El primer petróleo americano que cruzó el Atlántico.
RESUMEN
El primer envío documentado de petróleo americano que cruzó el Atlántico tuvo lugar en 1539, cuando desde Cubagua, una pequeña isla del Caribe venezolano, se despachó un barril de petróleo con destino a la Península Ibérica. A partir de fuentes documentales conservadas en el Archivo General de Indias, se detalla la existencia de un rezumadero natural de petróleo, entonces denominado “licor de azeite”, descubierto en la isla de Cubagua. El libre aprovechamiento de este recurso por los habitantes de la isla fue regulado en 1532 mediante una Real Cédula, que constituye la primera referencia conocida de la presencia de petróleo en Venezuela. La existencia de este rezumadero natural se menciona en la monumental obra de Gonzalo Fernández de Oviedo, “La historia general de las Indias”, publicada en 1535. Posteriormente, a petición de la Corona española, como consta en los documentos del Archivo General de Indias, un barril de este petróleo fue enviado a España en 1539 con fines medicinales, especialmente para el tratamiento de la enfermedad crónica de gota que padecía el rey Carlos I de España. La llegada de este petróleo a la Casa de la Contratación en Sevilla y su posterior envío a la Corte quedaron registrados documentalmente. Sin embargo, según las evidencias históricas disponibles, parece que este petróleo resultó ineficaz como remedio terapéutico de la enfermedad del monarca.
PALABRAS CLAVE: Archivo, Carlos I, Cubagua, gota, petróleo.
ABSTRACT
The first documented shipment of American oil across the Atlantic took place in 1539, when a barrel of crude oil was dispatched to the Iberian Peninsula from Cubagua, a small island in the Venezuelan Caribbean. Documentary sources preserved in the Archivo General de Indias detail the existence of a natural oil seep, then called “licor de azeite”, discovered on the island of Cubagua. The free use of this resource by the island’s inhabitants was regulated in 1532 by a Royal Decree, which constitutes the first known reference to the presence of oil in Venezuela. The existence of this natural oil seep is mentioned in Gonzalo Fernández de Oviedo’s monumental work, «La historia general de las Indias”, published in 1535. Later, at the request of the Spanish Crown, as recorded in the documents of the Archivo General de Indias, a barrel of this oil was sent to Spain in 1539 for medicinal purposes, specifically for the treatment of King Charles I’s chronic gout. The arrival of this oil at the Casa de la Contratación in Seville and its subsequent shipment to the Royal Court were documented. However, according to the available historical evidence, it appears that this oil proved ineffective as a therapeutic remedy for the monarch’s illness
KEY WORDS: Archive, Carlos I, Cubagua, gout, oil.
INTRODUCCIÓN
Desde tiempos prehistóricos, los pueblos indígenas de la actual Venezuela conocían y aprovechaban el petróleo y asfalto que emanaban de rezumaderos naturales, a los que denominaban “menes” (Fernández de Oviedo, G. 1851-55). Los nativos utilizaban estas sustancias aceitosas y viscosas con fines diversos: como combustible para iluminación, como adhesivo, para impermeabilizar sus canoas y recipientes, y también como remedio medicinal. El uso medicinal que los indígenas daban a estas sustancias —conocidas entonces como betún, brea, chapapote, “petrolio” o “licor de azeite”— llamó la atención de los conquistadores españoles, quienes ya las utilizaban, entre otros fines, para impermeabilizar los cascos de sus barcos.
Aunque hoy el petróleo se asocia principalmente a su valor energético e industrial, durante siglos fue considerado, entre otras cualidades, una sustancia dotada de propiedades terapéuticas e incluso milagrosas. De hecho, el uso directo del crudo como remedio —hoy abandonado por la medicina científica— aún subsiste de forma residual en la medicina popular de algunas culturas y países donde existen emanaciones naturales de petróleo, tales como Azerbaiyán, donde se usa en baños terapéuticos para problemas de piel, Nigeria o zonas rurales de Colombia, Venezuela y Perú, aunque es una práctica en retroceso.
La percepción del uso terapéutico del crudo justifica que los primeros contactos de los conquistadores con el petróleo americano no tuvieran un carácter estrictamente económico, sino medicinal. Uno de los primeros hallazgos de los españoles de un rezumadero natural de petróleo en el llamado Nuevo Mundo ocurrió en la isla de Cubagua, hoy parte del territorio venezolano. Desde este pequeño enclave caribeño partiría en 1539 el primer envío documentado de petróleo americano que cruzó el Atlántico, consistente en un barril destinado a la Península Ibérica. A partir de diversas fuentes documentales, ha sido posible reconstruir la historia de este singular envío, cuyo destino estaba vinculado al tratamiento medicinal de la gota crónica que padecía el rey Carlos I de España (1500-1558), emperador del Sacro Imperio Romano Germánico bajo el nombre de Carlos V.
LA ISLA DE CUBAGUA: GEOLOGÍA Y PAISAJE
La pequeña isla de Cubagua se sitúa frente a la costa nororiental de Venezuela, en el sur del mar Caribe, entre la isla de Margarita al norte y la península de Araya al sur (Figura 1). Junto con las islas de Margarita y Coche, Cubagua forma el estado de Nueva Esparta.

Figura 1. La pequeña isla de Cubagua está ubicada frente a la costa noreste de Venezuela, en el sur del mar Caribe, entre la isla de Margarita al norte y la península de Araya al sur. Figure 1. The small island of Cubagua is located off the northeastern coast of Venezuela, in the southern Caribbean Sea, between Margarita Island to the north and the Araya Peninsula to the south.
Cubagua se sitúa en un entorno geológico complejo, en la zona límite entre las placas tectónicas del Caribe y Sudamérica. Las rocas que afloran en la isla son principalmente lutitas marinas intercaladas con areniscas calcáreas de grano fino, muy ricas en fósiles (moluscos, equinodermos y dientes de tiburón), que abarcan desde el Mioceno superior-Plioceno inferior hasta el Holoceno, en excelente estado de conservación (Kum Pernía, L. y López Rivas, R., 2007). Desde el punto de vista estructural, la isla forma un anticlinal asimétrico, con un flanco sur de suave buzamiento y un flanco norte más complicado tectónicamente (Kugler, H.G. 1957). La falla regional de Charagato, de dirección este-oeste y con desplazamiento lateral izquierdo, atraviesa el extremo nororiental de la isla (Figura 2).

Figura 2. Mapa geológico de la isla de Cubagua. El rezumadero de petróleo se localiza en el extremo occidental de la isla, en la Punta La Brea, marcado por un triángulo verde. La ciudad de Nueva Cádiz se encontraba en el lado oriental de la isla. Entre 1939 y 1940 se perforaron dos pozos de exploración petrolera: Cubagua-1 y Cubagua-2 (círculos blancos). Ambos resultaron negativos. Mapa modificado de Kum y López (2007). Figure 2. Geological map of the Cubagua Island. The oil seep is located at the western tip of the island, at Punta La Brea, marked by a green triangle. The city of Nueva Cádiz was on the eastern side of the island. Two oil exploration wells were drilled in 1939-1940: Cubagua-1 and Cubagua-2 (white circles). Both resulted in dry holes. Map modified from Kum & López (2007).
El relieve de la isla es bajo, con cotas que no superan los 100 metros de altitud. Carece tanto de cursos de agua permanentes como de acuíferos de agua dulce. La escasa pluviosidad, unida a las altas temperaturas y a la acción constante de los vientos del nordeste, favorece una intensa evaporación y configura un paisaje de marcada aridez, dominado por una vegetación xerófila (Morón, G.1954; Vila, M.A. 1998). Entre los parajes más singulares y espectaculares destaca el Cañón de las Calderas (Figura 2), en el extremo noroeste de la isla: un semicírculo formado por laderas escarpadas de niveles de areniscas y lutitas calcáreas con abundantes fósiles que, a modo de anfiteatro natural, delimita una depresión que desciende suavemente hasta el mar, siendo la localidad tipo de lo que los geólogos venezolanos denominan Formación Cubagua (Kugler, H.G. 1957) (Martínez, A.R. 1992) (Cervigón, F. 1997) (Kum Pernía, L. y López Rivas, R., 2007).
A pesar de su aridez y reducido tamaño —apenas 24 kilómetros cuadrados—, la isla de Cubagua posee una rica historia. Fue el emplazamiento de Nueva Cádiz, una de las primeras ciudades españolas en el Nuevo Mundo, que desempeñó un papel crucial en la colonización temprana de América. La animada y a veces turbulenta vida social de esta joven ciudad inspiró a los primeros cronistas y grabadores del Nuevo Mundo (Cunill Grau, P. 2007) (Rodríguez-Velásquez, F. 2017) y siglos más tarde despertó el interés de historiadores, arqueólogos, paleontólogos y geólogos, estos últimos atraídos por la gran riqueza fosilífera de la isla y la presencia de un rezumadero natural de petróleo (Figura 2).
AUGE DE LA CIUDAD DE NUEVA CÁDIZ
Cristóbal Colón (1451-1506) descubrió la isla de Cubagua en agosto de 1498, durante su tercer viaje a América (Otte, E. 1977) (Orche, E. 2009) (Antczak, A.T. et al., 2019). El almirante quedó asombrado por la abundancia de perlas y su uso generalizado como ornamento corporal entre los indígenas.
Aunque Colón quiso mantener en secreto su descubrimiento, la noticia de la riqueza perlífera de Cubagua se difundió rápidamente por Europa. A comienzos del siglo XVI, un conjunto de campamentos temporales, conocidos como “rancherías”, empezó a transformarse en un vibrante centro comercial en el lado oriental de la isla, atrayendo a comerciantes de perlas, mercaderes, funcionarios, exploradores y buscadores de fortuna procedentes de Europa (Antczak, A.T. et al., 2019).
En 1520, un año después de que el rey Carlos I de España fuera elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V, el asentamiento se había convertido en un importante centro comercial del Nuevo Mundo. La riqueza y el rápido crecimiento de Cubagua se debieron en gran medida a la industria de la pesca de perlas y al intenso comercio (Otte, E. 1977) (Orche, E. 2009). Las aguas prístinas que rodeaban la isla ofrecían condiciones ecológicas ideales para una abundante población de ostras productoras de exquisitas perlas, muy apreciadas por la nobleza europea. Tal era la abundancia de ostras que se creía que la industria perlífera nunca se agotaría.
Un desarrollo significativo comenzó en Cubagua con la construcción en piedra de una iglesia, una casa consistorial, un convento franciscano, viviendas particulares y tiendas (Cruxent, J.M. 1955) (Rodríguez-Velásquez, F. 2020) (Yabrudes, M. 2021). En su apogeo, la isla superó los 1.000 habitantes. El lado más oscuro de esta prosperidad fue la incorporación forzada de numerosos indígenas y posteriormente de esclavos africanos (Figura 3), obligados a trabajar en la industria perlífera en condiciones extremadamente duras (Domínguez Torres, M. 2015) (Domínguez Torres, M. 2018). Eran obligados a bucear, con escaso descanso, desde la mañana hasta el atardecer, en aguas donde abundaban los tiburones, un trabajo aún más peligroso que la minería (Yabrudes, M. 2021) (Rodríguez-Velásquez, F. 2022) (Rodríguez-Velásquez, F. 2024) (Rodríguez-Velásquez, F., & Antczak, O. 2023).

Figura 3. Ilustración en el “Brief discours des choses plus remarquables que Samuel Champlain de Brouage a reconnues aux Indes Occidentales “(1602?), donde se muestra a los nativos americanos y africanos obligados a bucear en la pesca de perlas . Fuente: John Carter Brown Library, Codex Fr 1, 04684 en Rodríguez-Velásquez (2024). Figure 3. Illustration in the « Brief discours des choses plus remarquables que Samuel Champlain de Brouage a reconnues aux Indes Occidentales » (1602?), showing Native Americans and Africans forced to dive for pearls fishing. Source: John Carter Brown Library, Codex Fr 1, 04684 from Rodríguez-Velásquez (2024).
Durante varios años, Cubagua fue el principal centro del comercio de perlas en el Caribe, cuando estas eran tan valiosas como el oro o incluso más. En 1528, reconociendo la creciente importancia económica de la isla, el asentamiento fue elevado a la categoría de ciudad y oficialmente denominado Nueva Cádiz, en honor a la ciudad portuaria homónima del sur de España (Otte, E. 1977). Se nombró un grupo de funcionarios reales, se concedió a los habitantes el derecho a elegir anualmente a un alcalde y se sancionaron las primeras ordenanzas municipales venezolanas (Cervigón, F. 1997). Sin embargo, la supervivencia en la isla dependía por completo de suministros externos: salvo el pescado, todos los alimentos, el agua dulce y la leña debían importarse. Fue tal su prosperidad que uno de los negocios más rentables era el de los barcos que transportaban agua desde Cumaná, en tierra firme, para abastecer a los pobladores de Nueva Cádiz (Ospina, W. 2007). El célebre naturalista, geógrafo y explorador alemán Alexander von Humboldt (1769-1859), en su viaje a América acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland (1773-1858), se acercó a la isla de Cubagua atraído por la leyenda de las perlas, pero la encontró desierta. En sus escritos, Humboldt destaca la riqueza de perlas de las islas Margarita, Cubagua y Coche que “eran tan célebres en el siglo dieciséis como el Golfo Pérsico y la isla Caprobana lo eran entre los antiguos” (Humboldt, A. 1826).
Hoy, Nueva Cádiz es reconocida como la primera ciudad hispana establecida en Sudamérica. No obstante, como veremos más adelante, su existencia fue breve; apenas superó los 20 años de vida activa (Morón, G. 1954) (Cervigón, F. 1997).
PRIMERA REFERENCIA SOBRE EL PETRÓLEO DE CUBAGUA
Desde 1520 hasta comienzos de la década de 1530, Cubagua, también conocida como la “Ysla de Perlas” (Figuras 4 y 5), se convirtió en uno de los centros comerciales más ricos del emergente Imperio español, hasta que los bancos de ostras fueron agotándose gradualmente debido a la explotación intensiva. Tras una década de prosperidad, la riqueza de la isla comenzó a declinar.

Figura 4. Grabado de la Isla de las Perlas (Cubagua) de Theodor de Bry (1528-1598) en Americae Pars Quarta (1594) de Girolamo Benzoni (1519-1570). Colección Biblioteca Nacional, Caracas (Cunill, 2007). Figure 4. Engraving of the Pearl Island (Cubagua) by Theodor de Bry (1528-1598) in Americae Pars Quarta (1594) by Girolamo Benzoni (1519-1570). National Library Collection, Caracas (Cunill, 2007).

Figura 5. Mapa de la isla de Cubagua (o Isla de las Perlas) de André Thevet (ca. 1586). Biblioteca Nacional de Francia, París. Este pequeño enclave caribeño se convirtió en uno de los centros perleros más famosos de América, a pesar de que la sobrepesca indiscriminada agotó sus riquezas en apenas tres décadas. Figure 5. Map of the Cubagua Island (or Island of Pearls) by André Thevet (ca. 1586). National Library of France, Paris. This small Caribbean enclave became one of the most famous pearling centers of the Americas, even though indiscriminate overfishing depleted its resources in just three decades.
Otro recurso natural presente en la isla, aunque entonces mucho menos valioso que las perlas, era el rezumadero de petróleo en la costa occidental de Cubagua (Figura 2). El declive de la explotación y comercio de perlas, unido a la creciente demanda de este petróleo como medicina, probablemente influyó en la decisión de la Corona española de conceder mediante una Real Cédula (Otte, E. 1961) (Castañeda, F. 2020), fechada en Madrid el 10 de diciembre de 1532, una licencia que permitía a los “vecinos y moradores” de la isla de Cubagua “que libremente se pudiesen aprovechar de una fuente de un licor de azeite muy provechoso para las enfermedades de las gentes, sin que por ello se les pida ni lleve costa alguna” (Figura 6).


Figura 6. Real Cédula de 10 de diciembre de 1532 (en dos folios), dirigida por la reina Isabel de Portugal a los Oficiales de Cubagua, mediante la cual se permitía a los vecinos y moradores de la isla aprovechar la fuente descubierta de un licor de aceite, considerado muy provechoso para las enfermedades. Este documento constituye la primera referencia conocida sobre la presencia de petróleo en Cubagua y la más antigua registrada en el actual territorio de Venezuela. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias SANTO_DOMINGO,1121,L3. Figure 6. Royal Order dated December 10, 1532 (in two folios), addressed by Queen Isabella of Portugal to the Officials of Cubagua, authorizing the island’s residents to utilize the discovered source of a ‘licor de azeite’, considered highly beneficial for treating illnesses. This document constitutes the first known reference to the presence of petroleum in Cubagua and the oldest recorded in what is now Venezuelan territory. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias SANTO_DOMINGO,1121,L3.
La Real Cédula estaba firmada “Yo la reina”, es decir, por Isabel de Portugal (1503-1539), esposa del emperador Carlos V (Figura 7). Durante las prolongadas ausencias de su esposo de la Península Ibérica —ocupado en campañas militares y en el gobierno de sus vastos territorios europeos— Isabel ejerció durante años como reina y emperatriz regente, desempeñando con notable diligencia los asuntos de gobierno, tanto los de Castilla y Aragón como los de las Indias, de tal manera que un gran número de documentos y cédulas reales llevaban su firma poniendo de relieve la importancia de su gestión (Jiménez Zamora, I. 2016).
Esta Real Cédula constituye la primera referencia sobre la presencia de petróleo en Cubagua —y la primera de Venezuela—, tal como consta en el Archivo General de Indias de Sevilla, el repositorio que conserva la documentación histórica del Imperio español en América y Asia.

Figura 7. Retrato del rey Carlos I de España, Carlos V, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico junto a su esposa, la reina Isabel de Portugal, por Pedro Pablo Rubens (ca. 1628) según un doble retrato de Tiziano. Fundación Casa de Alba. Palacio de Liria, Madrid, España. Figure 7. Portrait of King Charles I of Spain, Charles V, Holy Roman Emperor, with his wife Queen Isabella of Portugal by Peter Paul Rubens (ca. 1628), after a double portrait by Titian. Fundación Casa de Alba. Palacio de Liria, Madrid, Spain.
Algunos autores —como Aníbal Martínez (1927-2019), geólogo y destacado estudioso de la historia del petróleo en Venezuela— sitúan la primera referencia en la literatura universal al petróleo venezolano en la obra del cronista oficial de Indias y viajero por excelencia, el madrileño Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (Martínez, A.R. 1970, 1972, 1992) (Sequera, A.J., 1997) (Mata García, L. 2010) (Mazadiego, L.F. et al., 2011). En la monumental obra “La historia general y natural de las Indias”, cuya primera edición fue publicada en Sevilla en 1535, su autor, Fernández de Oviedo (1478-1557) recoge noticias sobre la presencia de petróleo en la isla de Cubagua (Fernández de Oviedo, G. 1535). Sin embargo, lo cierto es que la Real Cédula emitida por la Corona española en 1532 ya había reconocido formalmente su existencia al autorizar a los habitantes de la isla de Cubagua a beneficiarse del manadero natural de petróleo allí existente (Navarro Comet, J. 2025).
EL PETRÓLEO DE CUBAGUA EN LAS CRÓNICAS DE INDIAS
Solo se publicó la primera parte de “La historia general y natural de las Indias” en vida del autor. Posteriormente se ha reeditado en múltiples ocasiones (Fernández de Oviedo, G. 1535, 1547, 1851-55, 2023). Destaca por ser la más completa la publicada entre 1851 y 1855 por la Real Academia de la Historia, trescientos años después de la primera edición, gracias a la labor del historiador Amador de los Ríos (1816-1878), enriquecida con algunas ampliaciones y modificaciones de su autor y bajo el pomposo título de “Historia general y natural de las Indias, Islas y Tierra-Firme del Mar Océano”. Esta obra —con sus luces y sombras (Gerbi, A. 2010)— constituye una de las crónicas más tempranas y relevantes sobre la presencia inicial de los españoles en América, que Fernández de Oviedo pudo presenciar, sentir y conocer de primera mano durante sus varios viajes y estancias en las Indias. Oviedo tenía una gran curiosidad científica, no solo por la botánica, zoología y ciencias naturales, sino también por la cosmografía, matemáticas, minería y agricultura, inquietudes desarrolladas durante sus años de estancia en la Italia del Renacimiento, donde tuvo contacto con personajes como Leonardo da Vinci y Luca Pacioli (Gerbi, A. 2010; Fernández de Oviedo, G. 2016). En su obra, Oviedo muestra una gran capacidad de observación y ofrece descripciones detalladas de las costumbres de los pueblos indígenas, la geografía, el clima, la flora y la fauna, destacando casi siempre funciones alimentarias o médicas que pudieran repercutir en la economía de la monarquía española. En el Capítulo VIII del Libro Diecisiete (Fernández de Oviedo, G. 1535, 2023), el cronista enumera seis sitios “en estas nuestras indias” donde se ha reconocido la presencia de “fuentes o mineros de pez o brea”. Menciona la “isla de Cuba o Fernandina”, “otra que hay en la Nueva España”, “otras dos fuentes en la provincia del Perú”, “una quinta fuente en la isla de Cubagua” y “otro lago de betún está en la provincia de Venezuela”. Finaliza diciendo acertadamente, como tiempo después se confirmó: “y no dejo de creer que se han de hallar otras, porque la Tierra Firme es otro medio mundo”.
En el Libro Diecinueve, prácticamente dedicado en su totalidad a la isla de Cubagua, Fernández de Oviedo destaca la riqueza perlífera de la isla. El Capítulo Segundo de este Libro lo dedica a “una fuente de betún o licor natural que lo parece” (Figura 8). Registra la presencia, en el extremo occidental de la isla, de una fuente natural que produce “un licor, como azeite, junto a la mar”, tan abundante que corre sobre la superficie del agua, dejando rastro por más de dos o tres leguas (unos 10 a 15 km) desde la isla, donde este “azeite” aún despide olor. Fernández de Oviedo no visitó personalmente el manadero, pero aclaró que “Algunos de los que lo han visto dicen ser llamado por los naturales stercus demonis [excremento del demonio], y que es utilísimo en medicina”. La ubicación del rezumadero de la isla de Cubagua, conocida hoy como Punta La Brea (Figuras 2 y 9), se caracteriza por el burbujeo de gas natural en el mar y un flujo constante de petróleo que deja una estela visible en la superficie del agua frente a la costa noroccidental de la isla (Kum Pernía, L. y López Rivas, R., 2007).
Figura 8. “Capítulo segundo. De las otras particularidades de la isla de Cubagua y de una fuente de betún o licor natural que lo parece” del Libro Diecinueve de la obra “La historia general de las Indias” de Gonzalo Fernández de Oviedo (1535). Figure 8. “Chapter Two. Of the other peculiarities of the island of Cubagua and of a source of bitumen or natural liquor that resembles it” from Book Nineteen of the work “The general history of the Indies” by Gonzalo Fernández de Oviedo (1535).
Figura 9. Rezumadero histórico de petróleo (mene) en Punta La Brea, en el oeste de la isla de Cubagua. Burbujas de gas natural y petróleo crudo brotan a la superficie del mar, dejando un rastro visible en las aguas de la costa noroeste a lo largo de varios kilómetros. Fotografía de Kum y López (2007). Figura 9. Historical oil seep (mene) at Punta La Brea, western Cubagua Island. Natural gas bubbles and crude oil seep to the sea surface, leaving a visible trail in the waters off the northwestern coast for several kilometers. Photo by Kum & López (2007).
En la edición de 1851-1855 de su obra, Oviedo amplía su relato al señalar que este “licor de Cubagua, que otros le llaman petrolio, y otros asphalto, hallan que es utilísimo en muchas cosas y para diversas enfermedades, y desde España lo envían a pedir con mucha instancia por la experiencia que de esto se tiene por los médicos y personas que los han experimentado”. Añade: “Verdad es que oído que es muy provechoso remedio para la gota y otras enfermedades que proceden de frío, porque este olio o lo que es, todos dicen que es calidísimo” (Fernández de Oviedo, G. 1851-55). Oviedo recalca el valor medicinal de este petróleo ya que, en la medicina del siglo XVI, las enfermedades clasificadas entonces como “frías” o “que proceden de frío”, entre ellas la gota y diversos dolores articulares o reumáticos, se trataban mediante la aplicación de ungüentos o sustancias a las que se atribuían propiedades “calientes”. Entre estas sustancias se encontraba el “licor de azeite” o petróleo, que se aplicaba directamente sobre la zona afectada con la intención de contrarrestar la naturaleza “fría” de la dolencia.
PETICIÓN DE PETRÓLEO DE CUBAGUA POR LA EMPERATRIZ ISABEL
Las supuestas propiedades curativas del petróleo, en particular para el tratamiento de la gota, eran conocidas por la emperatriz Isabel de Portugal. Por otro lado, su profunda preocupación por la salud de su esposo Carlos V, evidente en sus frecuentes cartas y en su implicación personal en sus cuidados, refleja el fuerte y afectuoso vínculo que definió su matrimonio desde su boda en marzo de 1526 (Alvar Ezquerra, A. 2012). Probablemente por esta razón, el 3 de septiembre de 1536, la reina regente emitió una Real Cédula desde Valladolid (Otte, E. 1961), sede de la Corte Real itinerante, que entonces compartía principalmente con las villas de Madrid y Toledo.
Dirigida a “Nuestros oficiales de la isla de Cubagua”, la breve Real Cédula firmada por la reina regente Isabel y conservada en el Archivo General de Indias, dice: “Algunas personas han traído a estos reinos el azeite petrolio de una fuente que hay en esa dicha isla, y porque acá ha parecido que es provechoso, yo os mando que en todos los navíos que partiesen de esa dicha isla me enviéis de ello lo más que pudiereis” (Figura 10).

Figura 10. Real Cédula de 3 de septiembre de 1536 dirigida por la reina Isabel de Portugal a los oficiales de la isla de Cubagua solicitando el envío de petróleo (aceite petrolio) a España. España. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias SANTO_DOMINGO, 1121, L3, F.122R Figure 10. Royal Order dated September 3, 1536, addressed by Queen Isabella of Portugal to the Officials of Cubagua Island, requesting the oil (azeite petrolio) shipment to Spain. España. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias SANTO_DOMINGO, 1121, L3, F.122R.
Aunque no puede afirmarse con absoluta certeza, la petición de la emperatriz estuvo muy probablemente destinada a aliviar la gota de su esposo (Sequera, A.J. 1997), dado que el emperador Carlos V, desde los 28 años, padecía gravemente este trastorno metabólico causado por la acumulación de cristales de urato en las articulaciones de las extremidades (Ordi, J. et al., 2006) ( Fernández-Flores, A. & Fonseca, E. 2024). Caracterizada por una inflamación intensa y ataques agudos recurrentes, la enfermedad fue mermando progresivamente la movilidad del emperador y su capacidad para escribir.
Una vez recibida la Real Cédula en Cubagua, los oficiales de la isla debieron comenzar a recolectar el petróleo. Sin embargo, debido al limitado caudal del rezumadero, solo pudieron reunir “media arroba” (5,75 kg), pero se pondrá “toda diligencia y se enviará”, según consta en una carta fechada el 21 de febrero de 1538, enviada por los oficiales de Cubagua al emperador Carlos. El rey respondió el 25 de octubre de 1538 (Otte, E. 1961), ordenando a los oficiales de Cubagua “En lo que decís acerca del azeite petrolio que se os mandó que me enviaseis, enviadme lo que de ello tuvierais recogido cuando esta recibáis y que no sea más de tres arrobas (34,5 kg), y no enviéis más hasta que otra cosa se os mande”.
PRIMER ENVÍO TRANSATLÁNTICO DE PETRÓLEO AMERICANO
Siguiendo las instrucciones de la Corona, Francisco de Castellanos, tesorero de Nueva Cádiz, informa al emperador Carlos V en una carta fechada el 30 de abril de 1539 de que, en un navío cuyo maestre es Antonio de Fonseca, se había despachado un barril con una arroba (11,5 kg) de “azeite petrolio”, limpio y libre de agua. Asimismo, señalaba que seguirán enviando más.
Una Real Cédula fechada el 19 de octubre de 1539 confirma la llegada del petróleo de Cubagua a la Casa de la Contratación de las Indias, la institución establecida en 1503 en Sevilla para supervisar y regular el comercio y la navegación con América (Figura 11). En dicha cédula, el rey instruía que “el barril de azeite petrolio y la caja de piedras que dicen ser esmeraldas, y los tres marcos [690 gramos] de turquesas que decís que los oficiales de la isla de Cubagua envían para nos, enviareis luego que esta recibáis, así como viene”.

Figura 11. El primer envío de petróleo venezolano que cruzó el océano Atlántico con destino a España quedó documentado en esta Real Cédula de 19 de octubre de 1539. España. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias INDIFERENTE,1963, L.7, F.28R. Figure 11. The first shipment of Venezuelan oil that crossed the Atlantic Ocean bound for Spain was documented in this Royal Order dated October 19, 1539. España. Ministerio de Cultura. Archivo General de Indias INDIFERENTE,1963, L.7, F.28R.
Una carta de los oficiales de la Casa de la Contratación a Su Majestad, conservada en el Archivo General de Indias, informó que “el barril de azeite petrolio y la caja de piedras que vino de Cubagua” llegó a Sevilla a bordo de la nave Santa Cruz, vía los oficiales de la isla de La Española, actual República Dominicana y Haití (Hermano Nectario María, 1958). La carta confirmaba que, a su llegada, el barril fue remitido el 12 de noviembre de 1539 a la Corte Real, que entonces se encontraba en Madrid.
Trágicamente, la emperatriz Isabel de Portugal, que seguramente había solicitado el petróleo de Cubagua con la esperanza de aliviar el sufrimiento de su esposo, falleció el 1 de mayo de 1539 a la edad de 36 años en Toledo, pocos días después de dar a luz a un niño muerto y apenas cinco meses antes de que el envío de petróleo que había ordenado llegara finalmente a España.
Este envío constituye la primera evidencia documental conocida de petróleo americano cruzando el Atlántico. No obstante, es posible que con anterioridad se hubieran realizado otros envíos desde América a España de los cuales no ha quedado constancia documental, como el que menciona Fernández de Oviedo en el Capítulo VIII del Libro Diecisiete de su magna obra, que, aunque no se trataba de petróleo, sino de asfalto, el autor relata cómo él mismo llevó en 1523 “un pedazo de pez o brea” de la isla de Cuba a España “para enseñarla allá” (Fernández de Oviedo, G. 1535, 2023).
UN SEGUNDO ENVÍO DE PETRÓLEO Y CAÍDA DE NUEVA CÁDIZ
Un segundo envío de petróleo se menciona en una Real Cédula fechada el 29 de noviembre de 1540, en la que el rey solicita confirmación de la llegada de “otro barril de azeite petrolio” enviado desde la isla de Cubagua. La orden dice: “Hacednos saber si ha llegado y, en tal caso, enviádnoslo con el primer arriero que a esta corte venga”. Una carta de los oficiales de la Casa de la Contratación a Su Majestad, fechada el 14 de diciembre de 1540, confirmó la llegada del barril de petróleo a Sevilla y su rápido envío a Madrid con una persona de confianza.
Este de 1540 fue probablemente el último envío de petróleo desde Cubagua a España. Poco más de un año después, durante la Navidad de 1541, la ciudad de Nueva Cádiz fue parcialmente destruida por una tormenta de tipo huracanado (Velásquez, J.S. 1957) (Ospina, W. 2007). Un suceso descrito en 1589 en el extenso poema “Elegías de varones ilustres de Indias” de Juan de Castellanos (1522-1607), cronista, poeta y tesorero de Cubagua desde 1531 (Morón, G. 1954) (Figura 12). En sus versos también menciona el manadero de petróleo de Cubagua, cuya traducción al español moderno y en prosa sería “Tienen sus secas playas una fuente, al oeste, donde bate el mar, que brota un líquido reconocido como excelente en el uso común de la medicina, el cual fluye constantemente y su corriente se extiende sobre el mar por un espacio de tres leguas, dejando patente una mancha visible y bien ancha” (de Castellanos, J. 1857) (Sequera, A.J. 1997) (Vila, M.A. 1998) (Torres Merino, J.L. 2018).

Figura 12. Portada de la primera parte del extenso poema “Elegías de varones ilustres de Indias” (1589) de Juan de Castellanos, cronista, poeta y tesorero de Cubagua desde 1531. Figure 12. Cover of the first part of the extensive poem “Elegies of illustrious men of the Indies” (1589) by Juan de Castellanos, chronicler, poet, and treasurer of Cubagua since 1531.
Tras la tormenta, los pocos habitantes que aún permanecían en la isla la abandonaron gradualmente, trasladándose a la cercana isla de Margarita y al Cabo de la Vela, en La Guajira, en la actual Colombia, a unos 1.000 km al oeste. En julio de 1543, unos piratas franceses saquearon Cubagua, incendiando y destruyendo lo poco que quedaba de la ciudad de Nueva Cádiz, dejándola en ruinas.
DESTINO DE LA GOTA DEL EMPERADOR CARLOS V
Se sabe poco sobre el uso del petróleo de Cubagua y sus efectos en el alivio de la gota crónica del emperador Carlos V. No obstante, parece que el petróleo fue ineficaz, ya que el emperador, envejecido prematuramente, recurrió a sangrías y purgantes hasta su muerte en 1558, a los 58 años, en el monasterio de Yuste (Cáceres), al que se había retirado con todo su séquito personal en 1556. El hombre que una vez fue el gobernante más poderoso del mundo no murió de gota, sino de malaria causada por la picadura de un mosquito, una enfermedad endémica en ciertas regiones de Europa en aquella época (Fernández-Flores, A. & Fonseca, E. 2024).
EXPLORACIÓN DE PETRÓLEO EN CUBAGUA
El transporte ultramarino del petróleo de Cubagua en 1539 marcó el primer cruce transatlántico documentado de petróleo americano, así como la primera relación de Venezuela con la exportación de petróleo, aunque en este caso con fines medicinales y no como combustible.
Curiosamente, en 1939, cuatro siglos después del primer envío de petróleo desde Cubagua y tras realizar estudios geológicos y geofísicos en la isla y analizar el petróleo del rezumadero, la compañía norteamericana Socony Vacuum Oil Company perforó en el interior de la isla el pozo exploratorio Cubagua-1 (Kugler, H.G. 1957) (Velásquez, J.S. 1957) Martínez, A.R. 1992) (Mata-García, I. 2010) (Castañeda, F. 2020) (Figura 2). El pozo alcanzó una profundidad total de 1.423 metros, atravesando una sección del Mioceno Superior al Eoceno dominada por lutitas marinas con delgadas intercalaciones de areniscas, pero sin registrar indicios de petróleo. A continuación, un segundo pozo, Cubagua-2, fue perforado en la costa occidental (Figuras 2 y 13), unos 500 metros al noreste del rezumadero de petróleo, alcanzando una profundidad de 1.571 metros tras atravesar una sección de lutitas masivas del Mioceno, también sin indicios.

Figura 13. El pozo de exploración de petróleo Cubagua-2 fue perforado en 1940 a lo largo de la costa, a unos 500 metros al noreste del rezumadero de petróleo de Punta La Brea. Ver la localización en la Figura 2. Fotografía de Velásquez (1957). Figure 13. The Cubagua-2 oil exploration well was drilled in 1940 along the coast, about 500 meters northeast of Punta La Brea oil seep. See location in Figure 2. Photo by Velásquez (1957).
ISLA DE CUBAGUA: PATRIMONIO HISTÓRICO Y NATURAL
Hoy en día, la isla de Cubagua cuenta con una población permanente muy reducida, en gran parte debido a sus duras condiciones de vida y a su limitada infraestructura. Tradicionalmente, la pesca y el buceo de perlas han sido las principales actividades económicas de la isla. No obstante, recientemente se ha convertido en un modesto destino turístico, atrayendo a visitantes interesados en sus playas prístinas y aguas cristalinas.
Las ruinas de Nueva Cádiz fueron declaradas Monumento Histórico Nacional en noviembre de 1979 (Figura 14). Solo permanecen algunos restos dispersos de la otrora próspera ciudad, que ha sido objeto de diversas investigaciones arqueológicas desde la década de 1950 (Cruxent, J.M.1955) (Rodríguez-Velásquez, F. 2020). La isla de Cubagua fue designada Bien de Interés Cultural en julio de 2000 y, años más tarde, propuesta como Parque Arqueológico, Paleontológico y Geológico, un proyecto que aún espera su ejecución.

Figura 14. Vista aérea de las ruinas de la ciudad de Nueva Cádiz, situada en el extremo nororiental de la isla de Cubagua, donde se aprecian los restos de edificaciones de piedra, así como el trazado de la calle principal paralela a la costa—de unos 300 metros de longitud— y su entramado de calles perpendiculares. La ciudad contaba con una plaza mayor, en torno a la cual se encontraban la iglesia y el ayuntamiento. Nueva Cádiz, considerada la primera ciudad hispánica en Sudamérica y la primera fundada en el territorio de la actual Venezuela, constituye hoy un importante conjunto arqueológico declarado Monumento Histórico Nacional en noviembre de 1979. Figure 14. Aerial view of the ruins of the city of Nueva Cádiz, located on the northeastern tip of Cubagua Island, showing the remains of stone buildings, as well as the layout of the main street parallel to the coast—approximately 300 meters long—and its network of perpendicular streets. The city had a main square, around which the church and the town hall were located. Nueva Cádiz, considered the first Hispanic city in South America and the first founded in what is now Venezuela, is today an important archaeological site declared a National Historic Monument in November 1979.
CONCLUSIONES
Se concluye que el documento más antiguo conocido que menciona la presencia de petróleo en el territorio de la actual Venezuela es la Real Cédula de 10 de diciembre de 1532, firmada por Isabel de Portugal, quien ejercía como reina y emperatriz regente durante las prolongadas ausencias de la Península Ibérica de su esposo, el rey y emperador Carlos, ocupado en campañas militares y en el gobierno de sus extensos dominios europeos. Mediante esta Real Cédula se concedía a los habitantes de la isla de Cubagua —que había alcanzado gran prosperidad gracias a la explotación de sus ricos bancos de perlas— el libre aprovechamiento del petróleo procedente de un rezumadero natural existente en la isla.
Algunos autores sitúan la primera referencia en la literatura universal al petróleo venezolano en la obra publicada en 1535, “La historia general de las Indias”, escrita por Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, cronista oficial de Indias. En esta monumental obra el autor recoge noticias sobre la presencia de una fuente natural de petróleo en el sector occidental de la isla de Cubagua. Sin embargo, la Real Cédula emitida por la Corona española en 1532 ya había reconocido formalmente su existencia.
El primer envío documentado de petróleo americano que cruzó el Atlántico llegó a España el 19 de octubre de 1539 procedente de la isla de Cubagua, según consta en la documentación conservada en el Archivo General de Indias. Este envío se realizó a raíz de una petición mediante una Real Cédula de 1536 firmada por la reina y emperatriz Isabel de Portugal, con el propósito de emplear este petróleo con fines medicinales, presumiblemente para aliviar el problema de gota que padecía su esposo, el emperador Carlos V. Trágicamente, Isabel falleció el 1 de mayo de 1539, apenas cinco meses antes de que el envío de petróleo que había ordenado llegara finalmente a España.
Asimismo, está documentado un segundo envío de petróleo desde Cubagua a España en 1540, que probablemente fue el último realizado desde esta isla. Apenas un año después, durante la Navidad de 1541, la ciudad de Nueva Cádiz, principal asentamiento de Cubagua fue devastada por un violento huracán. Este desastre precipitó el abandono de la isla y puso fin al breve pero intenso episodio histórico que había convertido a Cubagua en uno de los primeros centros económicos del Nuevo Mundo.
AGRADECIMIENTOS Y FINANCIACIÓN
Deseo expresar mi agradecimiento a Hans H. Krause, quien me introdujo en esta fascinante historia y me animó a profundizar en ella. También agradezco su ayuda en la búsqueda de información sobre la historia de Cubagua y su petróleo al profesor, geólogo e investigador Franco Urbani Patat, al antropólogo Fidel Rodríguez Velásquez y al micropaleontólogo Luis Mata García. Especialmente agradezco a Fernando Berlanga la elaboración del mapa de la Figura 1.
Esta investigación no ha recibido ayudas específicas provenientes de agencias del sector público, del sector comercial o de entidades sin ánimo de lucro.
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