Banco de Castilla en 1903. La primera actuación de la SMMP en el coto fue la paralización de su explotación para intensificar los trabajos en sus minas de antracita situadas más al este (grupo Fortuna o Parrilla). A continuación, reformó y amplió el lavadero de forma que, a partir de septiembre de 1904, quedó en servicio para tratar con exclusividad toda su producción de antracita.

Además, fue conectado, mediante varias vías férreas de ancho métrico y un arrastre mecánico, con los diferentes pozos del grupo Fortuna, trabajos culminados en 1917 con la puesta en explotación del ferrocarril de ancho normal que venía desde el Cerco Industrial de Peñarroya. En
1925 la SMMP volvió a poner el foco de atención en el coto minero, en lo que a producción de antracitas se refiere, con la perforación de un nuevo pozo al que daría nombre el apellido del insigne autor del Quijote, por estar próximo a sus concesiones Cervantes y Cervantes 2º; en 1927 alcanzó los 89 m de profundidad, emboquillándose la traviesa este en el piso 85 y un año más tarde se trazaron traviesas al norte y al sur, en busca de la capa explotada por el Banco de Castilla, ahora renombrada también con el apellido de don Miguel. En 1930 se instalaron vías de entrada y salida de vagones en superficie y se comenzó la construcción de un segundo pozo (Cervantesnº 2) para formar un circuito normal de ventilación.

La capa Cervantes se explotaba, siguiendo el método de tajos ascendentes inclinados según la pendiente de capa con limitación hacia el este en la zona afectada por una intrusión de diabasa. En 1933 se rehabilitó el antiguo pozo maestro, rebautizado como Cervantes nº 3, con una reprofundización hasta los 123 m y en 1934 se instaló el castillete del pozo Santa Rosa (Peñarroya-Pueblonuevo).

También se construyó un ramal de ferrocarril de 0,60 m de ancho para su comunicación con el lavadero del pozo San Rafael, en el que se había centralizado toda la actividad de tratamiento de las antracitas. Los carbones obtenidos venían acompañados de muchas impurezas de pizarra intercalada por lo que para su venta era necesario mezclarlos con los de la Parrilla, que eran de mayor calidad. En 1935 trabajaban 151 obreros de interior y 30 de exterior. A principio de la década de los años cuarenta se potenciaron los trabajos en el nuevo grupo Cervantes por la disminución de la aportación del grupo Parrilla-San Rafael, de esta manera la explotación alcanzó el nivel 160 y se abrieron nuevos pozos (Cervantes 3 bis y 4) así como numerosas balanzas ya que, dada la inclinación de la capa, los pozos antiguos quedaban muy alejados. La investigación realizada auguraba la continuidad de capa en dirección oeste y en profundidad, pero con cenizas del orden del 48% que dificultaban su tratamiento y la mezcla con los carbones procedentes de San Rafael. En 1954, con el objetivo de seguir ampliando los campos de explotación ante el previsible agotamiento de las reservas del grupo Parrilla-San Rafael (su cierre se produjo en 1957), la SMMP inició su último gran proyecto de explotación con la apertura de un nuevo pozo principal de extracción al que se puso por nombre San José (Figura 5).

Figura 5. Situación de concesiones e infraestructuras mineras (Elaboración propia).

Figura 5. Situación de concesiones e infraestructuras mineras (Elaboración propia).

 

A lo largo de sus 286 m de profundidad se establecieron traviesas generales en los pisos 160, 243 y 283 y se le instaló el castillete del pozo La Rosa (La Carolina, Jaén), estimándose unos dos millones de toneladas de reservas explotables en su ámbito de actuación. En 1958, cuando ya estaban en marcha las negociaciones entre el Instituto Nacional de Industria (INI) y la SMMP para el traspaso del entramado minero, se realizaron nuevas investigaciones que condujeran a la apertura de nuevos campos de explotación ante la perspectiva de construcción de varias instalaciones consumidoras (central térmica y fábrica de cementos). En 1960, cuando ya no se realizaba ninguna investigación ni preparación, a la espera de la toma de mando por parte del INI, sólo quedaba en explotación el pozo San José, con muy buenas expectativas al obtenerse mejor rendimiento por concentración de la explotación en un solo pozo bien equipado y con una reevaluación de sus reservas hasta los 3 millones de toneladas (Estadística Minera 1925-1960). En la figura 6 se pueden observar las producciones obtenidas en el período 1944-1957 con una media de 57.000 t/año.

Figura 6. Producciones de carbón en el período 1944-1957 (EMME).

Figura 6. Producciones de carbón en el período 1944-1957 (EMME).

En cuanto al poblado minero, en 1912 la SMMP construyó 90 cuarteles más y una escuela de niños para hijos de empleados y, hacia 1920, la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. La sociedad alquilaba las viviendas por un precio de 2,50 pta/mes por habitación, encargándose de su mantenimiento. Al margen de la actuación urbanística de la SMMP, se fueron construyendo otras edificaciones y viviendas a cargo de particulares que contribuyeron al crecimiento del poblado hacia el norte, de tal manera que en 1950 había censadas 1.535 personas en un total de 381 viviendas (Fernández Mellado, 2003).

ENCASUR. 1961-2013

En 1959, la voluntad de la SMMP de abandonar la explotación minera en la cuenca del Guadiato y la necesidad de afrontar con garantías las consecuencias sociales y económicas de esta decisión, propiciaron la firma de un convenio con el INI para la constitución de una empresa, participada por ambas entidades, que garantizase la continuidad de la actividad, suministrando el carbón a una central termoeléctrica por construir. Este convenio se materializó con la creación en 1961 de la “Empresa Nacional Carbonífera del Sur Sociedad Anónima” (ENCASUR), con una clara vocación de potenciación y desarrollo de la comarca, ante la amenaza de paralización de toda la actividad minera e industrial en el valle del Guadiato.

En el grupo Cervantes ENCASUR continuó con los trabajos que la SMMP tenía en marcha, habilitando el pozo Cervantes 2 para su comunicación con el pozo San José en el piso 160 y establecer así el retorno de ventilación necesario.

En 1970 se empezó a trabajar para la preparación del nuevo piso 325, para lo cual se reprofundizó el pozo Cervantes 1 hasta los 339 m, se le instalaron el castillete que la SMMP tenía en el abandonado pozo Neptuno (Belmez) y una máquina de extracción procedente del pozo Torcuato en Andorra (Teruel) y se le puso en comunicación con el pozo San José para funciones de retorno de ventilación y servicios auxiliares. Respecto a las producciones, en 1967 se superaron las 100.000 t/año, manteniéndose prácticamente hasta 1991 (Figura 7). En junio de 1993, tras cuarenta años de funcionamiento, fue autorizado el abandono de labores con una producción total en torno a los tres millones de toneladas de antracita.

Para la explotación de la capa San Rafael se optó por la construcción de hasta tres rampas de manera sucesiva en el tiempo y en sentido este-oeste: la rampa 1, en combinación con el rehabilitado pozo San Rafael, en el período 1961-1974, la rampa 2 entre los años 1973 y 1979 y la rampa 3 en el ciclo 1978-1992. Hasta el año 1966 no se alcanzaron producciones cercanas a las 50.000 t/año, en el período 1970-1973 las producciones oscilaron entre las 55.000 y 70.000 t/año y ya en el período 1974-1992 las producciones variaron entre 20.000 y 50.000 t/año. En total, entre las tres rampas y el pozo San Rafael, se beneficiaron poco más de un millón de toneladas de antracita en 32 años (Figura 7).

Figura 7. Producciones de carbón en el período 1961-1992 (ENCASUR).

Figura 7. Producciones de carbón en el período 1961-1992 (ENCASUR).

En cuanto a la zona del lavadero, en 1967 quedaron finalizadas las obras de un nuevo apartadero ferroviario, para enlace con la línea de RENFE Córdoba-Almorchón, y de la estación de carga y pesaje de vagones que permitirían el transporte del carbón desde el lavadero de antracitas hasta la recién construida central térmica de Puente Nuevo (Espiel. Córdoba). En 1969 se produjo la inauguración de un lavadero, instalado en la misma ubicación que los anteriores (Banco de Castilla y SMMP), con una capacidad de 100 t/h y que estuvo operativo hasta el año 2001. En 1988 se instaló una planta de trituración y clasificación anexa al lavadero, cuyo funcionamiento se extendió hasta 2005 (Figura 8). Finalmente, en 2014, se desmantelaron todas las instalaciones de tratamiento del El Porvenir de la Industria, se valorizaron los residuos obtenidos y se acondicionó el terreno afectado. Ya en el s. XXI, para cumplir los compromisos contractuales con la central térmica dando continuidad del centro minero, se emprendió la búsqueda de nuevos yacimientos que poner en explotación. Una de las iniciativas se centró en la investigación necesaria para confirmar la continuidad de la capa Cervantes al oeste de la aldea de El Porvenir de la Industria y verificar su salida en la parte norte. En el año 2001, los resultados favorables obtenidos permitieron la apertura de una explotación a cielo abierto, a desarrollar mediante minería de transferencia, dándose las primeras producciones en 2003 tras diez años sin actividad en esta zona (Jiménez Hernando, 2011).

Figura 8. Lavadero El Porvenir (ENCASUR).

Figura 8. Lavadero El Porvenir (ENCASUR).

En los primeros años, la explotación se complicó por la rotura parcial del talud norte del primer módulo y por la imposibilidad de realizar voladuras por restricciones medioambientales, ante la cercanía del núcleo urbano.

Mediada la explotación se pudo comprobar la existencia de diferencias significativas en cuanto a la cantidad y calidad del carbón extraído frente a lo planificado. Por ello, a finales de 2004, se volvieron a revisar los criterios y planteamientos de estudios anteriores, evaluando nuevas alternativas de profundización de los módulos no explotados.

El resultado final fue la adopción de un hueco minero de 1.250 m de largo (este-oeste) por 350 m de ancho (norte-sur) y una profundidad media de 80 m (cota de superficie 540 y cota de fondo 460) (ENCASUR, 2000).

Confirmado el empeoramiento del yacimiento en calidad y ratio a medida que se avanzaba hacia el oeste, se desestimaron las opciones de ampliación y en septiembre de 2009 se dio por concluida la actividad, obteniéndose el abandono de labores en 2013 (Figura 10). El cierre de la corta Cervantes Oeste supuso la finalización de la actividad minera en el área de antracitas y en el término municipal de Fuente Obejuna, tras 125 años desde que comenzaran los primeros trabajos de investigación en 1884. En total se obtuvieron 1,75 Mt de antracita (Figura 9) del 54,85% de cenizas con una ratio de 8,75 m³/t (Jiménez Hernando, 2011).

Figura 9. Producciones de carbón en el período 2003-2009 (ENCASUR).

Figura 9. Producciones de carbón en el período 2003-2009 (ENCASUR).

Figura 10. Corta Cervantes Oeste.

Figura 10. Corta Cervantes Oeste.

En el poblado, ENCASUR heredó de la SMMP quince casas, un economato, el cuartel de la Guardia Civil, la iglesia y las escuelas, ya que el resto de las viviendas fueron vendidas a sus moradores de manera escalonada. En 2003 se cedieron al ayuntamiento de Fuente Obejuna 38 ha en las inmediaciones del núcleo urbano de El Porvenir, varias edificaciones y algunas de las instalaciones del pozo San José (incluido el castillete), así como el castillete del pozo Cervantes 2 que fue trasladado desde su emplazamiento original a la rotonda de entrada a la aldea. Además, el castillete del Pozo Cervantes nº 3 bis fue cedido al Ayuntamiento de Peñarroya-Pueblonuevo
para su ubicación en la rotonda de entrada desde la N-432 y el castillete del pozo Cervantes 1 fue vendido junto con la parcela donde se ubicaban sus instalaciones a un particular (Figura 11).

Figura 11. Castilletes de los pozos San José, Cervantes 1, 3 bis y 2.

Figura 11. Castilletes de los pozos San José, Cervantes 1, 3 bis y 2.

Entre 2008 y 2010, ENCASUR colaboró económicamente en la construcción de una pista de baile y de la ermita de la Virgen de Fátima y en 2014 cedió la propiedad del paso elevado sobre la carretera A-3276, así como de los accesos a éste desde los caminos públicos circundantes (Camino de Los Riscos y Camino de la Charca de San Pedro).

 CONCLUSIONES

Los primeros trabajos de investigación en el coto minero de El Porvenir de la Industria datan de 1884, dieciséis años después de su registro a favor de Juan Francisco de Mesa, lo que demuestra las dificultades encontradas para su puesta en explotación, tales como la creencia de la inexistencia de antracita en esta zona de la cuenca, la ausencia de afloramientos para localizar las capas, la necesidad de una gran inversión inicial, la dificultad de su empleo industrial y la fuerte competencia ejercida por las hullas de las minas Terrible, Santa Elisa y Cabeza de Vaca.

Sin embargo, el momento de crecimiento de la cuenca, la disponibilidad de dos enlaces ferroviarios hacia mercados exteriores y la aparición en el accionariado del Banco de Castilla posibilitaron su lanzamiento definitivo y el nacimiento y desarrollo del poblado minero, con un claro objetivo de favorecer las condiciones de habitabilidad de sus trabajadores. No obstante, esta entidad bancaria decidió deshacerse de todo el patrimonio minero adquirido tras una corta experiencia de cuatro años al no haber alcanzado los resultados esperados y ante el empuje de la SMMP para monopolizar la cuenca.

Los primeros pasos de la nueva sociedad propietaria fueron la paralización de la explotación del coto y la mejora del lavadero en beneficio de sus minas del grupo Fortuna situadas inmediatamente al este. A partir de 1925, la necesidad de aumentar la producción de antracitas volvió a poner en marcha los trabajos en el coto en el denominado grupo Cervantes que se mantuvo hasta que la SMMP abandonó la cuenca en 1961 nuevamente por motivos económicos. La creación de ENCASUR, con la intervención del Estado, permitió mantener la actividad minera de manera razonable hasta que en 1993 se clausuró el último pozo de interior.

Convertida ya en empresa privada en 2001, la obligación de abastecer a la central térmica de Puente Nuevo puso en marcha la primera y única explotación a cielo abierto del coto para rebañar el carbón superficial que no había sido laboreado por interior. La reducción de reservas y el empeoramiento de la calidad en su avance llevaron a su cierre en 2009, dando por concluida
la actividad en esta zona desde que en 1868 se registrara el coto minero de El Porvenir. Como recuerdo queda un poblado de 230 habitantes y varios castilletes en diferentes estados de conservación diseminados por la comarca.

REFERENCIAS

ENCASUR. 2000. Proyecto minero ampliación de la corta Cervantes en la zona oeste. Archivo histórico de ENCASUR.

Fernández Mellado, A. 2003. Aldeas de Fuente Obejuna. Publicaciones obras social y cultural Cajasur. Córdoba.

García-Castañón y Arnáiz, V. 1894. Memoria de prácticas. Biblioteca universitaria UPM-ETSI Minas. www.upm.es.

Jiménez Hernando, J.M. 2021. La explotación del carbón en la cuenca del Guadiato (Córdoba) durante el s. XIX y su repercusión en la economía regional. De Re Metallica. 37, 69-80.

Jiménez Hernando, J.M. 2011. 1961-2011. De la carbonífera a encasur. 50 años de travesía minera. Encasur Endesa. Santander.

Mallada, L., 1899. Memoria descriptiva de la cuenca carbonífera de Belmez. Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España. Biblioteca digital del IGME. www.igme.es.

Mesa Fernández, N. 1996. Historia de Jódar. Asociación cultural Saudar. Jaén. 

FUENTES DOCUMENTALES

Archivo Histórico Provincial de Córdoba (AHPCO). Libro de Inspección de Minas. Jefatura de Córdoba. 1897-1910.

Archivo Histórico de Protocolos de Madrid (AHPM). Escritura de aportación de bienes de la sociedad hullera antracita a la sociedad minera y metalúrgica de Peñarroya. Protocolo 562/1903 del notario Francisco Moraga y Tejera.

Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba (BOPC). 27/10/1868, 08/04/1875, 13/10/1900, 23/11/1901 y 20/02/1902.www.bopdipucordoba.es

Boletín Oficial de la Provincia de Córdoba (BOPC). Años 1895-1899. www.bopdipucordoba.es.

Boletín de la Real Sociedad Geográfica. 1905. Tomo XLVI, pp. 421-447. www.realsociedadgeografica.com.

Estadística Minera y Metalúrgica de España (EM)ME. Años 1861-1960. Biblioteca digital del IGME. www.igme.es.

Gaceta de Madrid (GM). 01/06/1881 y 20/05/1903. www.boe.es.

Gaceta de Madrid (GM). 01/06/1881 y 20/05/1903. www.boe.es.

Madrid Científico. 1902. Revista nº 394. www.hemerotecadigital.bne.es.

Registro de la Propiedad de Fuente Obejuna. Córdoba (RPFO). Finca nº 318 de Fuente Obejuna.

Revista ilustrada de banca, ferrocarriles, industria y seguros. 10/10/1899 y 10/03/1901. Biblioteca Nacional. www.bne.es.

Revista Minera, Metalúrgica y de Ingeniería. 1902. Biblioteca digital del IGME. www.igme.es.