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Historical plans and territorial transformation in almadenejos (ciudad real): an analysis based on georeferencing

José Latova Fernández-Luna(1), Vicente Bayarri Cayón(2) y Jesús Latova Fernández-Luna(3)

(1) Fotógrafo jubilado. joselatova@gmail.com
(2) Director I+D+i, GIM Geomatics, S.L. Escuela Politécnica, Universidad Europea del Atlántico. vicente.bayarri@gim-geomatics.com
(3) Director Data Collection Products Design, Carlson Software. jlatova@carlsonemea.com

Planos históricos y transformación territorial en Almadenejos (Ciudad Real): una lectura desde la georreferenciación.

RESUMEN

El presente trabajo muestra un análisis geomático aplicado al patrimonio minero del establecimiento de Almadenejos (Ciudad Real), donde se aborda la georreferenciación de documentación histórica (planos del siglo XVIII y XIX) con el objetivo de comprender la evolución de sus infraestructuras mineras. Mediante la identificación de puntos de apoyo en imágenes históricas y actuales, se ha realizado una corrección geométrica que permite comparar los proyectos originales con la ejecución real y con los restos actualmente conservados. El proceso ha incluido validaciones mediante GNSS y la aplicación de transformaciones espaciales (traslación, rotación y escalado) para su adaptación al sistema oficial ETRS89. El estudio ha permitido no solo evaluar la precisión de los trabajos topográficos históricos, y también contribuir a una mejor interpretación y conservación del patrimonio minero.

 PALABRAS CLAVE: Almadenejos, cartografía, geomático, georreferenciación, patrimonio.

SUMMARY

This paper presents a geomatic analysis applied to the mining heritage of the Almadenejos mine (Ciudad Real). It addresses the georeferencing of historical documentation (18th and 19th century plans) with the aim of understanding the evolution of its mining infrastructure. By identifying support points in historical and current images, a geometric correction was performed that allows for comparing the original designs with the actual execution and with the currently preserved remains. The process included validations using GNSS and the application of spatial system. This study not only assesses the historical accuracy of the topographical works but also contributes to a better interpretation and conservation of the mining heritage.

KEY WORDS: mining, geology, Cuba, Mining Inspection, 19th century.

INTRODUCCIÓN

La documentación cartográfica histórica constituye una fuente esencial para la investigación técnica y patrimonial de enclaves mineros desaparecidos o transformados. En el caso del establecimiento minero de Almadenejos (Ciudad Real), su relevancia durante los siglos XVIII y XIX queda ampliamente testimoniada por la producción de mercurio beneficiado y procesado en sus minas e instalaciones, en un contexto especialmente difícil para las Reales Minas de Almadén, marcado por el incendio de 1755 y la alta demanda internacional de azogue.

Esta coyuntura propició una reorganización operativa del sistema minero en la que Almadenejos desempeñó un papel estratégico, del que dan cuenta diversos planos, grabados y descripciones técnicas elaborados bajo la administración borbónica. La lectura de estos documentos exige una contextualización crítica y una reinterpretación geomática que permita su integración en sistemas espaciales contemporáneos y su análisis comparativo con la realidad territorial, aplicando criterios técnicos actuales. Este trabajo surge de la necesidad de abordar con rigor la georreferenciación y el análisis geométrico de un conjunto significativo de planos históricos manuscritos que constituyen la base documental de esta investigación y que representan una realidad hoy en ruinas o desaparecida.

Desde la perspectiva geomática, estos documentos plantean importantes desafíos: la ausencia de cuadrículas de referencia, las imprecisiones topográficas, las distorsiones escalares y las orientaciones basadas en el norte magnético dificultan su utilización directa como fuentes cartográficas en sistemas actuales. Por ello, se requiere un tratamiento técnico que permita su ajuste al sistema geodésico oficial ETRS89 y su conversión en elementos espacialmente comparables y medibles dentro de un entorno SIG.

La metodología adoptada combina técnicas de georreferenciación, junto con mediciones obtenidas mediante Sistemas Globales de Navegación por Satélite (GNSS) de precisión centimétrica, descritas con detalle en la sección metodológica.

Desde el punto de vista documental y patrimonial, este trabajo permite no solo validar geométricamente los planos, sino también interpretar su intencionalidad técnica: ¿se trataba de representaciones fieles del estado de las obras o de esquemas operativos con convenciones gráficas propias de la época? La superposición de los planos antiguos sobre ortoimágenes actuales ha permitido identificar alineaciones estructurales conservadas, desviaciones angulares, vacíos físicos donde antes hubo edificaciones y transformaciones constructivas, lo que facilita reconstruir con mayor precisión la evolución formal y funcional del complejo minero de Almadenejos a lo largo del tiempo.

Los objetivos específicos de la investigación son: Evaluar la precisión métrica y la coherencia geométrica de los planos históricos. Estimar la validez técnica de los métodos topográficos empleados en su elaboración. Determinar qué elementos representados han perdurado, cuáles han sido transformados o han desaparecido, y en qué medida puede reconstruirse el entorno original. Calcular con criterios actuales la superficie ocupada por las instalaciones mineras, diferenciando zonas industriales, administrativas y logísticas.

La integración de estas aproximaciones permite una reconstrucción crítica, medible y operativa del paisaje industrial desaparecido, abriendo nuevas vías para su interpretación, gestión y puesta en valor desde una perspectiva contemporánea.

FUENTES CARTOGRÁFICAS HISTÓRICAS

La base documental de este estudio se compone de tres planos históricos analizados desde un enfoque tanto geomático como documental. Se han considerado sus características técnicas, el contexto de producción y sus posibilidades de correlación espacial con el territorio actual.

Fuente Cartográfica 1: Plano de 1753 – Silvestre Abarca Aznar

Plano particular de la Montaña de Almadanejos, (15 enero de 1753). Título uniforme: Plano particular de la Montaña de Almadanejos distante de Almaden 2 leguas con el proyecto Gn que ha formado el Ynoº ordinario Dn Silbestre Abarca de orden de SM. Para buscar los metales que aseguran los naturales dejaron el siglo pasado cuando abandonaron las minas y para buscar los demás que contuviera la montaña según lo demuestran las señales exteriores, se dio principio a este proyecto por el socabon el dia15 de Henero de 1753. Escala: 1500 varas para el plano. Archivo: AGMM, Archivo General Militar de Madrid, Instituto de Historia y Cultura Militar. CR-01-01-B

Silvestre Abarca Aznar fue un ingeniero militar español, nacido en Medinaceli (Soria, España) en 1707 y que falleció en el Ducado de Medinaceli en 1784. En 1737, ingresó en el Real Cuerpo de Ingenieros como Ingeniero Voluntario. En 1740, era nombrado Ingeniero Delineador. En 1752, obtuvo el grado de Capitán del Ejército y el nombramiento de Ingeniero en segunda. Ese año realizó un estudio de los ríos Javalón y Azuel (Montiel), levantando diversos mapas de la zona.

En 1754, realizaba el proyecto general de las minas de azogue de Almadén. Al año siguiente, estuvo trabajando en el proyecto del Canal de Castilla, en las provincias de Palencia y Santander, en la zona de los ríos Camera, Rubregón y Pisuerga. En 1756, estaba en Cádiz como miembro de la Junta de Fortificaciones de la plaza permaneciendo allí hasta 1762.

En 1762, participó en la campaña de Portugal. En 1763, fue destinado a Cuba, donde permanecería hasta 1775, realizando diversos trabajos de fortificación como jefe de la Dirección Subinspección de Ingenieros de la Isla. En 1774, fue nombrado Ingeniero Director y Comandante del Ramo de Fortificaciones del Reino y Mariscal de campo. En 1775, regresó a la Península. Trabajó en las murallas de Cádiz y en la construcción de las contramurallas del Vendaval y realizó el plano de la plaza Argel.

En 1778 fue nombrado Comandante General de Ingenieros y Cuartel Maestre General del Ejército. A partir de 1779, asistió al sitio de Gibraltar, para el que realizó el plano de la plaza con su proyecto de ataque. En 1783, fue ascendido al empleo de Teniente General.

Este plano del ”Cerro de los Almadenejos” constituye un testimonio técnico de alto valor, al ser el primero que documenta gráficamente tanto las labores mineras como la morfología del terreno y el proyecto de lo que más tarde sería la instalación minera. Falleció en Medinaceli en 1784.

Es el plano más antiguo del conjunto y constituye la primera representación conocida de la orografía del Cerro de los Almadenejos. Realizado en 1753, representa en planta y perfil las labores desarrolladas en la mina hasta esa fecha, junto con el diseño preliminar del futuro proyecto general del establecimiento minero. Está orientado al norte mediante brújula y presenta una escala de 1500 varas, incluida en la hoja de leyenda. Su soporte es papel de trapo, en buen estado de conservación tras un proceso de restauración.

Figura 1. Plano de 1753 de Silvestre Abarca Aznar.

Figura 1. Plano de 1753 de Silvestre Abarca Aznar.

Fuente Cartográfica 2: Plano de 1761 – Juan Christian Kryher

ALMADENEJOS (Ciudad Real). Minas. (1761). Título uniforme: Plano y Perfil de la Mina de Almadenejos: en el que se demuestra el estado de sus labores comprehensivo hasta el mes de Junio último y el que tenían Quando se puso a cargo de los Almacenes sus lavores y seguimiento / Rl. de Minas y Julio 21 de 1761, Juan Chistian Kryher Delineador. Manuscrito montado sobre tela (51,7 × 63,5 cm), orientado al norte con brújula y firmado por su autor. Archivo: CEGET, Centro Geográfico del Ejército de Tierra. Ar.E-T.8-C.4_24

Juan Christian Kryher, de origen centroeuropeo, fue un ingeniero al servicio de la administración borbónica, probablemente vinculado al cuerpo técnico de minas o a misiones encargadas por la Banca Fúcar.

Este plano, fechado en junio de 1761, representa en planta y perfil las labores existentes en la mina durante los años de gestión directa de la Corona, previos a la concesión a la Banca Fúcar. Tiene unas dimensiones de 51,7 × 63,5 cm y está orientado al norte mediante brújula. La representación se centra en el desarrollo subterráneo de la mina, sus pozos y tornos, así como en el recinto de hornos, reflejando con gran riqueza gráfica elementos como galerías y edificaciones auxiliares. Se emplea una escala en toesas y el soporte es papel de trapo en excelente estado de conservación.

Figura 2. Plano de 1761 de Juan Christian Kryher.

Figura 2. Plano de 1761 de Juan Christian Kryher.

Fuente Cartográfica 3: Plano de 1803 – José Morete de Varela

ALMADENEJOS (Ciudad Real). Minas. (1803). Título uniforme: Atlas o colección de planos de las Reales Minas de Almadén, Almadenejos, Minetas y Registros Anexos y general de su destino con la descripción y noticias correspondientes, 1803, Autor: Morete de Varela, Josef. Archivo: MUNCYT, Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. Referencia: Morete 1083-L Nº20.

José Morete y Varela nació en San Adrián de Lorenzana (Lugo) en 1767 y falleció en 1825. Brigadier del Ejército, coronel de Ingenieros e Ingeniero Director del Cuerpo. El 14 de enero de 1794 entró a formar parte como cadete en el Regimiento de Calvaría de la Reina, y en ese mismo año, con fecha 10 de julio, ingresó mediante examen de suficiencia en el Cuerpo de Ingenieros con el empleo de ingeniero delineador y subteniente.

En septiembre de 1795 era destinado a las fortificaciones de Pancorbo, asistiendo a la defensa de Miranda de Ebro el 22 de julio de 1795, en el marco de la “Guerra de la Convención o del Rosellón” contra los revolucionarios franceses. Finalizada la contienda permaneció en Pancorbo hasta que por una R.O. de 12 de septiembre de 1797 fue destinado a Navarra, como ayudante de ingeniero. En el citado reino levantó diversos planos de la zona, como el Plano de la villa de Haro, situada en la confluencia de los dos Ebro y Tirón.

En 1801 siendo Capitán Primero del Real Cuerpo de Ingenieros, por orden de Miguel Cayetano Soler “Secretario de Estado y del Despacho Universal de Hacienda e Yndias, Superintendente General de ellas, de Azogues, y de las casas de Moneda…..” le encarga que se dirija a las minas de Almadén y documente y analice las dichas minas….

Este plano forma parte del Atlas o colección de planos de las Reales Minas de Almadén y Almadenejos y constituye una representación técnica y militar de las infraestructuras mineras e industriales a comienzos del siglo XIX. El trazo responde a los criterios del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, incorporando simbología técnica normalizada y una mayor coherencia métrica que sus predecesores. Está ejecutado a escala de 1000 varas castellanas sobre papel verjurado, en excelente estado de conservación y actualmente encuadernado.

Este plano es, por tanto, una fuente cartográfica esencial para interpretar la evolución del complejo minero y establecer correlaciones con los restos visibles en el paisaje actual.

Figura 3. Plano de 1803 de José Morete de Varela.

Figura 3. Plano de 1803 de José Morete de Varela.

FUENTES CARTOGRÁFICAS CONTEMPORÁNEAS

La información contenida en los planos históricos ha sido georreferenciada y contrastada con dos fuentes contemporáneas, que permiten establecer correspondencias espaciales con elementos aún visibles y evaluar la precisión de los documentos antiguos:

• Vuelo Americano de 1956: realizado en el marco del acuerdo bilateral entre Estados Unidos y España en el contexto de la Guerra Fría, constituye uno de los primeros registros aerofotogramétricos sistemáticos del territorio español. Las imágenes fueron tomadas entre 1956 y 1957, en blanco y negro y a una resolución espacial aproximada de entre 1 y 2 metros por píxel.

• Ortofotografías del PNOA (Plan Nacional de Ortofotografía Aérea): se ha empleado la última actualización disponible (campañas 2020–2023), con resolución de 25 cm/píxel y precisión posicional submétrica. Ortorrectificadas sobre el modelo digital del terreno y referidas al sistema ETRS89, constituyen la base aérea oficial de máxima resolución disponible en España.

Estas fuentes contemporáneas, referidas al sistema ETRS89 y caracterizadas por su alta resolución y fiabilidad geométrica, resultan esenciales para validar el ajuste espacial de las representaciones históricas. El Vuelo Americano de 1956 ofrece un registro intermedio clave para detectar persistencias y transformaciones entre los siglos XVIII y XXI, mientras que las ortofotografías actuales del PNOA permiten identificar con gran detalle estructuras aún conservadas. Su integración en entornos SIG proporciona un marco técnico riguroso para la comparación diacrónica y el análisis geomático.

PROCESO DE GEORREFERENCIACIÓN

El procedimiento de georreferenciación se llevó a cabo en dos fases: la identificación de puntos de control y la aplicación de transformaciones geométricas.

El objetivo fue ajustar los documentos históricos al sistema de referencia geodésico oficial (ETRS89) con el máximo rigor métrico compatible con sus características originales.

Identificación de puntos de control (GCPs)

Se seleccionaron puntos de control mediante análisis comparativo entre los planos históricos y las ortoimágenes recientes, considerando únicamente aquellos elementos que presentan estabilidad geométrica en el tiempo. Los puntos empleados fueron registrados en:

  • Esquinas y alineaciones de edificios aún existentes y fácilmente identificables.
  • Puntos clave de la cerca perimetral.
  • Pozos que podrían ser los antiguos tornos de la mina.
  • Límites naturales inalterados (afloramientos, cursos de agua, lomas, etc.).

TRANSFORMACIONES GEOMÉTRICAS APLICADAS

La corrección espacial de los planos se realizó mediante un modelo de transformación afín completo, que incluye traslación, rotación y escalado uniforme. Este modelo permite compensar tanto distorsiones sistemáticas como deformaciones derivadas del soporte físico o del proceso de reproducción digital.

El procedimiento fue implementado mediante software SIG (QGIS 3.44), empleando el método de mínimos cuadrados ponderados para minimizar la desviación global entre puntos controlados. Se priorizó una distribución homogénea de los GCPs sobre la superficie del plano, evitando concentraciones locales que pudieran inducir deformaciones regionales.

Como resultado del ajuste, se calcularon los errores medios cuadráticos (RMSE) para cada plano, proporcionando una medida cuantitativa de la precisión alcanzada en la transformación respecto al sistema de referencia actual.

VALIDACIÓN DE LA GEORREFERENCIACIÓN

La calidad de los ajustes espaciales realizados se evaluó a través de una combinación de análisis visual y métrico:

Superposición directa sobre ortoimágenes (1956 y actual): Se verificó la coherencia espacial de las estructuras representadas, comparando su emplazamiento con las trazas visibles en la actualidad.

Análisis cuantitativo de desviaciones: Se midió la distancia residual entre las posiciones proyectadas de los GCPs y sus coordenadas reales obtenidas por GNSS, generando una matriz de errores por plano.

Estimación de desviación angular: Se determinó la diferencia entre el norte gráfico representado en los planos (frecuentemente orientado al norte magnético) y el norte geográfico, lo que permitió identificar errores sistemáticos de orientación y ajustar la rotación correspondiente durante la transformación.

Esta fase de validación resulta crucial para cuantificar la fiabilidad con que los planos históricos pueden emplearse como base para análisis espaciales o reconstrucciones del entorno minero original.

Figura 4. a) Esquina SW. De la cerca

Figura 4. a) Esquina SW. De la cerca

Figura 4.b) Toma del punto de coordenadas de la fachada S. entre edificios de diferente momento de la llamada “Factoría” en la calle Carretas.

Figura 4.b) Toma del punto de coordenadas de la fachada S. entre edificios de diferente momento de la llamada “Factoría” en la calle Carretas.

Figura 5. Ortofotografía del PNOA (campañas 2020–2023), mostrando los puntos de georeferenciación tomados.

Figura 5. Ortofotografía del PNOA (campañas 2020–2023), mostrando los puntos de georeferenciación tomados.

REGISTRO GNSS DE PRECISIÓN CENTIMÉTRICA

Para verificar la precisión métrica del proceso de georreferenciación y obtener coordenadas absolutas de referencia, se realizaron campañas de toma de datos en campo utilizando un receptor GNSS Carlson Viking, en modo rover, vinculado a una base fija virtual mediante protocolo NTRIP. La configuración de la red de corrección diferencial se apoyó en el sistema de la red de apoyo Leica-Smart Net, garantizando precisiones centimétricas en la materialización de coordenadas, al ofrecer la mejor recepción local.

Se establecieron varias estaciones temporales sobre elementos estables en el entorno de Almadenejos (esquinas de edificios antiguos, bordes de galerías visibles, etc.), registrando coordenadas en el sistema ETRS89/UTM zona 30N, con precisiones promedio en el entorno de ±1,5 cm en XY y ±2,5 cm en Z.

Los datos GNSS se integraron como puntos de control externo para contrastar la precisión posicional alcanzada en la georreferenciación de cada plano y validar espacialmente la ubicación de estructuras históricas que aún presentan vestigios físicos visibles.

Figura 6. Receptor GNSS Carlson Viking.

Figura 6. Receptor GNSS Carlson Viking.

RESULTADOS

Cada plano histórico presentó diferentes niveles de precisión y distorsión. Se resumen los errores medios y observaciones preliminares:

Tabla 1. Comparativa planos Abarca Aznar, Kryher y Morete de Varela

Tabla 1. Comparativa planos Abarca Aznar, Kryher y Morete de Varela

Entre los principales hallazgos obtenidos a partir del cruce entre la cartografía histórica y las fuentes contemporáneas (Vuelo Americano de 1956 y ortofotografías del PNOA actual) destacan los siguientes:

  • Se constató la supervivencia parcial de estructuras documentadas en los planos históricos, especialmente muros perimetrales, edificios auxiliares y trazas de patios de laboreo.
  • Se identificaron transformaciones morfológicas relevantes, incluyendo ampliaciones, cambios de uso y desaparición de elementos clave.
  • Se logró estimar con mayor precisión las superficies funcionales ocupadas por las distintas zonas del establecimiento (industrial, administrativa, residencial y logística).

El análisis permitió localizar estructuras invisibles en campo, pero con huella morfológica detectable en ortofotografía, lo que refuerza su utilidad como herramienta para la prospección arqueológica no invasiva.

El plano de Morete de Varela demostró ser la base cartográfica histórica más fiable para futuros estudios espaciales y de reconstrucción virtual del complejo minero, al reflejar su estado final con notable exactitud.

En lo referente al análisis geomático de los planos históricos del establecimiento minero de Almadenejos ha permitido evaluar de manera crítica su precisión relativa, coherencia espacial y calidad gráfica, situándolos en el contexto técnico y metodológico de la cartografía minera preindustrial.

La georreferenciación de estos documentos demuestra su valor no solo como piezas patrimoniales, sino también como fuentes espaciales operativas capaces de integrarse en análisis geográficos contemporáneos. Sin embargo, su empleo requiere considerar limitaciones inherentes, como la falta de marcos geodésicos precisos, la orientación magnética y las escalas no homogéneas que caracterizan la cartografía manuscrita del siglo XVIII.

Plano de Proyecto (Abarca Aznar, 1753)

Este documento, pionero en la representación del monte de los Almadenejos, muestra una clara intención descriptiva tanto en planta como en perfil, reflejando una comprensión tridimensional del espacio poco habitual en su tiempo. Aunque las diferencias con la realidad construida son notables, estas pueden atribuirse a la adaptación de las estructuras a la orografía y a la disponibilidad de recursos materiales. Su escala de 1500 varas facilita una aproximación métrica relativa, aunque la precisión global se ve limitada por los métodos observacionales de la época. El ajuste geoespacial de este plano evidenció una mayor dispersión de los errores residuales, probablemente causada por deformaciones acumuladas y una toma de datos no sistemática.

Figura 7a. Distribución de los puntos de control en la cartografía Histórica de 1753.

Plano de Kryher (1761)

El plano de Kryher refleja un avance técnico y expresivo respecto al anterior, con una representación minuciosa del conjunto minero en su fase operativa inicial, bajo la gestión directa de la Corona. Se identificó una desviación angular coherente con la orientación magnética, rasgo característico de la cartografía del siglo XVIII. Su trazo es preciso y detallado, aunque la escala variable y las deformaciones locales sugieren un enfoque más funcional que métrico. La disposición de galerías, patios, edificaciones y relieve muestra un notable conocimiento técnico, a pesar de las limitaciones instrumentales.

Figura 7b. Distribución de los puntos de control en la cartografía Histórica de 1761.

Figura 7b. Distribución de los puntos de control en la cartografía Histórica de 1761.

Plano de Morete de Varela (1803)

Este plano supone un salto cualitativo en la representación del conjunto minero. Integrado en el Atlas o colección de planos de las Reales Minas, responde plenamente a los estándares técnicos del Cuerpo de Ingenieros del Ejército, con una simbología normalizada y una coherencia métrica sistemática. Los ajustes al sistema ETRS89 arrojaron errores residuales significativamente inferiores a los de los planos anteriores, confirmando su fiabilidad posicional y su potencial como base para estudios espaciales o reconstrucciones virtuales. Puede considerarse la representación más precisa y completa del establecimiento minero, una auténtica “fotografía final” del complejo a comienzos del siglo XIX.

Figura 7c. Distribución de los puntos de control en la cartografía Histórica de 1803.

Figura 7c. Distribución de los puntos de control en la cartografía Histórica de 1803.

VALIDACIÓN MULTITEMPORAL Y DETECCIÓN DE HUELLAS
MATERIALES

El cruce sistemático entre la cartografía histórica, el Vuelo Americano de 1956 y las ortofotografías actuales del PNOA ha permitido una verificación multitemporal de la pervivencia, transformación y desaparición de las estructuras representadas.

En numerosos casos, elementos como muros perimetrales, edificaciones auxiliares y patios de laboreo conservan trazas materiales reconocibles en la actualidad. La validación mediante datos GNSS reforzó esta correspondencia, aportando una precisión submétrica en la localización de restos y permitiendo confirmar alineaciones, ejes constructivos y relaciones espaciales entre zonas funcionales.

Este análisis transversal ha sido especialmente útil para identificar estructuras semienterradas o parcialmente desaparecidas, así como áreas de actividad minera no documentadas en cartografía moderna, abriendo nuevas vías para la investigación arqueológica y patrimonial.

CONCLUSIONES

La investigación demuestra que la georreferenciación precisa de planos históricos, combinada con técnicas geomáticas modernas, constituye una herramienta eficaz para integrar documentación antigua en entornos SIG actuales.

El uso de ortofotografías contemporáneas (PNOA), imágenes aéreas históricas (Vuelo Americano de 1956) y puntos de control GNSS diferencial ha permitido validar con rigor la posición y coherencia de la cartografía manuscrita del siglo XVIII y XIX.

Esta metodología ha facilitado una lectura diacrónica del establecimiento minero de Almadenejos, permitiendo comparar lo proyectado, lo construido y lo conservado. Gracias a ello ha sido posible reconstruir la evolución morfológica y funcional del complejo, y detectar transformaciones espaciales que reflejan los cambios técnicos y productivos de más de dos siglos de historia minera.

La correlación entre los planos de Abarca Aznar (1753), Kryher (1761) y Morete de Varela (1803) permite establecer una secuencia coherente del desarrollo del conjunto:

• El plano de Abarca Aznar (1753) constituye la primera representación técnica del monte de los Almadenejos, reflejando tanto las labores mineras iniciales como el diseño del futuro establecimiento, con edificaciones provisionales y los primeros hornos de beneficio.

• El plano de Kryher (1761) documenta un salto cualitativo en la organización del recinto, incorporando nuevas edificaciones y el consolidado “Cerco de Buitrones”, evidenciando la madurez productiva del enclave.

• El plano de Morete de Varela (1803) materializa, medio siglo después, el proyecto de Abarca, aportando la representación técnica más completa y precisa del conjunto minero.

Desde una perspectiva patrimonial, los resultados confirman que la cartografía histórica, cuando es tratada con criterios geomáticos rigurosos, no solo permite validar hipótesis sobre el pasado, sino también generar nuevo conocimiento espacial sobre la construcción del paisaje industrial. Su potencial como herramienta de análisis y gestión del patrimonio es especialmente valioso en enclaves en ruinas o de baja visibilidad física, como el caso de Almadenejos.

El enfoque interdisciplinar adoptado —que integra geomática, historia, documentación, arqueología y conservación— ofrece una base sólida para futuras actuaciones: excavaciones, restauración, señalización o difusión patrimonial. Este estudio contribuye a rescatar del olvido un enclave clave de la minería del mercurio en España, reconstruyendo su memoria espacial con precisión científica y dotándola de un nuevo marco para su interpretación, conservación y puesta en valor.

El contraste con el Vuelo Americano de 1956 y las ortofotografías actuales del PNOA permitió verificar la pervivencia, transformación o desaparición de estructuras reseñadas anteriormente en los planos históricos. Elementos como muros, edificaciones auxiliares o patios de laboreo han dejado huellas materiales o morfológicas, facilitando su reinterpretación funcional y espacial.

La integración de datos GNSS reforzó esta validación con precisión submétrica, revelando también estructuras semienterradas o zonas de actividad minera no registradas en cartografía moderna, lo que abre perspectivas para futuras investigaciones arqueológicas. Todo ello se está complementando con una revisión para su identificación a pie en el terreno, así como con el uso de drones en las zonas que muestran dificultad de acceso.

Entre los principales hallazgos obtenidos a partir del cruce entre cartografía histórica y fuentes contemporáneas destacan:

• Especialmente muros perimetrales, edificios auxiliares y trazas de patios de laboreo.

• La identificación de transformaciones morfológicas relevantes, incluyendo ampliaciones, cambios de uso y desaparición de elementos clave.

• La estimación más precisa de las superficies funcionales ocupadas por las distintas zonas del establecimiento (industrial, administrativa, residencial y logística).

• La detección de estructuras invisibles en campo, pero con huella morfológica identificable en ortofotografía, reforzando la utilidad de estas técnicas en la prospección arqueológica no invasiva.

• La confirmación de que el plano de Morete de Varela constituye la base cartográfica histórica más fiable para futuros estudios espaciales y reconstrucciones virtuales del complejo minero, al reflejar su estado final.

Almadenejos constituye, posiblemente, el registro fósil arqueológico-industrial y minero mejor conservado entre las explotaciones de los siglos XVIII y XIX, tanto por la cantidad como por la diversidad de los restos materiales aún existentes, a pesar de su avanzado estado de abandono y deterioro. No obstante, deben excluirse de esta valoración aquellos elementos que, por diversas causas —algunas de ellas carentes de sentido práctico—, fueron eliminados a lo largo del siglo XX.

Por otro lado, Almadenejos representa uno de los pocos núcleos de población en los que es posible rastrear de manera continua su origen como asentamiento civil vinculado a una explotación minero-metalúrgica desde 1836, vínculo que, en cierta medida, todavía se mantiene en la actualidad.

Todo ello ha permitido establecer las siguientes categorías que describen la situación actual de los restos de las infraestructuras arqueológico-industriales y de uso civil conservadas en el lugar.

• Restos materiales antiguos en diferentes estados de ruina.

• Restos materiales antiguos transformados en algo o parte.

• Restos materiales antiguos desaparecidos.

• Restos materiales antiguos, demolidos y hechos de nuevo a su imagen.

• Restos materiales antiguos que sufrieron transformaciones desde el proyecto inicial de Abarca Aznar por razones prácticas de construcción o explotación.

• Restos materiales antiguos existentes que, al poder localizar con precisión, podemos dar el nombre con el que se conocieron en la antigüedad o describir su uso y utilidad con precisión según las leyendas de los planos.

• Desarrollo de una cronología en la construcción del establecimiento minero y del urbanismo del pueblo de Almadenejos.

En color verde se señalan los pozos o tornos antiguos que aún existen, aunque transformados. El más oriental corresponde al conocido Pozo del Torno, que en el siglo XVIII recibía el nombre de “Torno de San Juan”. Fue demolido en la década de 2000 y posteriormente reconstruido en su totalidad siguiendo la imagen del original. El otro, denominado “Pozo de San Cristóbal”, se encuentra parcialmente oculto en una esquina de la actual calle de la Soledad.

En amarillo se destacan las estructuras edificadas entre 1753 y 1761, algunas de ellas levantadas sobre construcciones previas y que todavía se conservan, aunque con diversas transformaciones. Entre ellas se encuentran la Iglesia, el Hospital, las Casas del Superintendente y el conjunto conocido como “La Factoría”, que albergó en su momento cuadras, almacenes, herrerías y una posada.

La población se constituyó como municipio en 1836, momento en el que algunos de los bienes vinculados al antiguo establecimiento minero pasaron a formar parte de su patrimonio. Entre ellos se incluían calles, plazas y determinadas zonas industriales, configurándose en ese proceso los límites del actual término municipal.

Entre las principales desapariciones de ese periodo destacan las puertas de acceso al Cerco, construidas entre 1756 y 1759: las denominadas Puerta de Almadén y Puerta de La Mancha, ambas completamente derruidas y posteriormente reconstruidas, la primera en el año 2000 y la segunda en 2006.

El propio Cerco ha sufrido también importantes deterioros en su muro perimetral, con la pérdida de varios tramos de sus lienzos, especialmente a causa del ensanche de la carretera CR-424 y de la construcción de la línea de ferrocarril Ciudad Real–Mérida–Badajoz en 1865. Su trazado actual no coincide exactamente con el del proyecto original, ya que fue modificado durante la fase de construcción para adaptarse mejor a las condiciones topográficas del terreno.

En cuanto al cerco de los hornos y las propias instalaciones metalúrgicas, también se observan notables diferencias respecto a lo proyectado. Existen discrepancias entre el diseño inicial de Abarca Aznar (1753) y lo representado en el plano de 1808: de los ocho hornos previstos en el proyecto original, solo se construyeron cinco, y uno de ellos nunca llegó a completarse ni a entrar en funcionamiento.

Figura 8. Conjunto de planos ya georreferenciados para su comparación.

Figura 8. Conjunto de planos ya georreferenciados para su comparación.

Figura 9. Datos de 1753; en rojo edificios desaparecidos en la actualidad, al SW.” Zisterna para el agua que se ha de beber”, en el centro “Casas del Superintendente” en amarillo edificios existentes en la actualidad transformados y que fueron “Casas Provisionales.”

Figura 9. Datos de 1753; en rojo edificios desaparecidos en la actualidad, al SW.” Zisterna para el agua que se ha de beber”, en el centro “Casas del Superintendente” en amarillo edificios existentes en la actualidad transformados y que fueron “Casas Provisionales.”

Figura 10. Datos acumulados en 1761; Los puntos en rojo son pozos o tornos de la mina desaparecidos en la actualidad. Los dos grandes polígonos en rojo corresponden al área de los grandes socavones o “Hurtos” que daban acceso a pozos o galerías de la Mina Vieja. El más oriental se corresponde con el llamado entonces” Torno Grande de los Alemanes”, el occidental fue el de “La caña que rompió el Torno del Barranco”. En color verde se señalan los pozos o tornos antiguos que aún existen, aunque transformados. El más oriental corresponde al conocido Pozo del Torno, que en el siglo XVIII recibía el nombre de “Torno de San Juan”. Fue demolido en la década de 2000 y posteriormente reconstruido en su totalidad siguiendo la imagen del original. El otro, denominado “Pozo de San Cristóbal”, se encuentra parcialmente oculto en una esquina de la actual calle de la Soledad. En amarillo se destacan las estructuras edificadas entre 1753 y 1761, algunas de ellas levantadas sobre construcciones previas y que todavía se conservan, aunque con diversas transformaciones. Entre ellas se encuentran la Iglesia, el Hospital, las Casas del Superintendente y el conjunto conocido como “La Factoría”, que albergó en su momento cuadras, almacenes, herrerías y una posada.

Figura 10. Datos acumulados en 1761; Los puntos en rojo son pozos o tornos de la mina desaparecidos en la actualidad. Los dos grandes polígonos en rojo corresponden al área de los grandes socavones o “Hurtos” que daban acceso a pozos o galerías de la Mina Vieja. El más oriental se corresponde con el llamado entonces” Torno Grande de los Alemanes”, el occidental fue el de “La caña que rompió el Torno del Barranco”. En color verde se señalan los pozos o tornos antiguos que aún existen, aunque transformados. El más oriental corresponde al conocido Pozo del Torno, que en el siglo XVIII recibía el nombre de “Torno de San Juan”. Fue demolido en la década de 2000 y posteriormente reconstruido en su totalidad siguiendo la imagen del original. El otro, denominado “Pozo de San Cristóbal”, se encuentra parcialmente oculto en una esquina de la actual calle de la Soledad. En amarillo se destacan las estructuras edificadas entre 1753 y 1761, algunas de ellas levantadas sobre construcciones previas y que todavía se conservan, aunque con diversas transformaciones. Entre ellas se encuentran la Iglesia, el Hospital, las Casas del Superintendente y el conjunto conocido como “La Factoría”, que albergó en su momento cuadras, almacenes, herrerías y una posada.

Figura 11. Datos acumulados entre 1761 y 1803: Aquí hemos superpuesto el plano de Morete Varela sobre la imagen actual de referencia en el Catastro. Se aprecia perfectamente el crecimiento de la población separadamente y sobre lo que era en el siglo XIX el establecimiento minero metalúrgico del Real sitio de Almadenejos. Quedando como una imagen final de lo que fue su momento de máximo esplendor. Una parte importante ha desaparecido otra ha sido transformada especialmente en viviendas a partir del cierre de las explotaciones a mediados del siglo XIX en 1861, cuando la real Hacienda vende a particulares muchos de los edificios, talleres y terrenos siendo estos transformados para otros usos o derruidos. La población se constituyó como municipio en 1836, momento en el que algunos de los bienes vinculados al antiguo establecimiento minero pasaron a formar parte de su patrimonio. Entre ellos se incluían calles, plazas y determinadas zonas industriales, configurándose en ese proceso los límites del actual término municipal. Entre las principales desapariciones de ese periodo destacan las puertas de acceso al Cerco, construidas entre 1756 y 1759: las denominadas Puerta de Almadén y Puerta de La Mancha, ambas completamente derruidas y posteriormente reconstruidas, la primera en el año 2000 y la segunda en 2006. El propio Cerco ha sufrido también importantes deterioros en su muro perimetral, con la pérdida de varios tramos de sus lienzos, especialmente a causa del ensanche de la carretera CR-424 y de la construcción de la línea de ferrocarril Ciudad Real–Mérida–Badajoz en 1865. Su trazado actual no coincide exactamente con el del proyecto original, ya que fue modificado durante la fase de construcción para adaptarse mejor a las condiciones topográficas del terreno. En cuanto al cerco de los hornos y las propias instalaciones metalúrgicas, también se observan notables diferencias respecto a lo proyectado. Existen discrepancias entre el diseño inicial de Abarca Aznar (1753) y lo representado en el plano de 1808: de los ocho hornos previstos en el proyecto original, solo se construyeron cinco, y uno de ellos nunca llegó a completarse ni a entrar en funcionamiento.

Figura 11. Datos acumulados entre 1761 y 1803: Aquí hemos superpuesto el plano de Morete Varela sobre la imagen actual de referencia en el Catastro. Se aprecia perfectamente el crecimiento de la población separadamente y sobre lo que era en el siglo XIX el establecimiento minero metalúrgico del Real sitio de Almadenejos. Quedando como una imagen final de lo que fue su momento de máximo esplendor. Una parte importante ha desaparecido otra ha sido transformada especialmente en viviendas a partir del cierre de las explotaciones a mediados del siglo XIX en 1861, cuando la real Hacienda vende a particulares muchos de los edificios, talleres y terrenos siendo estos transformados para otros usos o derruidos. La población se constituyó como municipio en 1836, momento en el que algunos de los bienes vinculados al antiguo establecimiento minero pasaron a formar parte de su patrimonio. Entre ellos se incluían calles, plazas y determinadas zonas industriales, configurándose en ese proceso los límites del actual término municipal. Entre las principales desapariciones de ese periodo destacan las puertas de acceso al Cerco, construidas entre 1756 y 1759: las denominadas Puerta de Almadén y Puerta de La Mancha, ambas completamente derruidas y posteriormente reconstruidas, la primera en el año 2000 y la segunda en 2006. El propio Cerco ha sufrido también importantes deterioros en su muro perimetral, con la pérdida de varios tramos de sus lienzos, especialmente a causa del ensanche de la carretera CR-424 y de la construcción de la línea de ferrocarril Ciudad Real–Mérida–Badajoz en 1865. Su trazado actual no coincide exactamente con el del proyecto original, ya que fue modificado durante la fase de construcción para adaptarse mejor a las condiciones topográficas del terreno. En cuanto al cerco de los hornos y las propias instalaciones metalúrgicas, también se observan notables diferencias respecto a lo proyectado. Existen discrepancias entre el diseño inicial de Abarca Aznar (1753) y lo representado en el plano de 1808: de los ocho hornos previstos en el proyecto original, solo se construyeron cinco, y uno de ellos nunca llegó a completarse ni a entrar en funcionamiento.

APÉNDICE CRONOLÓGICO DE SUCESOS ENTRE 1753 Y 1803

1750 – Llegan los primeros ingenieros alemanes. 1752 – Francisco Javier de Villegas reanuda la explotación de la mina de Almadenejos, establecida en terrenos de la Encomienda de Castilseras bajo el nombre de Mina de Almadenejos. La galería principal alcanzaba ya 500 varas, con un ramal de 300 varas y varios tornos. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, existían los siguientes edificios: un cuarto para las fraguas, otro para panadería, varios para dependientes, útiles y efectos; un cerco de madera con caballeriza y pajar; y otro cerco de piedra seca, llamado de Fundiciones, con cuatro hornos en muy mal estado y otros totalmente arruinados. 1753 – El superintendente Francisco Javier Sánchez de Villegas y Córdoba informa al Marqués de la Ensenada y a Campillo sobre el reconocimiento de “las antiguas minas de Valdeazogues y sus desmontes”, así como otros enclaves próximos. El físico Guillermo Bowles, el ingeniero Salvador de Medina y Juan Pedro de Sabrá, tras sus observaciones, recomiendan reparar los cuatro hornos existentes en Almadenejos y construir dos nuevos. Villegas inicia los trabajos el 20 de junio, financiándolos con el mineral procedente de los desmontes antiguos, de la galería principal y de varios de los doce tornos activos. 1754 – Aún no se habían finalizado los cercos de los hornos ni el del conjunto del establecimiento del Cerro de Almadenejos. 1755 – En Almadén se trabaja seis horas diarias y en Almadenejos ocho. 1755–1757 – Un gran incendio obliga a reforzar la fortificación de las minas, sustituyendo las estructuras de madera por mampostería. A partir de entonces, los túneles se construyen de forma que “con el tiempo habrá en aquellos subterráneos más obra de mampostería que en el mayor y más suntuoso edificio de superficie”. 1756 – Se construyen dos barcas para cruzar el río Valdeazogues y facilitar la comunicación con Almadén. – Juan Dietrich Pfeiffer, carpintero de bombas, llega a Almadén y fallece en Almadenejos el 11 de mayo de 1765. – Juan Christian Dreshler, segundo maestro —de carácter indisciplinado y aficionado a la vida festiva— es destinado a Almadenejos, donde muere en julio de 1767. – Juan Gabriel Weiss fallece en Almadenejos el 21 de octubre de 1765. – A mediados de este año se bendicen las iglesias de Almadén y Almadenejos. 1757 – Juan Christian Freyher, ingeniero, fallece en Almadenejos en 1765. 1758 – El superintendente Gijón y Pacheco ordena trasladar a los enfermos desde la iglesia de Almadenejos al hospital de Almadén. 1759 – Se construye en Almadenejos el Torno de los Alemanes, bajo la dirección de Helling, iniciándose la explotación minera. 1770 – Andrés Christian Heling es destinado a Almadenejos; posteriormente viaja a América y regresa en 1786. 1774 – Juan Langer, que había trabajado en Idria, elabora los nuevos planos de la mina de Almadenejos. – Juan David Fichkler ejerce como maestro de mina hasta 1791. 1776 – El gobernador Soler visita Almadenejos. 1777 – Storr es nombrado director de la mina de Almadén. 1779 – Se descubre y comienza la explotación de la mina del Cerro de Gilobreros. La de Almadenejos mantiene una producción significativa de mineral hasta 1784, año en que decae, cesando la fundición. 1783 – Juan Martín Hoppensak es nombrado director. – Agustín de Betancourt y Molina publica Memorias de las Reales Minas de Almadén (Betancourt, 1783), donde analiza diversos aspectos técnicos: el drenaje de aguas, las máquinas utilizadas y las operaciones metalúrgicas dentro del cerco de los hornos de fundición. 1786 – Decae la producción de la mina de Almadenejos y el personal es trasladado a las de Almadén. 1787 – Se establece una jornada laboral de seis horas, en sustitución de las ocho fijadas en las ordenanzas de 1735. Durante este periodo, tras la independencia de las colonias americanas (1776–1783) y los procesos independentistas en las colonias españolas (1810–1825), la Superintendencia de Minas y Azogues pasa a depender de la Secretaría de Hacienda. En la Edad Contemporánea, la administración de las minas de Almadén queda bajo la autoridad del Ministerio de Hacienda, que, ante la difícil situación económica, hipoteca las minas y concede el monopolio de venta del mercurio a distintas casas comerciales. 1790 – Juan Federico Mayer asume la dirección. 1791 – Regresan a Almadenejos los trabajadores destajeros trasladados a Almadén en 1786. 1796 – Manuel Angulo es nombrado director. 1797 – Se instala la pila bautismal en Almadenejos. 1799 – El rey prohíbe el trabajo forzoso y el empleo de menores de 14 años. Los mayores deben saber leer y escribir para poder trabajar en la mina. 1790 (aprox.) – Construcción del hospital de Almadenejos. 1800–1803 – Coste total de los hornos de Almadenejos: 14.115 reales. 1800 – Se construye un puente y un nuevo camino que une Almadenejos con Almadén. 1802 – Orden de construcción del Hospital de Almadenejos. 1803 – José Morete de Varela realiza el plano de Almadenejos, incluido en el Atlas o colección de planos de las Reales Minas de Almadén y Almadenejos.

AGRADECIMIENTOS

Los autores desean expresar su agradecimiento al Instituto Geográfico Nacional (IGN) y al Instituto Geológico y Minero de España (IGME) por facilitar el acceso a ortofotografías actualizadas y documentación cartográfica fundamental para este estudio.

Se agradece igualmente la colaboración del personal del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, del Centro Geográfico del Ejército de Tierra, del Archivo General Militar de Madrid y del Instituto de Historia y Cultura Militar, por su apoyo en la consulta de materiales históricos y técnicos esenciales.

Asimismo, se reconoce el apoyo técnico proporcionado por Carlson Survey, cuyo hardware resultó clave para el tratamiento preciso de los datos espaciales empleados en este trabajo.

REFERENCIAS

Abarca Aznar, S. 1754. Proyecto general para las minas de azogue que se hallan en la villa de Almadén, formado por el Teniente Coronel de Infantería e Ingeniero en Segundo don Silvestre Abarca. Servicio Histórico Militar. Catálogo General de Documentos, sig. 3.3-7-2.

Almansa Rodríguez, E. 2012. El real sitio de Almadenejos en Ciudad Real (siglos XVIII–XIX) en un contexto minero-metalúrgico. Tesis doctoral, Universidad de Córdoba. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba.

Almansa Rodríguez, E., y Hernández Sobrino, Á. 2020. La ingeniería militar al servicio de las minas de azogue de Almadén (1750–1765). Revista de Historia Moderna, (42), 79–106. https://doi.org/10.14198/RHM2020.42.04

Bernáldez, F., y Rúa Figueroa, R. (s.f.). Memoria sobre las minas de Almadén y Almadenejos extractada de la escrita por orden de S. M. [Manuscrito].

Centro Geográfico del Ejército de Tierra. (s.f.). Juan Christian Kryher. Delineador. Ar.E-T.8-C.4_24.

Centro Nacional de Información Geográfica. 1956-1957. Vuelo Americano Serie B (1956–57). Instituto Geográfico Nacional.

Hernández Sobrino, Á. 2003. Glosario de oficios mineros, metalúrgicos, administrativos y auxiliares en Almadén (siglos XIII–XIX). Minas de Almadén y Arrayanes, 59 pp. 

Instituto Geográfico Nacional. (s.f.). Ortoimágenes PNOA. Centro Nacional de Información Geográfica. 

López, A., y Rodríguez, J. 2015. Cartografía histórica y SIG en la reconstrucción de paisajes mineros. Archivo General Militar de Madrid, Instituto de Historia y Cultura Militar. (s.f.). CR-01-01-B. Abarca Aznar, Silvestre. 

Madoz, P. 1987. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar (Ed. facsímil). Valladolid: Ámbito Editoriales / Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. (Obra original publicada entre 1845 y 1850). 

Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. (s.f.). Atlas de las Reales Minas. Morete 1803 – L Nº20.