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New data on the funerary stele of Vinebre, the Ribera D’Ebre, in the context of roman epigraphy in the Iberian Peninsula

Margarida Genera i Monells

ICHN (IEC), ACC, SEHA, ICEK, SEDPGYM
margaridagenera9@gmail.com

Nuevos datos sobre la estela funeraria de Vinebre, la ribera d’Ebre, en el contexto de la epigrafía de época romana en la península Ibérica.

RESUMEN

Encontrándonos en un territorio donde los hallazgos de estelas romanas decoradas con una rosácea -a lo largo de las últimas décadas- han sido relativamente frecuentes, en el presente congreso nos proponemos profundizar en algunos aspectos -todavía poco estudiados- sobre la estela funeraria de Vinebre, Ribera d’Ebre, Tarragona, que, sin lugar a dudas, representa uno de los descubrimientos epigráficos más excepcionales que ha tenido lugar durante el pasado siglo XX en la península Ibérica. (Genera 1990; Genera et al. 1983; Genera et al. 1991; Mayer 1995; Genera & Alberich. 2009). Aportamos, también, algunas reflexiones en torno a la protección y salvaguarda de estos elementos pétreos, especialmente en lo que concierne a determinados ejemplares de lápidas y pedestales que se encontraban insertos, reutilizados en construcciones de época más reciente. A modo de ejemplo, se incluyen algunas actuaciones de extracción y restitución de las respectivas réplicas en conjuntos emblemáticos de la ciudad de Tortosa, donde se ha conseguido no solo mantener la fisonomía original de cada edificio, sino también interrelacionar dichos hallazgos con el propio entorno natural, en particular las canteres, donde se extrajeron los soportes.

PALABRAS CLAVE: Nordeste peninsular, siglo I-IV d.C., material lapídeo, cantera, Ebro final, Legio VI.

SUMMARY

Finding ourselves in a territory where the finds of Roman stelae decorated with a rosette -over the last decades- have been relatively frequent, in this congress we propose to delve into some aspects -still unknown- of the funerary stele of Vinebre, Ribera d’Ebre, Tarragona, which, without a doubt, represents one of the most exceptional epigraphic discoveries that has taken place during the last 20th century in the Iberian Peninsula. (Genera 1990; Genera et al. 1983; Genera et al. 1991; Mayer 1995; Genera & Alberich. 2009).  We also provide some reflections on the protection and safeguarding of these stone elements, especially with regard to certain cases that were inserted, reused, in constructions of more recent times. As an example, some actions of extraction and restitution of the respective replicas in emblematic sets of the city of Tortosa are included, where it has been possible not only to maintain the original physiognomy of each building, but also to interrelate these findings with the natural environment itself, in particular the quarries, where the supports were extracted.

KEY WORDS: Northeast peninsular, century I-IV AD., stone material, quarry, final Ebro, Legio VI.

INTRODUCCIÓN

Una de las piezas más icónicas relacionada con la historia de la minería en época romana es la estela funeraria conocida como Quartulo, (CIL II, 3258) que desde hace ya varios decenios, podemos contemplar en la exposición permanente del MAN. En una hornacina rebajada en el soporte pétreo, aparece -en bajo relieve- la figura de un niño, abillado con sagum (toga corta) que sostiene un pico y una cesta para el mineral. En la parte inferior, se inscribió un breve epitafio con una alusión a su corta edad de 4 años. Contemplarla directamente despierta un cúmulo de sentimientos, que pueden confluir en dos cuestiones cruciales: una reflexión sobre lo que representa la minería en una sociedad y la dureza que ha comportado -durante milenios- en las vidas de los que han trabajado en la mina. Este hallazgo proviene de la actul población de Baños de la Encina, en Jaén, provincia de la Bética en época romana. * Así mismo, el estudio de la epigrafía siempre nos puede aportar datos de interés, aunque ni la iconografía, ni el contenido de la inscripción estén directamente relacionado con las minas. Su investigación debería incluir la búsqueda del origen y procedencia del soporte pétreo, las técnicas de extracción utilizadas, vías de circulación, etc.

Por este motivo y teniendo en cuenta que el presente congreso se celebra en una zona donde han tenido lugar numerosos hallazgos epigráficos de gran relevancia, hemos creido idóneo profundizar en algunos aspectos -todavía poco estudiados- referente a la estela funeraria de Vinebre, Ribera d’Ebre, Tarragona, que sin lugar a dudas, representa uno de los descubrimientos más excepcionales que tuvo lugar en la península Ibérica en el pasado siglo XX, (Genera 1990; Genera et al. 1983; Genera et al. 1991; Mayer 1995; Genera & Alberich 2009), que nos documenta la presencia de militares en el área del Pas de l’Ase, que además de las acciones bélicas deberían tener a su cargo la gestión del mineral proveniente de la cuenca del Priorat (Figuras 1 y 2).

Mapa de situación de la partida de la Fontjoana.

Mapa de situación de la partida de la Fontjoana.


Vista del lugar del hallazgo, desde el asentamiento de Sant Miquel de Vinebre (Foto: M. Genera).

Vista del lugar del hallazgo, desde el asentamiento de Sant Miquel de Vinebre (Foto: M. Genera).

El ejemplar de Vinebre presenta algunos rasgos que -en cierta manera- nos aproximan más estrechamente todavía a esta zona leonesa. En concreto, la referencia a militares de la Legio VI, que, en el caso de León se trata de la Legio VI Victrix, precedente de la VII Gemina, que permaneció en dicha ciudad, originando su topónimo, mientras que en el caso de la de Vinebre se refiere a la Legio VI Ferrata, que durante mucho tiempo estuvo en tierras de la actual Siria (Figura 3).

Estela funeraria de Vinebre (Archivo fotográfico: M. Genera). Localización actual: MNAT.

Estela funeraria de Vinebre (Archivo fotográfico: M. Genera). Localización actual: MNAT.

OBJETIVOS

Así pues, con esta comunicación nos proponemos abordar los siguientes puntos:

1. Profundizar en algunos aspectos -todavía poco conocidos- sobre la estela que nos ocupa.

2. Invitar a la reflexión en torno a la protección y salvaguarda de estos elementos pétreos, especialmente en lo que concierne a determinados ejemplares de lápidas y pedestales -soportes de inscripciones epigráficas- que se encontraban insertos, reutilizados en construcciones de época más reciente.

3. Mostrar algunas actuaciones de extracción y restitución de las respectivas réplicas en conjuntos emblemáticos de la ciudad de Tortosa, donde se ha conseguido no solo mantener la fisonomía original de cada edificio, sino también interrelacionar dichos hallazgos con el propio entorno natural, en particular las canteras que abastecieron el material para su realización.

LA ESTELA FUNERARIA DE VINEBRE

A su vez, sobre la estela de la Tarraconense, nos referimos a los siguientes aspectos:

1. El hallazgo
2. El contexto histórico-arqueológico
3. Un torcularium construido con elementos pétreos reaprovehados
4. Contenido epigráfico
5. Origen de las materias primas

El hallazgo

Se descubrió en el paraje conocido con el topónimo de la partida de la Fontjoana, en el término municipal de Vinebre, comarca de la Ribera d’Ebre, en el año 1988 de forma fortuita, mientras se labraban los campos con maquinaria moderna, a pocos centenares de metros al norte de uno de los asentamientos que con más frecuencia hemos tratado en los congresos de la SEDPGYM, el de Sant Miquel, en la margen derecha de la carretera que comunica esta población con la de Móra. Después de una breve intervención arqueológica, a finales del mismo año, con el fin de documentar nuevos elementos que nos permitieran obtener más información para poder contextualizar cronológicamante el conjunto de hallazgos y precisar sus funciones específicas comprobamos que formaba parte de un torculario (siglos IV-V dC), dedicado a la producción de vino.

El contexto histórico-arqueológico

Los trabajos de nuestra breve intervención, limitada a tan solo al espacio del hallazgo, pusieron al descubierto una serie de elementos que formaban parte de una prensa, donde esta pieza de arenisca junto con otra de jaspe conformaba un torculario. Dicha instalación comprendía dos ámbitos delimitados por unos muros construidos con aparejo de sillares irregulares de talla poco cuidada, intercalados con otros, menos numerosos, perfectamente escuadrados. Éstos habrían sido reaprovechados de otra construcción, mientras que el pavimento era de tierra apisonada. Todos estos elementos no tendrían razón de formar parte de unas estructuras tan pobres si no hubiera sido su aprovechamiento en una nueva construcción, reciclando elementos más antiguos ya en desuso. Otra evidencia de esta suposición es el hecho de que este bloque de jaspe fuera reformado in situ, ya que encontramos numerosos restos residuales desprendidos -a consecuencia de la talla de la piedra en este mismo lugar- para adecuarlo a su nueva función.

En síntesis, podemos describir la prensa como un espacio donde se documentaron las siguientes partes esenciales de la instalación (Figura 4):

Figura 4.- Vista de detalle de la excavación. (Foto: M. Genera).

Figura 4.- Vista de detalle de la excavación. (Foto: M. Genera).

  1. Un gran bloque de jaspe “de la Cinta” muy bien tallado y con algunas caras pulidas. Dimensiones: 160 X 66 X 63 cm.
  2. Una “rueda de molino” circular, fragmentada, de unos 80 cm de diámetro, con un orificio central.
  3. La estela propiamente dicha. (CIL, II 2/14, 814; lám. III, 2 Y 3).

Durante la excavación -en todos los niveles de la secuencia estratigráfica- se recuperaron los restos de la talla de sílex, así como varios fragmentos de cerámica a mano, que a consecuencia de sus reducidas dimensiones resultó de difícil identificación, pero que atribuimos también a época prehistórica.

En cuanto al nivel circulación de la prensa, se localizaron varios fragmentos de cerámica sigillata tardía que nos han permitido adscribir los restos de la prensa al siglo V d.C.

Un torcularium construido con elementos pétreos reaprovehados

Así pues, con dicha excavación -aunque muy breve- pudimos documentar claramente la exitencia de un torculario, del cual se encontraron los elementos que configuran este tipo de instalaciones dedicadas a la producción de vino y aceite, si no de ambos productos. No obstante, esta posibilidad se descartó, al menos en la última fase de su funcionamiento, basándonos en los resultados de los análisis de fitolitos que evidenciaron una actividad destinada específicamente a la producción vinícola (Figuras 5 y 6).

Figura 5.- Planta del sondeo realizado en el año 1988, según M. Genera y reconstrucción de la prensa. (Dibujo: Julià Riu Serra).

Figura 5.- Planta del sondeo realizado en el año 1988, según M. Genera y reconstrucción de la prensa. (Dibujo: Julià Riu Serra).


Figura 6.- Otras interpretacions de la prensa, a partir de las evidencias arqueológicas. Dibujos: Julià Riu Serra (Fuente: M. Genera).

Figura 6.- Otras interpretacions de la prensa, a partir de las evidencias arqueológicas. Dibujos: Julià Riu Serra (Fuente: M. Genera).

 

Contenido epigráfico

La estela es de arenisca de color grisáceo, con elementos iconográficos de tipo astral; mide 250 cm de altura máxima, 68 cm de anchura y 28-30 cm de grosor.

Dentro de una orla de 9,5 cm que define el perímetro de la pieza, podemos distinguir cuatro campos:

  1. El superior -enmarcado en un semicírculo- presenta una decoración en bajo relieve del astro solar con seis corazones que rellenan los espacios vacios; el centro está formado por dos circunferencias concéntricas y bajo esta composición aparece la figura de un creciente lunar.
  2. El segundo, en tabula ansata, figuran dos nombres personales, el de un padre y del hijo, AEBVTIVS TARDVS y C. AEBVTIVS VERECVNDVS, soldados de la legio VI de Siria.
  3. En un tercer campo, de 74 X 52 cm aparece inscrito un poema que consta de 22 versos: 11 dísticos elegíacos. Se trata de un carmen epigraphicum, donde se alternan hexámetros y pentámetros.

De forma muy bella y sentida, la inscripción recuerda la muerte súbita del hijo, a la edad de 18 años con una lamentación de que nunca más volverá a su patria de origen. En la última línea aparece otro nombre personal. En este caso, femenino, el de VALERIA LAVRA, que con toda probabilidad se trataría de la esposa y madre de los difuntos. En el texto encontramos una referencia en la que se indica que ella se hizo cargo de los gastos.

  1. Un cuarto registro no inscrito, posiblemente destinado para otro texto, que podría haber sido reservado para la propia Valeria Laura, que no se llegó a grabar jamás.

La iconografía, aquí respresentada, la encontramos en numerosos cultos de la antigüedad, concretamente el tema de la roseta hexapétala vinculada con la muerte y el creciente lunar con los cuernos hacia arriba. Se trataría de una variante del disco solar con la representación de espigas en los seis radios y seis corazones u hojas de hiedra estilizadas, que decoran los espacios vacíos de la composición. La dualidad sol y luna, forma parte de una simbología cósmica -ampliamente extendida en el mundo funerario- que junto a la representación de las hojas de hiedra impregnan de un halo de perennidad al monumento, donde se hallan grabados.

Aparte de Hispania, este tipo de estela lo encontramos especialmente en la Galia, en Germania y en Pannonia, con una vinculación muy estrecha con el Próximo Oriente.

En cuanto a la composición literaria presenta numerosas reminiscencias de otros poemas del mismo género de Virgilio y de Ovidio.

Algunas consideraciones sobre las legiones

La legión establecida en Siria, a la que sirvió Cayo Ebucio Verecundo era la sexta Ferrata. Esta legión permaneció casi siempre en Oriente, si no, al menos durante un lapso bastante largo. La otra legión sexta fue llamada Víctrix, fundada por Caesar Augusto, en el año 41, permaneciendo en el castrum Legio, actual León, trasladándose más tarde a Germania, en el área fronteriza del Rin.

La edad mínima de un legionario era de diecisiete a veinte años y la máxima de cuarenta y seis. Este requisito nos indica que el joven murió después de un año de servicio en la legión y ya había alcanzado el reconocimiento de lectus miles. Hay que suponer que el joven recibiría honores funerarios en Siria además de los que habría tenido en el área de Vinebre, ya que probablemente esta estela se habría erigido en una necrópolis a la orilla del Ebro final -a modo de cenotafio- no demasiado lejos del lugar de su descubrimiento.

Origen de las materias primas

En este tramo del Ebro tenemos documentadas tres áreas de extracción de piedra, la mayor parte explotadas desde época romana -incluso-, en el caso de Flix, podría ser ya en época anterior. La ubicación de las canteras de Boca Bovera y la Teulería, en la misma orilla del Ebro, en el meandro (flexus en latín) que da lugar al nombre de la localidad, y el hecho de no requerir ningún tipo de trabajo previo para iniciar su explotación, confiere a esta zona muchas posibilidades de extracción a lo largo de los siglos, que al menos durante la época romana y medieval, abastecerían a la ciudad de Dertosa de material de construcción y lapídeo, incluso para la fachada de la catedral. Su situación en la orilla de río facilitó también el transporte. En cuanto a las características petrográficas constatadas en las láminas delgadas de las muestras provenientes de La Teuleria nos indican que la piedra extraída en este lugar es de buena calidad. (Figura 7) El grosor del frente de las canteras de Flix coincide con el de la estela de Vinebre además de otras también muy emblemáticas como por ejemplo la de la embarcación de Tortosa y la de Mianes.

Figura 7.- La lápida de la barca Tortosa, una vez recuperada de la torre de Levante del Palacio de la Zuda. (Archvo forográfico: M. Genera).

Figura 7.- La lápida de la barca Tortosa, una vez recuperada de la torre de Levante del Palacio de la Zuda. (Archvo forográfico: M. Genera).

Próximas a Tortosa, los romanos también explotaron varias canteras, entre las cuales hay que remarcar las de la Cinta y la de los Valencians, que proporcionaron la materia prima para la decoración y embellecimiento de la propia catedral. El Jaspe de la Cinta, denominado también broccatello, por su semejanza con los antiguos brocados tejidos con hilo de oro. La explotación de estos materiales se puede fechar como mínimo en la segunda mitad del s. I d.C., de acuerdo con los datos aportados por algunas excavaciones como la del vertedero localizado en el solar núm. 5 de la Costa dels Capellans de Tortosa Genera & Járrega, 2009 y 2010). Tras su extracción, el material era transportado hacia el Ebro con el fin de trasladarlo a otras localidades de destino. Por vía marítima, hacia Roma, y, por vía fluvial, hacia el interior de la Península, ampliamente documentado en Caesar Augusta (Zaragoza), o bien, en Clúnia (Burgos). Este material ornamental, exportado por el imperio romano, fue muy apreciado durante todo el Renacimiento y el Barroco, de acuerdo con los gustos de la época. En Italia y en Francia también encontramos numerosos ejemplos de su utilización en edificios y monumentos.

El hallazgo de Vinebre nos documenta, pues, la explotación de ambas canteras: La estela provendía del área de Flix, mientras que el contrapeso de los alrededores de Tortosa.

REFLEXIÓN EN TORNO A LA PROTECCIÓN Y SALVAGUARDA DE LA EPIGRAFÍA INSERTA EN EDIFICIOS DE ÉPOCA POSTERIOR

Posiblemente, dicho planteamiento se deba -en su origen- al hecho de haber asumido durante un largo tiempo de los años ochenta, la responsabilidad de la gestión del patrimonio arqueológico de las ciudades, primero de Tortosa y más tarde de Tarragona.  En el primer caso, a pesar de que en aquellos años Dertosa era una ciudad romana, absolutamente ignota, resultaba muy llamativa la gran cantidad de lápidas insertas en diversos edificios del núcleo urbano, principalmente en los más emblemáticos. Por este motivo se propuso extraer una selección de ellas, entre las cuales algunos pedestales de jaspe. En su lugar se colocaron las respectives réplicas de piedra artificial, de unos 10 cm de grosor, realizadas por un artesano de gran habilidad y prestigio que consiguió mantenir la fisonomia exacta que se había mantenido durante siglos, principalmente en la fachada de la catedral y la de la torre de Levante del Palacio de la Zuda. (Figuras 7 y 8). Las piezas originales son custodiadas en la actualidad por los museos de les Terres de l’Ebre y en el Diocesà ubicados en el centro de Tortosa, garantizando así, su total preservación, además de estar al alcance de todo visitante e investigador, que desee conocerlas directamente.

Figura 8.- Vista de detalle de la cantera de Flix. (Archivo fotográfico: M. Genera)

Figura 8.- Vista de detalle de la cantera de Flix. (Archivo fotográfico: M. Genera)

Figura 9.- Vista de la cantera de la Cinta/ dels Valencians en el tramo final del Ebro (Archivo fotográfico: M. Genera).

Figura 9.- Vista de la cantera de la Cinta/ dels Valencians en el tramo final del Ebro (Archivo fotográfico: M. Genera).

Figura 10.- Recreación de una escena con un grupo de mujeres recordando a los difuntos, ante su cenotafio.

Figura 10.- Recreación de una escena con un grupo de mujeres recordando a los difuntos, ante su cenotafio.

CONSIDERACIONES FINALES

A modo de consideracione sfinales o conclusions, se tienen las siguientes:

– Se remarca el extraordinario valor del material lapídeo, no tan solo como soporte epigráfico, sinó también como elemento patrimonial que requiere un estudio integral, incluida la búsqueda y localización de las canteras que proporcionaron la piedra. Este trabajo supone además, la definición de las antigues vías de circulación de todos estos vestigios, que comportó también el establecimiento de contactos  interculturales de toda índole.

– La localización de dicho cenotafio es Vinebre se puede interpretar como un vivo testimonio de la presencia militares en este sector del Ebro, de forma ya permanente, ya que la persona encargada del dispendio que supondría su construcción (talla del soporte e inscripción) -un familiar muy allegado a los dos difuntos, con toda probabilidad VALERIA LAURA- esposa y madre de los difuntos, debía encontrarse muy cerca de esta pequeña locacalidad y -muy posiblemente- también deseaba ser recordada, junto a los otros dos miembros de su familia.

– El material epigráfico, se puede considerar como páginas casi “indestructibles” de episodios vitales de persones, que a menudo, nos introducen al “mundo de los sentimientos”, casi experimentando la noción de “perennidad”.

– Con mucha frecuencia se trata de elementos reaprovechados -a lo largo de los siglos- con funcionalidades muy diversas, que las que tuvieron inicialmente. Esta circunstancia supone -además- el estudio histórico-arqueológico del edifio donde se conservaron. De acuerdo con estos razonamientos, las actuaciones de recuperación de material lapídeo, realizadas bajo nuestra dirección, han contado con un eequipo interdisciplinar y han supuesto la extracción y restitución de las respectivas réplicas en conjuntos emblemáticos de la ciudad de Tortosa, consiguiendo no solo mantener la fisonomía original de cada edificio, sinó también la buena conservación de dichos elementos pétreos.

– En varias ocasiones hemos apuntado que la presencia de militares en los alrededores del Pas de l’Ase, además de los conflictos bélicos de la zona, se debería también a la necesidad de gestionar el mineral procedente de la Cuenca del Priorat (Genera 19xx, 2013). Somos de la opinión que la estela de Vinebre se debe considerar como un vivo testimonio de la estancia en estos parajes. Muy posiblemente la esposa y madre de los dos difuntos que formaron parte de la Legión VI de Siria todavía permanecería en estas tierras del Ebro final, donde se erigió un epitafio en recuerdo de la pérdida de sus seres más queridos en tierras del Próximo oriente.

– En esta ocasión, reiteramos nuestro reconocimiento de la figura del cantero y restaurador por su labor especialitzada que como maestros artesanos resultan imprescindibles en una sociedad culta y respetuosa con el patrimonio cultural y su entorno. Ellos son los únicos capaces de transmitir a las generaciones futuras unas técnicas seculares que se sólamente se aprenden con el trabajo y habilidad innata.

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