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Galaico-Roman prospecting and exploitation in the primary gold deposits of the Serra da Groba: from undeground to surface.

Oscar Pazos Rodríguez

oscar_pazos@hotmail.com

Exploración y explotación en la minería galaico-romana del oro primario en la Serra da Groba: del subterráneo al cielo abierto.

RESUMEN

Este trabajo describe los indicios mineros galaico-romanos en la banda metasedimentaria Monteferro – O Rosal sobre dos, puede que tres tipos, de yacimientos de oro. Se discuten los métodos de exploración y explotación empleados tanto en superficie como en subterráneo.

PALABRAS CLAVE: minería, oro, minería galaico-romana, minería romana del NO, Monteferro, O Rosal.

SUMMARY

This article describes the Gallic-Roman mining works in the Monteferro – O Rosal metasedimentary band in two, maybe three, types of gold deposits. The prospecting and exploitation methods used both on the surface and underground are discussed.

KEY WORDS: mining, gold, Galician-Roman mining, NW Roman mining, Monteferro, O Rosal.

INTRODUCCIÓN

En la sierras de A Groba y de O Argallo (UTM 29T 517000E 4652000N) entre el Baixo Miño y el Val Miñor, la banda metasedimentaria Monteferro – O Rosal, formada por sedimentos paleozoicos muy metamorfizados, acumula decenas de indicios mineros antiguos de oro. Estos materiales son los mismos que encajan las grandes explotaciones de las Serras de Valongo, al este  de la ciudad de Porto (Portugal), aunque unos y otros yacimientos auríferos son genéticamente independientes. Incluso dentro de esta banda Monteferro – O Rosal y en una distancia de apenas 20 km de longitud encontramos al menos dos tipos de yacimientos, puede que tres.

La geología del oro en A Groba es por tanto compleja y variada, pero entre 1987 y 1992 fue explorada por el ITGE [ITGE, 1990][ITGE, 1993] siguiendo los indicios antiguos en buena medida, por lo que el conocimiento geológico accesible es inusualmente detallado. Las malas condiciones para el cultivo de estas sierras facilitó también la conservación de los indicios antiguos e incluso de algunas infraestructuras hidráulicas, hoy en acelerado proceso de destrucción. La profusión y variedad de indicios y yacimientos, el detallado conocimiento geológico y la relativamente buena conservación hasta hace unas décadas convierten esta sierra en un lugar excelente para reconocer las estrategias mineras galaico-romanas de exploración y explotación, que se describen a continuación.

TRABAJOS MINEROS EN EL DIQUE DE URGAL

En este yacimiento las excavaciones adoptan la forma de fosos en dirección aproximada E-O siguiendo la traza de los filones mineralizados, no saliéndose nunca de los límites del propio dique granítico de dirección general N-S [Pazos, 2021]. La profundidad maxima aparente de las excavaciones no supera los 5-6 metros, y a menudo apenas llegan al metro de profundidad, aunque las cortas aparecen hoy muy suavizadas por la baja competencia del granito cavado, bastante a muy alterado (Figura 1).

Figura 1. Fosos paralelos cavados en la dirección de los filones auríferos del Dique de Urgal. Explotación de Os Buratos dos Mouros.

Figura 1. Fosos paralelos cavados en la dirección de los filones auríferos del Dique de Urgal. Explotación de Os Buratos dos Mouros.

En la zona de Os Buratos dos Mouros, donde se acumulan los trabajos antiguos y el ITGE [ITGE, 1993] concentró los sondeos de exploración, el 75% de los filones tiene menos de 5 cm de potencia y el 90% menos de 10 cm, y sólo un 15% de los filones supera los 2 ppm de oro, acumulando la mitad del oro del yacimiento. La explotaciòn del 10% de los filones más ricos, con mineralizaciones medias de 3,2 ppm, daría acceso al 42% del oro total del yacimiento y del 5% más rico, con mineralizaciones medias de 5,2 ppm, al 26% del oro total. El oro aparece en diseminado, normalmente en muy bajas concentraciones, o dentro de los sulfuros en los filones, en inclusiones (<15 μm) o más grandes (25 – 35 μm) rellenando microfracturas, sin superar nunca los 175 μm.

A pesar de terner una información inusualmente abundante de la geología del yacimiento, como es habitual desconocemos las leyes de corte con que trabajaron los mineros galaico-romanos en Urgal, y ni siquiera sabemos si sacaron el oro libre del regolito o usaron hornos para oxidar los sulfuros y aumentar el beneficio, si usaron mercurio en los concentrados o alguna otra técnica metalúrgica. Tampoco sabemos a que tamaño molían el mineral, aunque sí se encontraron en las proximidades de las explotaciones piezas de molinos que indican esta operación. Así pues, la interpretación de los trabajos realizados sólo pueden presentarse como hipótesis, y teniendo en cuenta que la profundidad de las excavaciones parece estar en relación a la potencia del regolito, lo más probable sería una explotación superficial del yacimiento supergénico limitada al regolito granítico y, quizá, eventualmente, a algún pequeño filón especialmente rico, que en cualquier caso tendría muy escaso desarrollo, apenas unos metros. Precisamente, la irregularidad y falta de continuidad de filones y mineralizaciones impedirían el desarrollo en profundidad de la explotación. Por lo demás, la ley de concentración logarítmica de contenidos junto a la irregularidad de la mineralización y del propio sistema filoniano desaconseja diferenciar trabajos de exploración y explotación en base al volumen cavado. Un único filón especialmente rico puede dar un beneficio significativo y generaría alrededor una concentración de trabajos de exploración buscado la continuidad de aquel, pero realmente no podemos diferenciar que excavaciones fueron más productivas; exploración y explotación aparecen como un continuo de labores.

TRABAJOS MINEROS EN FALLAS DE CIZALLA

Fuera del dique granítico de Urgal y ya en los metasedimentos, los indicios mineros siguen aparentemente la traza de fallas de cizalla de dirección general N-S. En la práctica, es realmente difícil seguir en campo la traza de estas fallas de cizalla serpenteando ligeramente por entre los metasedimentos, de modo que en las cartografías geomineras del ITGE estas fallas aparecen y desaparecen según la escala y autor. Como sea, la mayoría de los trabajos antiguos están formados por estrechas zanjas N-S siguiendo las mineralizaciones que alojarían estas fallas, y que pueden seguirse en el campo alineadas por cientos de metros e incluso kilómetros. El más extenso de estos alineamientos, localizado en la vertiente este de la Serra do Argallo, se puede seguir por sucesivos tramos que alternan suaves surcus, zanjones, zanjas en ‘v’ y bien definidas trincheras en roca, sumando 1,2 km a lo largo de 1,8 km N-S. Especialmente en las zonas de substrato rocoso más compentente se abren una docena de bocaminas, ignorándose por el momento la profundidad y alclance de los trabajos subterráneos. En otras alineaciones, trincheras o zanjas, en ocasiones con bocaminas que informan de trabajos subterráneos, tienen apenas unas decenas de metros de longitud y aparecen alineadas con separaciones de cientos de metros sin evidencias de otras exploraraciones o explotaciones entre ellas. Y también, como sucede en los trabajos Urgal, no parece prudente asociar tamaño aparente y valor, ni tampoco descartar trabajos subterráneos bajo zanjas aparentemente superficiales. Así por ejemplo, la única infraestructura hidráulica conservada y que recogería el agua de cuatro pequeñas vaguadas para transportala por un canal de 1,6 km, servía a lo que hoy es un pequeño zanjón de apenas 60 metros cavada a un lado de un vistoso crestón cuarcítico. Un socavón de unos 2-3 metros de fondo en el extremo norte de esta zanja parece señalar un colapso de la excavación en ese punto, lo que indicaría unos trabajos subterráneos cuyo desarrollo desconocemos, pero que quizá justitifican la infraestructura hidráulica.

Para terminar, tres excavaciones mineras al norte de la aldea de Vilachán se apartan del esquema descrito, al desarrollarse las cortas en dirección perpendicular a la falla de cizalla, aparentemente con el propósito de desaguar por gravedad en el sentido de la ladera las aguas afloradas y/o drenadas por las excavaciones (Figura 2). El indicio norte fue de hecho ampliado hace unas décadas para aprovechamiento de una surgencia aflorada por aquella mina.

Figura 2. Detalle de Plano 7 de ITGE (1993), con los indicios mineros antiguos al norte de Vilanchán. En el recuadro amarillo se muestran las tres explotaciones abiertas en sentido perpendicula a la falla de cizalla. En amarillo a trazos se resaltan otras dos labores orientadas N-S; la situada más al este no aparece asociada a ninguna falla en la cartografía. El punteado en el mapa señala la posición de las muestras de suelo de la campaña geoquímica realizada en este lugar.

Figura 2. Detalle de Plano 7 de ITGE (1993), con los indicios mineros antiguos al norte de Vilanchán. En el recuadro amarillo se muestran las tres explotaciones abiertas en sentido perpendicula a la falla de cizalla. En amarillo a trazos se resaltan otras dos labores orientadas N-S; la situada más al este no aparece asociada a ninguna falla en la cartografía. El punteado en el mapa señala la posición de las muestras de suelo de la campaña geoquímica realizada en este lugar.

TRABAJOS MINEROS EN VAL DAS BORNAS

En el extremo sur de la Serra do Argallo y en su vertiente oeste, una gran corta de 240 metros de punta a punta y unos 30 metros de desnivel máximo, más de 2 km de zanjas y fosos cartografiados, unos 300 m de galerías a profundidades de hasta 30 metros detectadas mediante geofísica y 18 bocaminas, abiertas o cerradas, forman la concentración de labores mineras superficiales y subterráneas más compleja de las sierras de A Groba y O Argallo. De punta a punta, los trabajos antiguos se extienden algo más de 2 km (Figura 3), aunque lo esencial se concentra en una zona de 200 por 800 metros de la cabecera del valle de As Bornas, a cotas entre os 185 e 80 m.s.n.m. [Pazos, 2024].

Figura 3. Imagen Google Earth con la posición de las estructuras de la mina de As Bornas: en naranja, contorno del granito de Tabagón;  en verde los contactos de las formaciones Santa Justa, Valongo, Esquistos de Monteferro y Micaesquistos do Aragallo, en plegamiento antiformal; en azul los fosos y corta a cielo abierto; abajo a la izquierda (oeste) las superficies amarillas son las áreas excavadas del yacimiento arqueológico Regato das Bornas, donde se situaba un taller de procesado mineral; el resto de indicaciones corresponden a a elementos posteriores. Para más detalles, ver Pazos (en prensa).

Figura 3. Imagen Google Earth con la posición de las estructuras de la mina de As Bornas: en naranja, contorno del granito de Tabagón; en verde los contactos de las formaciones Santa Justa, Valongo, Esquistos de Monteferro y Micaesquistos do Aragallo, en plegamiento antiformal; en azul los fosos y corta a cielo abierto; abajo a la izquierda (oeste) las superficies amarillas son las áreas excavadas del yacimiento arqueológico Regato das Bornas, donde se situaba un taller de procesado mineral; el resto de indicaciones corresponden a a elementos posteriores. Para más detalles, ver Pazos (en prensa).

En superficie, la mina queda definida por la orientación de las excavaciones siguiendo los filones, principalmente fosos de unos metros a cientos de metros de largo, con anchos y profundidades también muy variables, marcados como suaves surcos o bien definidas trincheras, incluso formando terrazas en la ladera. En este sentido, la gran corta minera ‘a cielo aberto’ de 220 metros no deja de ser un foso especialmente profundo abierto por la debilidad geotécnica del sustrato en esta zona, que no soportaría el vaciado de una trinchera o cámara subterránea limitada a el/los filón/es mineralizado/s, obligando a dejar un talud de seguridad contra la pendiente. Fosos superficiales y galerías bajo ellos siguen direcciones de N10 a N30, dentro de la Formación Valongo y la parte basal de los Esquistos de Monteferro y conformes con las direcciones de las capas del antiforme de Tabagón en su flanco oeste. Este flanco buza aquí 80E, es decir, que se mete contra la pendiente de la ladera, que en este lugar cae al oeste. La adecuacion de las mineralizaciones deducidas a la estructura del antiforme de Tabagón y la proximidad del granito de Tabagón permite sospechar que tenemos aquí  un tercer tipo de yacimiento aurífero en la banda metasedimentaria Monteferro – O Rosal.

Para terminar con la descripción de la mina, el mineral minado en fosos y galerías subterráneas de la cabecera del vallle de As Bornas sería transportado valle abajo para su molido y lavado en su boca, a una cota de 8 m.s.n.m, un lugar con abundancia de auga y en el que existen restos de un asentamiento de tipo taller, con molinos, un sistema de canalizaciones y restos metalúrgicos de edad romana.

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La evidencia general dejada por el conjunto de indicios mineros es que los galaico-romanos exploraron y explotaron extensiva e intensivamente la banda metasedimentaria Monteferro – O Rosal con un significativo éxito prospectivo y, aparentemente, también en la explotación. Este nivel de éxito resulta impensable sin un concocimiento previo exahustivo del terreno y un muestreo sistemático realizado sobre esta conocimiento geográfico. En la minería tecno-industrial el conocimiento acumulado del terreno se obtiene de las cartografías topográficas existentes y de cartografías geológicas de diversos tipos (hoy en modelos 3D), en las que se recogen indicios mineros, afloramientos, estructuras tectónicas, etc. Por supuesto, estas cartografías previas no existían hace 2000 años en la forma que hoy, pero necesariamente existían de alguna otra forma, posiblemente como una cartografía mental que, teniendo en cuenta el nivel de detalle alcanzado por la exploración, en mi opinión implicaría la participación activa de las poblaciones nativas en las labores de exploración. A partir de este conocimiento previo, el nivel de éxito y extensión de los trabajos mineros galaico-romanos en las sierras de A Groba y O Argallo habría exigido un muestreo intensivo y extensivo, tanto en superficie como en profundidad en toda la banda metasedimentaria. El recurso -ya tópico- al bateo y exploración de los ríos como medio de llegar a los afloramientos primarios basicamente ignora la realidad de la exploración geo-minera. La localización de las estructuras mineralizadas a partir de un curso fluvial no es ni mucho menos trivial, y no evita los muestreos sistemáticos de afloramientos (Figura 4) y de suelos como los efectivamente realizados por el ITGE en estas mismas sierras hace tres décadas, aún contando con las cartografías geológicas y la inestimable guía de los trabajos e indicios galaico-romanos.

Figura 4. Marcas de picos indicando un muestreo en un afloramiento de Micaesquistos do Argallo en Figueiró, a pocos metros de dos grandes zanjas y trincheras mineras de cientos de metros.

Figura 4. Marcas de picos indicando un muestreo en un afloramiento de Micaesquistos do Argallo en Figueiró, a pocos metros de dos grandes zanjas y trincheras mineras de cientos de metros.

Así pues, la localización antigua de los tramos mineralizados en las extensas fallas de cizalla que atraviesan la banda metasedimentaria exige el muestreo -cuando menos ocasional- de los afloramientos rocosos tanto como de los suelos sobre estas fallas, que no dejando huellas evidentes pudieron haberse realizado mediante la excavación de pocillos. La sistemática apertura de zanjas superficiales siguiendo el sistema de diques de Urgal, o siguiendo los diques mineralizados en algunas fallas de cizalla, y en el yacimiento de As Bornas a lo largo de decenas y centenas de metros, indicaría ya un muestreo contínuo, en detalle y sistemático de las áreas, estructuras portadoras y complejos filonianos que fueran demostrándose más ricos, y quizá también, acompañando esta exploración, un primer aprovechamiento minero de los niveles edáficos y meteorizados sobre estas estructuras.

A respecto de la exploración y muestreo en profundidad, y a falta de una investigacion más completa del alcance de los trabajos mineros antiguos en estas sierras, las numerosas bocaminas existentes apuntan a la excavación ocasional de pozos y galerías de exploración para explorar la continuidad de los filones y mineralizaciones en profundidad, algo por otro lado común, no solo en minería en primario [Wahl-Clerici, 2020] sino también en secundario [Pazos, 2023].

En resumen, la exploración de los yacimientos de la banda metasedimentaria Monteferro – O Rosal fue realizada mediante el muestreo sistemático de afloramientos y suelos, siguiendo las trazas de los filones y estructuras mineralizadas tanto en superficie como también en profundidad. La explotación de estos filones se realizó de modo preferente mediante su vaciado en trincheras mineras y, alcanzando una profundidad en la que la estabilidad del vaciado minero podría resultar comprometida, o bien se pasaba a abrir un pozo y continuaba la explotación mediante una galería/cámara inferior, dejando un piso sin cavar a modo de contrafuerte; o bien se rebajaban los taludes para seguir profundizando. En cualquier caso, la evidencia de As Bornas muestra que ambas soluciones se desarrollaron en continuidad para explotar los mismos filones, aparentemente elegida la ocpión ‘a cielo abierto’ por las peores condiciones geotécnicas del sitio. También al norte de Vilachán la excavación fuera de la traza de la falla de cizalla respondía a la necesidad de dar salida, en favor de la pendiente, a las aguas afloradas o drenadas por la excavación.

En conclusión, en A Groba y O Argallo los indicios mineros antiguos señalan unos trabajos de explotación intensísimos, extendidos de hecho a la totalidad de estas sierras y a todos los tipos de yacimientos auríferos en ellas. Pretender simplemente que esos filones auríferos fueron localizados mediante el bateo de los ríos es más que una suposición gratuíta, supone pasar por alto un trabajo intensísimo de prospección y muestreo. Sin embargo, los indicios mineros antiguos de la banda metasedimentaria Monteferro – O Rosal también apuntan a la continuidad metodológica y operativa entre unos trabajos de exploración y de explotación que hoy resultan mucho más específicos. Hablar de minería antigua subterránea o superficial no tiene el mismo significado que hoy le damos, cuando una y otra resultan en sistemas alternativos -y a menudo incompatibles- de explotación de los yacimientos. Además, la exploración y la exploración galaico-romana se desarrollaron en continuidad en superficie y en subterráneo, dependiendo de las características generales y locales del yacimiento mineral, así como de las condiciones geotécnicas e hidrogeológicas, y por tanto para entender las minas debemos tener en cuenta todos estos factores. Las interpretaciones de los indicios de la minería antigua conforme a modelos abstractos y predefinidos carecen de sentido, y por supuesto, el repetido recurso a la ‘minería hidráulica’ como método minero o de corte está fuera de lugar, en estos yacimientos como en cualquiera otros.

REFERENCIAS

ITGE 1990. Investigación geológico-minera en la reserva estatal “Tomiño”, para Au, Nb, Ta, W y Sn. Informe.

ITGE 1993. Exploración minera en reservas estatales (sector noroeste). Reserva “Tomiño”. Informe.

Pazos, O. 2021. Labores mineiros galaico-romanos no dique de Urgal: unha minaría superficial de xacementos superxénicos de ouro. Revista de Estudos Miñoráns 21: 119-127.

Pazos, O. 2023. A invención da Gallaecia e a minaría do ouro. Unha tese sobre as orixes de Galiza. Aterra Libros. Vigo.

Pazos, O. 2024 A mina galaico-romana de As Bornas en Tabagón-O Rosal: estrutura e funcionamento. Revista de Estudos Miñoráns, nº 23, pp 47-51. 

Wahl-Clerici, R. 2020. Roman Gold from Tresminas (Portugal). Prospection – Mining – Treatment. Alfred Mutz-Foundation, Basel.

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