The unique mineralogical heritage of the cerro del Cinto (Rodalquilar, Almería, Spain).
I. Gaspar Sintes(1), B. Sainz de Baranda Graf(2) y F. Hernández Ortiz(3)
(1) Economista – i.gaspar.sintes@gmail.com
(2) Geólogo – borjateresa@hotmail.com
(3) Geólogo & Doctor por la Escuela de Minas de Madrid – fhomga@hotmail.com
El singular patrimonio mineralógico del Cerro del Cinto (Rodalquilar, Almería, España).
RESUMEN
El Cinto es un lugar conocido internacionalmente por ser la localidad tipo de un raro clorotelurito de hierro llamado rodalquilarita, descubierto allí en la mina que explotaba el filón 340 y aceptado internacionalmente como nueva especie mineral en 1967. Los minerales de teluro son especies minerales poco comunes y en el caso de la rodalquilarita, no fue hasta la década de 1980 cuando se descubrió en otro lugar en el mundo, concretamente en Arizona, Estados Unidos de América. La rodalquilarita sigue siendo una especie mineral muy rara, incluso en su localidad tipo, algo que ha llevado a los investigadores a intentar definir nuevos lugares del cerro del Cinto en los que pudiese estar presente. Esos esfuerzos han tenido su recompensa y no solo se han localizado nuevos emplazamientos en los que la rodalquilarita está presente, sino que además se han localizado nuevas especies minerales no descritas anteriormente en Rodalquilar, siendo algunas de ellas segundas citas mundiales y terceras citas mundiales. Esto ha demostrado algo que ya se intuía y es la singularidad mineralógica del cerro del Cinto y de su patrimonio geológico.
PALABRAS CLAVE: Cinto, mineralogía, oro, patrimonio, Rodalquilar.
SUMMARY
El Cinto is a place known internationally for being the locality of a rare iron chlorotellurite called rodalquilarite, discovered there in the mine that exploited vein 340 and internationally accepted as a new mineral in 1967. Tellurium minerals are rare mineral species and in the case of rodalquilarite, it was not until the 1980s that it was discovered elsewhere in the world, specifically in Arizona, USA. Rodalquilarite continues to be a very rare mineral species, even in its type locality, something that has led researchers to try to define new places on Cerro del Cinto where it could be present. These efforts have had their reward and not only have been discovered new sites in which rodalquilarite is present, but new mineral species not previously described in Rodalquilar have been located, some of them being second world reference and third world reference. This has demonstrated something that was already suspected and that is the mineralogical singularity of the Cinto hill and its geological heritage.
KEY WORDS: Cinto, gold, heritage, mineralogy, Rodalquilar.
INTRODUCCIÓN
El cerro del Cinto ha sido explotado para la extracción de oro en algunos momentos del siglo XX y no se conocen minas allí en el pasado (Hernández Ortiz, F. 2002), a pesar de la existencia de un modesto enterramiento romano del siglo III d.C., descubierto por la Empresa Nacional Adaro en el año 1953 mientras acondicionaba el yacimiento para ser explotado y que algunas teorías sugirieron que estaba relacionado con la minería (Arribas Palau, A. 1953), pero sin pruebas. Todo esto apuntaría a que el yacimiento mineral del Cinto, a pesar de su interés aurífero, no es un yacimiento de excepcional interés económico, pero las cosas cambian si el enfoque se dirige hacia el interés científico y mineralógico.
La zona Sur del Cinto es la localidad tipo de un rarísimo clorotelurito de hierro llamado rodalquilarita, descubierto en la mina del filón 340 (Leal Echevarría, G. 2005) (Gaspar Sintes, I., 2016), y localizado recientemente también en la cercana mina del filón 450, junto con otras interesantes especies minerales, entre las que destacan algunas de ellas por ser segundas citas
mundiales, como la teluromandarinoita, la walfordita y la andymcdonaldita (Sainz de Baranda Graf, B, y Gaspar Sintes, I, 2023). Hasta este momento, se pensaba que la singularidad mineralógica del Cinto se circunscribía a esa zona Sur y al ambiente de las brechas hidrotermales, como las del filón 340 y del filón 450, con altas leyes auríferas y que fueron explotadas en la década de 1960 (Hernández Ortiz, F. 2008). En aquel contexto fue en el que un equipo de investigación de la Empresa Nacional Adaro, liderado sobre el terreno por el ingeniero de minas Gonzalo Leal Echevarría, descubrió y definió la especie mineral llamada rodalquilarita, la cual fue aceptada en el año 1967 (Bocamina, 2005) y posteriormente la primera publicación sobre ella apareció en el año 1968 (Sierra, J. et al. 1968). Seis décadas después, las nuevas investigaciones han demostrado que la singularidad mineralógica del Cinto se extiende por otras zonas, siendo especialmente remarcable la mineralogía de secundarios de teluro del dique 2, descritos en el presente artículo.

Figura 1. El cerro del Cinto con sus labores mineras a cielo abierto (imagen: F. Hernández).abierto (imagen: F. Hernández).
MARCO GEOLÓGICO
El cerro del Cinto se encuentra en el sector central de la Sierra de Cabo de Gata (Almería) y es la pared oriental de la caldera de hundimiento de La Lomilla, la cual se encuentra anidada dentro de la caldera de Rodalquilar. Ambas calderas forman parte del campo volcánico de la Sierra de Cabo de Gata y se formaron hace alrededor de unos 11 millones de años, en un corto periodo de tiempo entre ellas, originándose la caldera de hundimiento de Rodalquilar en primer lugar y posteriormente la caldera de hundimiento de La Lomilla (IGME. 1993) (Arribas Rosado, A. et al. 1995a). A su vez, el vulcanismo de la Sierra de Cabo de Gata forma parte de un conjunto volcánico de mayor escala, el vulcanismo Neógeno del Sureste de España (López Ruiz, J. y Rodríguez Badiola, E. 1980).

Figura 2. Vulcanismo Neógeno del Sureste español (imagen modificada por Rodolfo Caparros a partir de Castroviejo, R. 1998).
Las rocas volcánicas de la Sierra de Cabo de Gata son de la serie calcoalcalina y van aproximadamente desde las edades de los 15 millones años hasta los 8 millones de años. Los tipos de roca abarcan desde las riolitas hasta las andesitas basálticas. La actividad hidrotermal ha sido continua e intensa a lo largo de la historia geológica de la sierra y llega hasta tiempos extremadamente recientes. Esta actividad hidrotermal y su interacción con los fluidos meteóricos, ha producido una erosión química de una intensidad extrema en las rocas del sector central de la sierra, en donde se localiza Rodalquilar, y ha enmascarado por completo las texturas originales de las rocas volcánicas.

Figura 3. Mapa del distrito minero de Rodalquilar con sus calderas y la geología básica (Imagen modificada por Rodolfo Caparrós a partir de IGME, 1993).
Pero volviendo al cerro del Cinto, se dispone en una orientación Norte-Sur a lo largo de un kilómetro aproximadamente, con una anchura media de 300 metros, con una altura máxima de 388 metros y con una morfología ligeramente cóncava, como correspondería a una pared de una caldera volcánica. En esta pared oriental de La Lomilla (cerro del Cinto) existen diferentes zonas de fractura a favor de las cuales se produjeron losmovimientos de subida (resurgencia) y bajada (colapso) que favorecieron su formación. Sobre el terreno se puede observar que esas zonas de fractura son tanto radiales como concéntricas a la citada caldera y han sido zonas favorables para la circulación de fluidos hidrotermales y la precipitación de minerales. El resultado final es la presencia de 7 diques que en la década de 1950 se numeraron del 1 al 7, siendo el dique 1 el más septentrional y el dique 7 el más meridional del cerro.
Los diques 1, 2, 3, y 4 son básicamente radiales a la morfología de la caldera, mientras que los diques 5, 6, y 7 son básicamente concéntricos a la morfología de la caldera (INI & ENADIMSA. 1956) (IGME. 1993) (Hernández Ortiz, F. 2008).
En base al trabajo de campo realizado, se aprecia que en la mitad Sur del Cinto predominan las tipologías de bolsadas de brechas hidrotermales (pockets) con un alto enriquecimiento en oro y teluro, y con volúmenes de varios miles de toneladas de mena aurífera cada una de ellas, como ocurre en el pocket explotado por la mina del filón 450, con leyes de hasta varios cientos de gramos de oro por tonelada, o en el pocket explotado por la mina del filón 340, con leyes del orden de hasta varios kilos de oro por tonelada.
Los diques (capas subverticales de roca de alrededor de 5-7 metros de potencia) no están presentes en esta zona Sur, aunque los filones (capas subverticales de roca de alrededor de 1 metro de potencia) sí que aparecen en toda ella, incluso con interesantes leyes de oro en superficie, como en los casos del filón 450 y del filón 340. Ambos filones, en profundidad dan paso a bolsadas de brechas hidrotermales extremadamente ricas en oro.
En la mitad Norte del Cinto destacan las tipologías de grandes diques mineralizados en los cuales el oro se encuentra principalmente ligado con la pirita y la calcedonia negra, rica principalmente en sulfuros como la pirita y enargita, los cuales contienen oro, además de encontrarse el mismo en suspensión coloidal en la propia calcedonia (INI & ENADIMSA. 1956) (Barber Cabrera, J.1956) (Sainz de Baranda Graf, B, y Gaspar Sintes, I,2023).
Las brechas hidrotermales también están presentes en esta zona del Cinto, pero se reducen a zonas muy puntuales, en pequeños cuerpos de formas irregulares con menos de medio metro de potencia en la mayoría de los casos y consecuentemente con poco volumen de roca, aunque con gran interés mineralógico.
Los filones también están presentes en esta área del cerro del Cinto y al igual que en la zona Sur, tienen una gran irregularidad en sus leyes auríferas las cuales van desde altas leyes en un lugar concreto, a ser estériles a los pocos metros.

Figura 4. Zonas de predominio de las principales tipologías explotadas en la caldera de la Lomilla por la Empresa Adaro entre 1956-1966 y la Empresa St. Joe en 1989 y 1990. (Interpretado por Francisco Hernández).
MARCO METALOGENÉTICO
Haciendo una simplificación, la historia estructural del coto minero de Rodalquilar, se resumiría en unos pocos pasos básicos y consecutivos:
- Erupción volcánica catastrófica y depósito de la unidad geológica denominada como las ignimbritas del Cinto (formación de la caldera de Rodalquilar).
- Resurgencia de la caldera y emplazamiento de domos riolíticos.
- Erupción volcánica catastrófica y depósito de la unidad geológica denominada como las ignimbritas de Las Lazaras (formación de la caldera de La Lomilla).
- Establecimiento de un sistema hidrotermal causado por una intrusión magmática somera de andesita horbléndica.
En cuanto al campo de la mineralogía, su historia se resumiría en 3 pasos básicos y consecutivos:
• Formación de un yacimiento mineral primario generado por la actividad de un sistema hidrotermal asociado a intrusiones de magma someras en las calderas anidadas de Rodalquilar y La Lomilla, encajando las mineralizaciones principalmente, aunque no únicamente, en fracturas y grietas originadas por las resurgencias y colapsos de ambas calderas.
• Como consecuencia de esta actividad hidrotermal continuada en el tiempo, este yacimiento primario sufrió una alteración hipogénica de carácter acido que generó un yacimiento secundario con minerales secundarios de alteración hipogénica a partir de los minerales primarios.
• Una vez cesada la actividad hidrotermal, la interacción de los sulfuros del yacimiento con los elementos meteóricos, generó una intensa actividad sulfatada acida supergénica que erosionó químicamente el yacimiento, generándose nuevos minerales de alteración, esta vez supergénicos, y haciendo irreconocibles las texturas de las rocas volcánicas originales. Algo conocido localmente como “rodalquilarización” de las rocas.
Para finalizar, todo esto se puede traducir en la existencia de dos paragénesis minerales que han sido explotadas económicamente:
– Depósitos epitermales de baja sulfuración Pb-Zn-(Cu-Ag-Au)
– Depósitos epitermales de alta sulfuración Au-(Cu-Te-Sn)
Estas simplificaciones ha sido posible realizarlas gracias a los datos de todo tipo adquiridos, analizados y publicados sobre el yacimiento de Rodalquilar durante el siglo XX, con especial énfasis a finales de siglo, y entre los que destacan (Palacios, R. 1916) (Marín Bertrán de Lis, A., et. Al. 1918) (López Soler, J. 1940) (Lodder, W. 1966) (Sierra, J. et al. 1968) (Cunningham, C.G., et al. 1990) (Rytuba, J.J. et al. 1990) (IGME. 1993) (Arribas Rosado, A. et al. 1995a) (Arribas Rosado, A. et al. 1995b) (Arribas Moreno, A. 1998) (Castroviejo, R. 1998), etc.
En estas investigaciones sobre Rodalquilar participaron universidades nacionales e internacionales (Ámsterdam, Granada, Paris, Kansas, Complutense, etc.), compañías mineras nacionales e internacionales (Empresa Nacional Adaro, Rio Tinto, St. Joe, Amicsa, Tolsa. etc.) y diferentes organismos gubernamentales nacionales e internacionales (USGS, IGME, CSIC, etc.).

Figura 5. Paleogeografía idealizada del Sureste de la actual provincia de Almería, hace alrededor de unos 8 millones de años (imagen Figura 5. Paleogeografía idealizada del Sureste de la actual provincia de Almería, hace alrededor de unos 8 millones de años (imagen modificada e interpretada por Francisco Hernández).
EL SISTEMA HIDROTERMAL DE RODALQUILAR Y
FACTORES ASOCIADOS
En términos generales, los sistemas epitermales están bien descritos y modelizados en la bibliografía actual (USGS. 2018) (Hedenquist, J.W. & Arribas, A. 2022), pero siempre estarán afectados por las condiciones singulares del espacio geográfico y físico en donde existen. Por ejemplo, en sistemas epitermales como el de Rodalquilar y en otros como el de Mazarrón (Murcia), los datos analíticos disponibles apuntan a la presencia de diferentes fluidos, de diversos orígenes, en el citado sistema hidrotermal, pudiendo ser de origen magmático, de origen marino o incluso de procesos específicos relacionados con los sedimentos de la propia cuenca (Arribas Rosado. A. et al. 1995a) (Arribas Rosado. A. et al. 1995b) (Esteban-Arispe I. et al. 2016).
Si además se tiene en cuenta a la paleogeografía predominante durante el periodo de actividad del sistema hidrotermal, como en el caso de Rodalquilar (figura 5), esto podría causar que algunas zonas del yacimiento fuesen más propensas a la presencia de determinadas especies minerales en función de su posición estructural y/o de su posición respecto del nivel del mar en el pasado. El cerro del Cinto es un buen ejemplo, ya que las partes altas del citado cerro del Cinto (canteras a cielo abierto explotadas por la Empresa Nacional Adaro) habrían estado mayoritariamente sobre el nivel del mar durante el periodo de funcionamiento del sistema hidrotermal, mientras que las partes bajas del cerro del Cinto habrían estado mayoritariamente bajo el nivel del mar durante el periodo de funcionamiento del sistema hidrotermal, sobre todo en su zona Sur (filón 340, filón 450, barranco del Cuchillo, etc.) (figura 6).
A todo esto, habría que sumar la tectónica sufrida por estas diferentes zonas del cerro del Cinto. Las partes topográficamente más altas, parecen estar principalmente afectadas por grandes fracturas radiales o concéntricas relacionadas con la formación de la caldera de La Lomilla (resurgencias y colapsos), plasmándose en la formación de los grandes diques que están presentes en las canteras a cielo abierto explotadas por la Empresa Nacional Adaro (IGME. 1993)
(Arribas Rosado. A. et al. 1995a) (Arribas Moreno, A. 1998).
Mientras tanto, en partes topográficamente más bajas del Cinto, sobre todo en la zona Sur y en las inmediaciones del barranco del Cuchillo (zona del poblado de San Diego), existe la posibilidad de la presencia de una zona de fracturas posiblemente favorecida por movimientos compensatorios relacionados con el movimiento del gran accidente estructural de la región: la falla de desgarre de Carboneras, la cual a escala local está representada físicamente por las elevaciones topográficas que forman la Serrata en la zona del Campo de Níjar. La Serrata es la expresión superficial de esta gran falla de Carboneras, mientras que el barranco del Cuchillo (zona al Sur del Cinto) podría ser uno de los diferentes pasillos estructurales que compensan localmente el gran movimiento regional sinestral de la citada falla. Especulando con esta teoría, que debería ser soportada por trabajos futuros tanto de campo como analíticos, otros pasillos similares podrían existir, incluso de mayor tamaño como, por ejemplo, el representado por la llanura que discurre por el Nazareno – Boca de los Frailes – Pozo de los Frailes – San José. Este hipotético pasillo estructural parte físicamente en dos a la Sierra de Cabo de Gata y curiosamente es el límite geográfico entre los dos grandes cotos mineros de la sierra: el coto minero de Rodalquilar y el coto minero Sur de la sierra (Santa Bárbara, Alemanes Nuevos, el Pinar, Boca de Albelda, Rincón de Martos, etc.).
Pero volviendo a Rodalquilar y a este hipotético pasillo estructural que sería el barranco del Cuchillo, sus fracturas asociadas podrían haber sido una gran puerta de entrada para que el agua marina entrase en contacto con el sistema hidrotermal activo y con sus fluidos muy calientes (Arribas Rosado, A. et al. 1989) (Cunningham, C.G., et al. 1990), de manera que pudiese haber provocado la generación de grandes bolsadas de brechashidrotermales por fracturación hidráulica, en donde posteriormente encajaron los depósitos de alta riqueza aurífera, como son los casos de las minas del filón 340 y del filón 450. Al mismo tiempo, la entrada de ClNa en el sistema hidrotermal podría haber condicionado la presencia de determinados minerales según las diferentes zonas del cerro del Cinto afectadas por la presencia, o no presencia, de agua marina y su hipotética aportación de cloro (Cl) al sistema mineralizador.
EL YACIMIENTO MINERAL DEL CERRO DEL CINTO
Basándonos en nuestro trabajo de campo, de gabinete y de análisis de muestras, así como en datos de diferentes trabajos (IGME. 1993) (Arribas Rosado, A. et al. 1995a) (Bocamina, 2005) (Gaspar Sintes, I., 2016) (Sainz de Baranda Graf, B, y Gaspar Sintes, I, 2023) se puede decir todo lo siguiente.
El coto minero de Rodalquilar explota un yacimiento epitermal de oro-alunita que presenta matices. Por ejemplo, la zona del borde oriental de la caldera de La Lomilla (cerro del Cinto) es un yacimiento epitermal de alta sulfuración, caracterizado por la abundante presencia de cuarzo y alunita, entre otros, formados por una alteración hidrotermal de la roca encajante en un ambiente muy ácido y oxidante. Pese a no haber tenido demasiada importancia económica en comparación con otros yacimientos auríferos a nivel mundial, ha sido muy estudiado y ha servido para entender este tipo de mineralizaciones a escala global.
A nivel general, la mineralización del coto minero de Rodalquilar se presenta básicamente en dos tipos de depósitos diferentes. El primero de ellos, que a efectos del presente trabajo lo denominaremos depósitos económicos tipo 1, es en filones de cuarzo con presencia de Pb-Zn- (Cu-Ag-Au), de baja sulfuración, con galena, esfalerita, pirita y calcopirita (con alteración a covellina y digenita), en donde el oro aparece en forma de pequeños granos menores a 20 μm. El segundo de ellos, que a efectos del presente trabajo lo denominaremos depósitos económicos tipo 2, es en filones de Au-(Cu-Te- Sn), de alta sulfuración, siendo, sin duda, éstos los más relevantes desde el punto de vista económico y circunscritos principalmente al área del cerro del Cinto.
En estos depósitos del tipo 2, la mena aurífera aparece principalmente de tres formas distintas, La primera como filones de calcedonia (tipo 2a), que son los más extendidos. La segunda, que es la más rica en oro, es en brechas hidrotermales (tipo 2b) con alto enriquecimiento de Te y Au. La tercera es en filoncillos de oro con óxidos y sulfatos de hierro rellenando algunas fracturas (tipo 2c).

Figura 6. Modelización de la paleogeografía de la caldera del Rodalquilar en función del nivel del mar en intervalos de 50 en 50 metros (imagen generada por Rodolfo Caparrós). Los datos disponibles y los depósitos de carbonatos marinos del área apuntan a una altura máxima del nivel del mar de alrededor de 250 metros.
En la tipología de filones de calcedonia (tipo 2a), la más extendida en el Cinto, la mineralización se presenta en una calcedonia negra bandeada, siendo la mayor parte una pirita de grano fino (<10 μm) y el resto (5%), galena, esfalerita, enargita, tetraedrita, tennantita, cinabrio rico en Se, yodargirita, colusita, casiterita, bismutinita, naumannita, posible hessita, etc. El oroaparece en pequeños granos aislados o intercrecido en la pirita y otros sulfuros.

Figura 7. Calcedonia negra aurífera, corta 2 (nivel 260), Cerro del Cinto, Minas de Rodalquilar, Almería. Tamaño: 6,5x5x3 cm. Col. y foto: N. Gaspar.
En la otra tipología, la de brechas hidrotermales con alto enriquecimiento de Te y Au (tipo 2b), la mineralización se manifiesta con presencia de oro nativo en los intersticios de las brechas en forma de microvetillas visibles de hasta 3 mm. de potencia, además de calaverita/krennerita, pirita, teluro nativo, telurita, paratelurita, rodalquilarita, goethita y emmonsita, así como otros minerales como enargita, casiterita, bornita, naumannita y otros seleniuros de cobre. En esta última tipología se encuadra la famosa mina del filón 340, así como el filón 450.
En lo que respecta a leyes auríferas, según los análisis, el contenido en oro es bastante irregular y en la calcedonia negra/gris oscuro el rango se sitúa entre 0,4- 380 g/t (con promedio de 8 g/t), en la blanca el rango es de 0,08-4,1 g/t (con promedio de 0,4 g/t), en el cuarzo oqueroso de 0,13-13 g/t (con promedio de 1,2 g/t). En las brechas hidrotermales se podían superar los 100 g/t.
Finalmente, en las rocas alteradas cercanas a los filones mineralizados de calcedonia, el rango es de 0,02-2,5 g/t. (figuras 7 y 8 -1 y 2-) Por otra parte, los análisis sobre la muestra de la figura 7 arrojan pirita como sulfuro mayoritario, así como enargita, naumanita, bornita, covellina, óxido/hidróxido de estaño (casiterita/varlamoffita), posible hessita, goetita, hematites, jarosita y oro nativo disperso en la calcedonia y asociado a los sulfuros. Se observa en las imágenes que el oro aparece tanto en los sulfuros (pirita y enargita) como en la propia calcedonia (figura 8).
Volviendo a los filones de calcedonia, se ha observado que ocupan fracturas estrechas que se entrecruzan de forma irregular y que, en ocasiones, pasan gradualmente a pequeños cuerpos de brecha. Este punto es relevante, puesto que, dentro de las investigaciones realizadas en nuestro trabajo, se ha localizado en el dique 2 una pequeña brecha hidrotermal, presentando teluritos y selenitos abundantes, tales como sonoraita, emmonsita, poughita, rodalquilarita, telurita, paratelurita, mandarinoíta y andymcdonaldita. También aparece escorodita y de manera minoritaria calcomenita. El mineral primario en esta zona es exclusivamente el teluro nativo, el cual se presenta abundante como pequeños granos y algún cristal de menos de 0,5 mm., con la particularidad de que en general es selenífero (hasta un 20% en las muestras analizadas) y algo de oro minoritario, probablemente de origen primario, así como muy escasa pirita. En este sentido, la sonoraita es selenífera (no citado en ninguna localidad hasta este momento) entre un 10% y 23% de sustitución de Te por Se en peso atómico en las muestras analizadas. La emmonsita, poughita, telurita y paratelurita en cambio no contienen selenio o muy poca cantidad como en el caso de la emmonsita, así como algo de antimonio y arsénico. La principal hipótesis es que la sonoraita y la mandarinoita (con sustitución de parte del Te por Se en hasta un 40% en peso atómico, por tanto, sin llegar a ser teluromandarinoita) son las primeras en formarse y por tanto la sonoraita absorbe el exceso de Se del Te y posteriormente se forman el resto de minerales. De hecho, la emmonsita aparece en ocasiones como crecimiento posterior sobre la propia sonoraita.

Figura 8. Se observa en las dos imágenes que el oro aparece tanto en los sulfuros (pirita y enargita) como en la propia calcedonia.
En el caso de la rodalquilarita, en el dique 2 (diques septentrionales), se presenta muy escasa y haciendo un paralelismo con el filón 340, es tan rara en el dique 2 como la emmonsita lo es en el citado 340. Una hipótesis es que la zona del filón 340 estuvo inundada en la época de la mineralización y por tanto tuvo aportes ricos en cloro que alimentaron la formación de rodalquilarita (al igual que ocurre en el filón 450), en cambio el dique 2 se mantuvo por encima del nivel del mar y por tanto el cloro es muy minoritario, favoreciendo que en lugar de rodalquilarita se hayan formado minerales como la sonoraita y la emmonsita, que son los teluritos principales aquí.
En la figura 9 se muestra un resumen del análisis sobre diferentes muestras del dique 2 llevados a cabo en la Universidad Autónoma de Madrid mediante la técnica SEM-EDX.
Por último, una breve matización en referencia a estos depósitos económicos de Au-alunita (Cu-Te-Sn) de Rodalquilar (depósitos económicos del tipo 2). Destacar que de las tres maneras en que se presentan (tipo 2a, tipo 2b y tipo 2c), dos son supergénicas (2b y 2c) y una es primaria (2a). Las dos supergénicas se corresponden, en primer lugar, a filoncillos de oro (tipo 2c) con óxidos y sulfatos de hierro, donde el oro va acompañado de hematites, goetita y jarosita con una arcilla (que fue de alta ley) rellenando algunas fracturas. En segundo lugar, a las brechas hidrotermales (tipo 2b) ricas en oro, teluro y estaño (ya explicadas y cuya máxima expresión son los filones 340 y 450) cuya mineralización primaria se vio afectada por una intensa alteración supergénica, con alta presencia de telururos y teluritos. Por último, la primaria se corresponde con los filones de calcedonia (tipo 2a), con presencia de sulfuros (principalmente pirita y enargita) portadores del oro, el cual se encuentra también en la propia calcedonia. La particularidad del hallazgo realizado en 2024, en el dique 2, es que estas tres formas de presentarse la mineralización (tipo 2a, tipo 2b y tipo 2c) se localizan en apenas 10 metros de radio de distancia entre ellas, lo cual es algo muy interesante a nivel científico y a nivel didáctico.
LA EXPLOTACIÓN ECONÓMICA DEL CERRO DEL CINTO
Basándonos en nuestro trabajo de campo y gabinete, así como en datos obtenidos de los trabajos (INI & ENADIMSA. 1956) (Barber Cabrera, J. 1956) (Hernández Ortiz, F. 2002) (Bocamina, 2005) (Hernández Ortiz, F. 2008) (Sainz de Baranda Graf, B, y Gaspar Sintes, I, 2023) se puede decir todo lo siguiente.
En junio de 1943 se encomendó a la Empresa Nacional Adaro la investigación del yacimiento aurífero de Rodalquilar y se realizaron investigaciones en las minas “Las Niñas”, “Ronda y Resto” y “Consulta”, sin obtener resultados positivos. Entonces se comenzó a estudiar en profundidad la geología de la zona y la relación entre los filones auríferos y los diferentes tipos de rocas alteradas, concentrándose las investigaciones en el cerro del Cinto, que constituía una enorme masa de roca silicificada, donde no se habían efectuado trabajos previos. En unprimer momento no se localizaron en el Cinto filones como tal y se llegó a la conclusión de que podía haber una impregnación no diferenciada. A tales efectos, se llevó a cabo un desmuestre recogiéndose 60.000 muestras que fueron analizadas. Los resultados arrojaron zonas con 4-5 g/t de oro y enriquecimientos puntuales de hasta 100 g/t. Con esto, se realizaron dos rozas (una de ellas a nivel 290 m y la otra a 320 m) y se abrieron varios socavones, que permitieron comprobar que la
mineralización se presentaba en forma de “stockworks” de varios metros de potencia (diques).
Con esta investigación se llegaron a cubicar 3,4 millones de toneladas de mineral aurífero con una ley media de 4,7 g/t. La explotación minera a gran escala, facilitada por la existencia de la nueva planta de tratamiento “Denver”, comenzó oficialmente en mayo de 1956.
Figura 9. En el cuadro se muestra un promedio de análisis de 44 muestras obtenidas durante las investigaciones en el Dique 2. Se muestra % en peso de cada elemento, no considerando elementos que aparecen con menos del 1%. Análisis realizados en la Universidad Autónoma de Madrid, mediante la técnica SEM-EDS.
La Empresa Nacional Adaro preparó el yacimiento para su explotación a comienzos de la década de 1950 mediante la localización de siete zonas del cerro (diques 1 al 7, de Norte a Sur correlativamente) en donde las rocas silicificadas de color rojo-rosácea y las rocas cuya tonalidad varía del blanco al rojo compuestas originalmente por feldespatos que fueron posteriormente alterados a alunita y caolinita, y algunos cristales aislados de cuarzo, son en las que se presentan exclusivamente los filones auríferos. En cuanto a la mineralización, la de origen primario se da con ley baja en zonas donde no se presentan vetillas hidrotermales, en cambio la ley alta se presenta en la calcedonia. La mineralización de origen secundario presenta oro libre en zonas en las que las grietas están rellenas de una arcilla rica en óxidos de hierro. Sobre el origen del oro, atendiendo a Barber, este puede haber venido de dos formas: la primera en disolución sólida, tanto de las piritas como de otros sulfuros y la segunda en suspensión coloidal en el cuarzo hidrotermal calcedonioso. Así, las zonas de máximo enriquecimiento de oro primario se corresponden al segundo caso.
En tanto al laboreo de los diques, el dique 3 sería el de mayor producción con 0,9 millones de toneladas. La mineralización se presentaba en los diques 2 y 3 en forma de filones prácticamente verticales, con distribución irregular y separados por masas de roca caolinizada, estando en su mayor parte formados por calcedonia y riolitas silicificadas. Igual ocurría en los diques 5 y 6, aunque se presentaban frecuentemente zonas de enriquecimiento con presencia de oro nativo de origen secundario, siendo el más rico en oro el 6W, con 7,3 g/t.
El mineral del dique 4 era extremadamente duro y se utilizó para generar “bolos” para molienda autógena en la planta Denver. El dique 1 no se explotó nunca. Una vez se inició la explotación de los diferentes diques, se pudo pronto observar que la ley no se correspondía con la prevista. A pesar del minucioso estudio llevado a cabo y con gran número de desmuestres, la gran irregularidad de la mineralización aurífera causó no poder alcanzar las leyes estimadas inicialmente. Esto, llevó a tener que atacar filones y bolsadas ricas a través de minería subterránea, hecho se puede observar hoy día por la presencia de numerosos pozos y galerías en los diferentes frentes de arranque de las labores a cielo abierto. La Empresa Nacional Adaro cerró las minas en 1966.
Figura 10. Distribución de los diques auríferos explotados por la Empresa Nacional Adaro en el cerro del Cinto (INI & ENADIMSA. 1956).
MINERALOGÍA INVESTIGADA DEL CERRO DEL CINTO
Además de los minerales citados anteriormente en la descripción de la metalogenia de los filones, diques y brechas del cerro del Cinto, los resultados de nuestras investigaciones indican la presencia de una amplia variedad de minerales secundarios, con una evidente zonación entre los diques 1 al 7, posiblemente motivada por la diferente mineralización primaria de cada dique, así como por su situación topográfica a lo largo de la historia geológica reciente y su exposición a las aguas marinas. Ordenados alfabéticamente son:
Alunita KAl3(SO4)2(OH)6
Los minerales de la serie alunita-natroalunita son omnipresentes en todo el cerro del Cinto. Se encuentran comúnmente bien cristalizados, con hábito tabular por el gran desarrollo del pedión. Su color es invariablemente blanco o incoloro, con ligeros tintes rosados tal vez por la presencia de microinclusiones de óxidos/hidróxidos de hierro. Aunque ambos minerales se han detectado en la analítica efectuada, su diferenciación de visu es prácticamente imposible.
Alunógeno Al2(SO4)3 · 17H2O
Este sulfato de aluminio es muy frecuente entre los minerales de origen post-minero que tapizan las galerías de los minados del cerro del Cinto, debido a la extrema acidez de las aguas circundantes por la oxidación y lixiviación de la pirita. Se presenta como cristales tabulares blancos o incoloros, de unos pocos milímetros de lado, asociados con calcantita, yeso y metavoltina.
Andymcdonaldita Fe3+2(Te6+O6)
La andymcdonaldita es un telurato de hierro, que se presenta en el dique 2 como agregados más o menos terrosos formados por microcristales tabulares poco definidos. Se describe en mayor detalle en Sainz de Baranda Graf, B, y Gaspar Sintes, I, 2023. Mineralogía de los filones “340” y “450” de Rodalquilar. Paragénesis, vol. 4, núm. 2, 37-68. Rodalquilar sería la segunda localidad mundial para esta especie mineral.
Arthurita CuFe3+2(AsO4)2(OH)2 · 4H2O
La arthurita es extremadamente rara en el cerro del Cinto, hasta el punto de que sólo ha sido detectada en unos pocos ejemplares recuperados en el dique 7. Se encuentra como pequeños cristales aciculares reunidos en grupos de estructura divergente, de un tamaño máximo de 1 mm, en las geodas de cuarzo. Se asocia con covellina y enargita más o menos alterada.
Atacamita Cu2(OH)3Cl
La atacamita es un mineral bastante frecuente en los diques más meridionales del cerro del Cinto, donde aparece bien cristalizada, aunque con tamaños milimétricos. Suele encontrarse asociada con malaquita y lavendulana. Por el contrario, es bastante escasa en los diques situados al norte del cerro, con una presencia únicamente testimonial. (figura 11).

Figura 11. Atacamita. Grupo de cristales de 1 mm sobre cuarzo oqueroso. Dique 7, Cerro de Cinto (Rodalquilar). Foto y colección Borja Sainz de Baranda.
Calcantita CuSO4 · 5H2O
La calcantita es un típico producto de neoformación en todo el distrito minero de Rodalquilar, incluyendo el cerro del Cinto. Aparece en todas las galerías visitadas, recubriendo las paredes de las mismas, asociada con alunógeno y halotriquita/pickeringita.
Calcomenita CuSeO3 · 2H2O
El selenito de cobre se presenta muy raramente en el dique 2 como pequeñas masas azules submilimétricas junto al teluro nativo. Hasta ahora no hemos observado cristales bien desarrollados de calcomenita, a pesar de la abundancia de selenio en este dique. Su identidad se ha confirmado mediante espectroscopía Raman.
Chenevixita Cu2Fe3+2(AsO4)2(OH)4
Hasta ahora tan sólo hemos identificado la presencia de este arseniato de cobre en una muestra recuperada del dique 7, en forma de pequeños agregados masivos incluidos en cuarzo oqueroso, asociado con lavendulana.
Crisocola Cu2-xAlx(H2-xSi2O5)(OH)4 · nH2O, x < 1
La crisocola es bastante frecuente entre los productos de origen secundario de los filones más meridionales del cerro del Cinto, especialmente en el dique 7. Se encuentra en forma de masas terrosas y mamelonares recubriendo la matriz cuarzosa, asociada habitualmente con lavendulana.
Emmonsita Fe3+2(TeO3)3·2H2O
La emmonsita, como se ha mencionado, aparece abundante en el dique 2, a diferencia del filón 340, donde es muy rara, y se presenta de dos maneras diferenciadas y lustre vítreo. La primera es como agregados botrioidales de color verde claro a verde oscuro de hasta 4 mm, bien aislada o junto a la sonoraita. La segunda forma de presentarse es como agregados arborescentes similares a los típicos ejemplares de Moctezuma (Sonora, México), de hasta 2 mm de longitud y brillo vítreo. También aparece recubriendo cristales previos de sonoraita, en forma globular y color verde claro. La emmonsita es un mineral tardío, posterior a la mandarinoíta y a la sonoraíta, a las que recubre en ocasiones. Los análisis SEM/EDS realizados muestran a menudo una pequeña cantidad de Se y Sb en su composición, aunque con valores siempre inferiores al 2
% en peso. Se distingue fácilmente de la rodalquilarita por su característico espectro Raman. (figura 12).

Figura 12. Emmonsita. Agregado botrioidal sobre cuarzo, de 1 mm de diámetro, procedente del Dique 2, Cerro del Cinto (Rodalquilar). Colección Ignacio Gaspar, foto Borja Sainz de Baranda.
Enargita Cu3AsS4
La enargita es uno de los minerales primarios más comunes en los diques del cerro del Cinto, especialmente en los más meridionales. A pesar de su abundancia, raramente se encuentra como cristales prismáticos con caras bien definidas, que no suelen superar los 3 mm de largo. Debido a su extrema fragilidad es muy difícil su recuperación. Suele encontrarse alterada a covellina y diversos arseniatos de cobre. Su identidad ha sido constatada mediante análisis SEM/EDS y espectrometría Raman, en los que se ha detectado pequeñas cantidades de Sb sustituyendo al As, en proporciones inferiores al 1%. Se han recuperado cristales de enargita con recubrimientos de oro nativo, seguramente por oxidación de los mismos.
Escorodita Fe3+AsO4 ·2H2O
La escorodita es un mineral muy frecuente en todas las mineralizaciones del cerro del Cinto, especialmente como costras microcristalinas o pulverulentas. Más raramente llega a desarrollar excelentes cristales de color tenuemente azulado, aunque de pequeño tamaño que excepcionalmente supera el milímetro de longitud. Por lo común los cristales se encuentra reunidos en haces de configuración radial, o bien en grupo esferoidales cuando el hábito es más isométrico.
Jarosita KFe3+3(SO4)2(OH)6
Junto con la natrojarosita, de la que es imposible diferenciar sin análisis químicos, las jarositas son los minerales más frecuentes del Cinto, al igual que en el resto de las minas de Rodalquilar. Suele encontrarse bien cristalizada, con hábitos tabulares y contorno pseudohexagonal, o bien con hábito pseudocúbico. Los cristales raramente superan los 3 mm de lado, pero presentan un gran brillo y vistosidad, destacando sobre la matriz de cuarzo oqueroso. El color es marrón oscuro a marrón amarillento, a veces con zonados de color concéntricos. Se asocia con todos los minerales descritos en este artículo.
Lavendulana NaCaCu5(AsO4)4Cl · 5H2O
Es uno de los minerales más vistosos de los diques más meridionales del cerro del Cinto, si bien hasta ahora no hemos observado muestras de calidad similar a la que presentan las recuperadas en la cercana mina María Josefa. En general forma masas terrosas y diminutos cristales de típico color azul turquesa, asociados con atacamita y malaquita. Los grupos cristalizados raramente exceden los 2 mm de diámetro. Abundante en el dique 7. (figura 13).

Figura 13. Lavendulana. Grupos de cristales alojados en una cavidad de cuarzo de 3 mm de diámetro. Dique 7, Cerro del Cinto (Rodalquilar).
Malaquita Cu2(CO3)(OH)2
La malaquita es un mineral muy frecuente en los diques más meridionales, especialmente en el 7, donde aparece bien cristalizada, asociada fundamentalmente con atacamita y lavendulana.
Mandarinoita Fe3+2(Se4+O3)3 · (6-x)H2O (x = 0.0-1.0)
Este raro selenito de hierro aparece en determinadas bolsadas del dique 2 principalmente asociado con teluro nativo y sonoraíta, aunque también con telurita, paratelurita, emmonsita, poughita y rodalquilarita. Forma pequeños cristales prismáticos aislados de color verde pálido (hasta 2 mm.), con excelente brillo y transparencia en la mayor parte de los casos, con morfologías tabulares a lanceoladas. A menudo forma agregados de cristales divergentes de hasta 3 mm de diámetro. Sin duda constituyen un referente a nivel mundial para la especie por la calidad de las cristalizaciones, siendo además la primera cita en España. En otros casos se encuentra con hábito acicular y coloraciones blanquecinas. Los análisis realizados mediante SEM/EDX muestran siempre un elevado contenido en teluro, variable entre el 2 y el 25% en peso, aunque hasta ahora no se ha detectado la presencia de teluromandarinoita propiamente dicha en el dique 2. Este elevado contenido en teluro se manifiesta en los espectros Raman, con una desviación de los modos vibracionales a frecuencias más bajas. (figuras 14 a 18).

Figura 14. Mandarinoita. Típicos cristales lanceolados de hasta 0,5 mm en un hueco de sílice oquerosa. Dique 2, Cerro del Cinto (Rodalquilar). Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 15. Mandarinoita. Cristal de 0,7 mm de gran perfección. Dique 2, Cerro del Cinto (Rodalquilar). Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 16. Mandarinoita. Grupo de cristales en disposición radial en una geoda de cuarzo. Diámetro del grupo: 1 mm. Dique 2, Cerro del Cinto. Colección Ignacio Gaspar. Foto Borja Sainz de Baranda.

Figura 17. Mandarinoita. Grupo de cristales de mandarinoita asociados con sonoraita. Campo de visión 4 mm. Dique 2, Cerro del Cinto. Colección Ignacio Gaspar. Foto Borja Sainz de Baranda.

Figura 18. Espectro Raman de una mandarinoita rica en teluro procedente del Dique 2 (en azul) comparado con el espectro de una mandarinoita procedente de la mina El Dragón (Bolivia).
Metavoltina K2Na6Fe2+Fe3+ 6O2(SO4)12 ·18H2O
La metavoltina es otro de los sulfatos de neoformación que recubren las galerías del cerro del Cinto, asociado con yeso, alunógeno, calcantita y minerales de la serie halotriquita-pickeringita. Se presenta como agregados de diminutos cristales de contorno hexagonal, y color amarillo intenso.
Oro nativo Au
En el dique 2 aparece como pequeños granos visibles a simple vista, junto con teluro nativo, en la estructura de la brecha, probablemente con un origen primario. En las salbandas, donde aparece en la calcedonia negra, se presenta como agregados muy finos dispersos en la matriz, de origen secundario producido por la oxidación de los minerales primarios (pirita y enargita principalmente). En el resto de diques del cerro del Cinto se ha localizado en los diques 6 y 7 en dispersos muy pequeños.
Paratelurita TeO2
Es un mineral relativamente frecuente en el dique 2, como cristales prismáticos y tabulares con terminaciones lanceoladas, color blanco a ligeramente crema, y asociado a teluro nativo, telurita y mandarinoíta. Los cristales alcanzan un tamaño máximo de 2-3 mm. Se ha caracterizado mediante espectrometría Raman. (figuras 19, 20 y 21).

Figura 19. Cristales de paratelurita en cuarzo, 1 mm, con un hábito poco frecuente para este mineral. Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 20. Grupo de cristales de paratelurita, 4 mm, una de las mejores piezas recuperadas en el Dique 2 para este mineral. Colección Ignacio Gaspar, foto Borja Sainz de Baranda.

Figura 21. Grupo de cristales de paratelurita asociados con mandarinoita, en una geoda de cuarzo de 12 mm de ancho. Dique 2, Cerro del Cinto. Colección Ignacio Gaspar, foto Borja Sainz de Baranda.
Pirita FeS2
La pirita es el sulfuro más abundante en el cerro del Cinto y principal portador de oro. Se presenta como masas en la calcedonia negra, así como cristales pseudocúbicos de hasta varios milímetros.
Poughita Fe3+2(TeO3)2(SO4)(H2O)2 · H2O
Este raro sulfato-telurito de hierro se presenta como masas cristalinas de estructura laminar, y mucho más raramente como cristales aislados, de color amarillo a amarillo-marrón, junto a la emmonsita, sonoraíta y mandarinoíta. Las masas cristalinas pueden ser centimétricas, llegando a cubrir áreas de hasta 6 cm. Constituyen ejemplares de gran interés coleccionístico, y los cristales aislados posiblemente puedan considerarse entre los mejores del mundo para la especie. A su vez son primera cita en España (y en Europa). Los análisis realizados mediante SEM/EDX muestran una composición muy pura y cercana a la teórica, con ausencia de selenio en su composición. (figuras 22, 23 y 24)

Figura 22. Cristales bien definidos de poughita. Campo de visión 2 mm. Dique 2, Cerro del Cinto. Colección y foto Borja Sainz de Baranda.

Figura 23. Cristales amarillos de poughita de 1 mm de tamaño asociados con mandarinoita (verde). Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 24. Grupo de cristales de poughita muy bien definidos en una geoda de cuarzo de 2 mm de ancho. Dique 2, Cerro del Cinto. Colección Ignacio Gaspar, foto Borja Sainz de Baranda.
Rodalquilarita Fe2(TeO2OH)3(TeO3)Cl
La rodalquilarita es muy rara en el dique 2, en contraposición al 340 y 450 donde es el mineral secundario principal de teluro. Se presenta como agregados de cristales tabulares subminimétricos, con terminaciones biseladas o en punta, por la combinación de diversos pinacoides triclínicos, con brillo vítreo y color verde claro. Aparece raramente asociado con mandarinoita y sonoraíta. Su identidad se ha constatado mediante análisis SEM/EDX y Raman. (figura 25)

Figura 25. Grupo de cristales tabulares de rodalquilarita de 2 mm de tamaño, asociado con emmonsita y cuarzo. Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.
Sonoraita Fe3+TeO3(OH) · (H2O)
La sonoraita en el dique 2 constituye el mineral secundario de teluro más abundante y además en muestras que podrían considerarse como las mejores a nivel mundial. Se presenta con un característico color verde manzana a verde amarillento y amarillo verdoso, como rosetas de hasta 6 mm conformados por multitud de cristales laminares. Los agregados de cristales laminares llegan hasta los 1,3 cm. A menudo se encuentra asociada con poughita, emmonsita y jarosita, y más raramente con mandarinoíta. A nivel mundial es un mineral muy raro que se ha encontrado hasta ahora en unas pocas localidades, siendo Rodalquilar la primera cita europea y, por supuesto, española. Una característica única de los ejemplares de Rodalquilar es su elevado contenido es selenio (hasta un 23% en peso), en sustitución del teluro, lo que también afecta al espectro Raman, con desplazamientos a frecuencias más altas.
(figuras 26 a 29)

Figura 26. Sonoraita, grupo de cristales muy finos y de gran perfección, 2 mm. Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 27. Rosetas de cristales de sonoraita de 0,5 mm cada una. Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 28. Espectro Raman de una sonoraita del dique 2 (en azul) comparado con el de una sonoraíta procedente de la mina Bambolla (México). Obsérvese el desplazamiento hacia frecuencias mayores debido al contenido en selenio.

Figura 29. Sonoraita, uno de los mayores grupos de cristales recuperados en el Dique 2, 12 mm. Colección Ignacio Gaspar, foto Borja Sainz de Baranda.
Telurita TeO2
La telurita aparece como cristales y masas de color blanco a transparente con ligero tinte amarillento. Los cristales son prismáticos más o menos gruesos, pero también aciculares y grupos esféricos de cristales muy finos, con tamaño máximo de 2,5 mm. Se presenta con teluro nativo, mandarinoíta y paratelurita principalmente. Se ha caracterizado mediante espectrometría Raman. (figuras 30 y 31).

Figura 30. Perfectos cristales de telurita en una geoda de cuarzo de 2 mm procedente del Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.

Figura 31. Telurita, grupo de cristales aciculares en configuración radial, 2 mm. Dique 2, Cerro del Cinto. Colección Ignacio Gaspar, foto Borja Sainz de Baranda.
Teluro nativo Te
El único mineral primario identificado en la zona de bonanza del dique 2 rica en minerales secundarios de selenio y teluro. Se presenta con abundancia como pequeños granos con alguna cara cristalina muy tosca, ocupando superficies de hasta 10 cm, en ocasiones parcialmente alterado a telurita/paratelurita y asociado raramente a oro, posiblemente primario. Presenta siempre un elevado contenido en selenio, de hasta un 20% en porcentaje molar (lo que supone un 10% de Se en peso respecto al teluro), característica sólo citada previamente en Honduras (mina El Plomo) y llamado “selenteluro”, con hasta un 30% de Se, tratándose de una mezcla isomorfa. En la localidad tipo en Rumanía (Facebaja) contiene hasta un 6-7% de Se. (figura 32).
Figura 32. Cristales negros redondeados de teluro nativo de hasta 0,5 mm asociados con oro en cuarzo. Dique 2, Cerro del Cinto. Foto y colección Borja Sainz de Baranda.
CONCLUSIONES
El yacimiento mineral del cerro del Cinto se ha confirmado como un lugar singular a nivel internacional con gran valor científico y mineralógico, todo ello debido a diferentes motivos contrastados y respaldados por estudios técnicos.
En primer lugar, por atraer a lo largo del siglo XX el interés investigador de multitud de universidades europeas y americanas, compañías mineras nacionales e internacionales, así como de servicios geológicos, quedando reflejadas sus investigaciones en decenas de publicaciones técnicas, algunas de ellas públicas y otras todavía confidenciales dentro del ámbito empresarial.
En segundo lugar, por ser la localidad tipo de un rarísimo clorotelurito de hierro: la rodalquilarita, aceptado internacionalmente en el año 1967 como nueva especie mineral y que aun en la actualidad sigue siendo una especie mineral muy rara y poco frecuente, incluso en su localidad tipo.
En tercer lugar, por el singular conjunto de especies minerales descubiertas en el año 2023, concretamente en los filones 340 y 450, entre las cuales se encuentran algunas que son segunda citas mundiales, como los casos de la teluromandarinoita, la walfordita y la andymcdonaldita.
En cuarto lugar, por el raro conjunto de especies minerales descubiertas en el año 2024, principalmente en el dique 2 del cerro del Cinto, descubrimiento soportado por técnicas analíticas, al igual que el descubrimiento del año 2023 en los filones 340 y 450, y que demuestran la existencia de una paragénesis excepcionalmente rara y poco frecuente a nivel
internacional (sonoraita, rodalquilarita, mandarinoíta, poughita, emmonsita, teluro nativo, etc.).
Por otra parte, este conjunto de especies minerales raras descubiertas a lo largo del tiempo en el cerro del Cinto (1967, 2023, 2024) ponen de manifiesto la existencia de un sistema mineralizador singular y de un extraordinario interés científico a nivel internacional.
Al mismo tiempo, al importante valor mineralógico y científico del descubrimiento del año 2024, se debería de añadir su valor didáctico ya que en apenas unos metros de distancia se encuentran, en un lugar del dique 2, las tres maneras de presentarse la mineralización económica de Au-alunita (Cu-Te-Sn): los filones decalcedonia aurífera, los filoncillos de oro y las brechas hidrotermales.
Finalmente, resaltar que en las partes topográficamente más bajas del cerro del Cinto (filón 340
y filón 450), predominan los teluros con cloro en su composición química (e.g. rodalquilarita), mientras que en las partes topográficamente más altas (diques del 2 al 7) predominan los teluros sin cloro en su composición (e.g. emmonsita, sonoraita, etc.). Para explicar esta “zonación” de la mineralogía en función de la topográfica, se ha propuesto una hipótesis en la cual la presencia del mar sería una fuente de cloro al sistema mineralizador, hipótesis que necesitará ser confirmada o desestimada con futuros trabajos de campo, toma de muestras y su análisis mediante las técnicas adecuadas..
AGRADECIMIENTOS
- A Paco Romero por su ayuda en la investigación de las galerías de interior de los diferentes diques del Cerro del Cinto.
- A Juan Peña, por su ayuda en la investigación sobre el terreno.
- A Rodolfo Caparrós por su ayuda en la elaboración de planos y maquetación.
- Al laboratorio de Microscopía de Barrido y Análisis por Energía Dispersiva de Rayos X de la Universidad Autónoma de Madrid, por los análisis realizados y el tiempo y paciencia dedicados.
- A César Menor Salván, por los análisis efectuados para identificar la andymcdonaldita.
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