Oscar Pazos Rodríguez
oscar_pazos@hotmail.com
¿Minería «romana del NO» o «galaico-romana»? Explicar lo extraordinario: Sentido y valoración del ciclo minero del oro galaico-romano.
RESUMEN
El éxito de la llamada «minería romana del NO» no se puede entender ajeno a la Gallaecia. No es posible interpretar correctamente las minas ni la minería según modelos abstractos «romanos» sin atender a las particulares condiciones geológicas de los yacimientos tanto como a las circunstancias socio-políticas e históricas de quienes las trabajaron para Roma. En definitiva, el ciclo minero en su conjunto y las minas y exploraciones mineras, deben ser valoradas en sus circunstancias históricas y socio-políticas, que son los de la Gallaecia, la provincia que surgió en ese gran espacio minero.
PALABRAS CLAVE: ciclo minero, oro, minería galaico-romana, minería romana del NO, sociopolítica.
SUMMARY
The success of the so-called «Roman mining of the NW» cannot be understood apart from Gallaecia. It is not possible to correctly interpret the mines or mining according to abstract «Roman» models, without taking into account the particular geological conditions of the deposits as well as the socio-political and historical circumstances of those who worked them for Rome. In short, the mining cycle as a whole and the mines and mining explorations must be valued in their historical and socio-political circumstances, which are those of Gallaecia, the province that emerged in that great mining space.
KEY WORDS: mining cycle, gold, Galician-Roman mining, NW Roman mining, socio-political.
INTRODUCCIÓN
La minería galaico-romana del oro tuvo un éxito extraordinario. Así lo prueban los abrumadores indicios mineros extendidos por toda la provincia y que corroboran las propias crónicas romanas. Pero la valoración de este éxito enfrenta dos evidencias problemáticas: una, que la exploración geo-minera con técnicas pre-industriales y pre-científicas superó en la práctica el conocimiento geo-minero actual de los yacimientos; y dos, que incluso en las estimaciones más conservadoras la explotación galaico-romana extrajo más oro que dos siglos de minería tecno-capitalista, hasta hoy [Pazos, 2023]. En definitiva, los galaico-romanos localizaron en la provincia más yacimientos de oro -muchos más- y extrajeron más oro de lo que las inciativas públicas y privadas de dos siglos de capitalismo industrial y científico.
Toda la Gallaecia provincial constituída por Diocleciano en el siglo III había sido antes minada extensa e intensivamente y con enorme éxito, y esta realidad nos enfrenta a cuestiones de difícil respuesta. ¿Acaso la tecnología minera romana era más capaz que la moderna? ¿Acaso era mayor la demanda de oro? Por supuesto, ni la ‘avidez de riquezas’ de los romanos, la excelencia de su ‘ingeniera’ o el simbólico ‘valor del oro’ en la antigüedad pueden ser argumentos válidos, como tampoco otras respuestas simplistas como el recurso al trabajo esclavo, desechado además por la investigación arqueológica. El sentido y valor del ciclo minero galaico-romano debemos hallarlo en su contexto histórico, que no es otro que la romanización e integración del mundo castrexo-galaico en el Imperio Romano. Y al igual que la propia minería, esta romanización tuvo en la Gallaecia un singular éxito, derivando finalmente en la institución provincial que, siendo la primera en separarse del Imperio occidental para crear un reino independiente, es la única que ha transmidido su identidad de forma ininterrumpida hasta el día de hoy.
LA IMPROCEDENTE ‘MINERÍA DEL NOROESTE’
Lejos de ser una etiqueta neutra, la fórmula «minería del NO» no solo es geográficamente actualista, también es anacrónica desde un punto de vista socio-político. El noroeste implícito o explícito al que se subordina la minería galaica es el de Hispania, pero quizá entonces debemos preguntarnos si esta referencia es tan autoevidente e inequívoca como parece y cuál es su sentido. Así, cuando Plinio hace una recorrido por la minería del oro en ‘nuestro mundo’, lo recorre de occidente a oriente, del Tajo al Ganges, de Hispania a la India. ¿Qué sentido tiene entonces hablar de la «minería del NO» y no la minería «occidental romana», o incluso, simplemente, «hispana»? Es evidente que el propio y repetido uso de la expresión «minería del noroeste» responde a algún tipo de necesidad de diferenciarla, si acaso de «el resto de la minería hispana que no es noroeste», o quizá de «otras minerías hispanas que no son el noroeste», más como sea, ¿por qué ese empeño en evitar la propia geografía romana? Es decir, ¿qué se quiere evitar al no hablar de minería galaica, o galaico-astur? Con seguridad las razones de este repetido sesgo son actualistas, pero la consecuencia es que la geografía «del NO» pasa por alto o rechaza las evidencias de una administración minera galaico-romana que preludia la província galaica y, haciendo esto, desdibuja el contexto en el que esa minería tenía sentido: el de la romanización de ese NO que se evita nombrar, es decir, la provincia Gallaecia, o en todo caso Gallaecia y Asturia. De esta forma, desligada de su contexto socio-político, la «minería romana del NO» pasa a ser apenas una extensión abstracta de una perspectiva hispana, o hispano-romana, que resulta en graves carencias y errores de bulto en la interpretación de la minería galaico-romana del oro.
Por ejemplo, el académico de la História José María Blázquez, en un trabajo amplamente difundido e incluso re-editado sobre la administración de las minas durante el Imperio [Blázquez, 1985], contaba para el siglo II cuatro ‘procuradores imperiales de las minas del NO’ aún cuando ninguno de ellos aparece en las epigrafías como metallorum, y en cambio todos ellos como procuradores Austriae et Callaeciae. Consumada la sustitución de ‘Asturia y Gallaecia’ por ‘minería del noroeste’, Blázquez interpretaba la intermitente secuencia de actos administrativos que condujo a la institución provincial como independientes y otorgados, de arriba abajo, concluyendo que la creación de la Hispania Nova Citerior Antoniniana era prueba y consecuencia de la continuidad mineira ‘a pleno’, una posibilidad que de hecho requeriría producciones de oro total muy superiores a las que hoy se manejan [Pazos 2019]. De este modo, al ocultar la realidad geográfico-institucional e ignorar cualquier posibilidad de autonomía política como la que apuntó Umberto Laffi [Laffi 2001], tal vez procurada por una sociedad provincial políticamente activa y consciente, también las valoraciones geo-mineras e históricas específicas del ciclo del oro galaico-romano quedan afectadas. De hecho, apelando a la homogeneidad administrativa que él mismo construyó, Blázquez acaba por concluir en el artículo citado que toda la minería romana del oro del Imperio fue indiferente a la geografía socio-política en la que se desenvolvió. Muy al contrario, por magnitud, duración y también por la diferente organización y administración [Mangas 1999], la minería galaico-romana creó dinámicas circunscritas que grabaron institucionalmente la Gallaecia en un territorio determinado desde la fundación del Império por Augusto y hasta hoy mismo, si acaso también con la singularidad astur [Gutiérrez 1998].
Acompañando esta perspectiva descontextualizada en lo histórico-geográfico de la «minería del noroeste», aparece una aproximación acrónica que convierte la minería romana del oro en una actividad sin evolución, apenas una cuestión técnica, estrictamente ‘ingenieril’. Un ejemplo es el debate sobre el abandono de las minas por agotamiento de los yacimientos, planteado como un problema que pueda resolverse apelando a las características geológicas de los depósitos auríferos, incluso cuando todavía hoy desconocemos las leyes de corte y los rendimientos con que fueron trabajadas las minas, por no hablar del muy superficial conocimiento geológico que tenemos de la mayoría de los yacimientos auríferos. Pero la evidencia incontestable es que los galaico-romanos explotaron yacimientos que hoy no serían explotables de ningún modo, contando como contamos con unos medios técnicos de capacidad y potencia superiores en órdenes de magnitud. Más aún, en la práctica no solo no hemos podido explotar los yacimientos que los galaico-romanos explotaron, es que hay muchos casos en que todavía no hemos llegado al punto de prospectarlos y tener evidencia de su existencia más allá de los propios indicios galaico-romanos. Por supuesto, nuestra relativa incapacidad viene dada por el conjunto de valoraciones sociales, políticas o económicas que nos impiden llevar a la práctica lo que es potencialmente o técnicamente viable, y que acaban por definir otras prioridades para ese potencial técnico. Por tanto, tratar de definir el agotamiento minero sin abordar las condiciones socio-económicas y políticas que hicieron viable la explotación minera de esos yacimientos no solo es engañoso en las causas, tiene un recorrido muy corto por cuanto impide ver las dinámicas de aquella minería, y cómo la simple evolución de las condiciones socio-políticas puede ser la causa de viabilidad o inviabilidad minera.
El sentido de la minería galaico-romana fue contribuir a romanizar el mundo castreño pre-galaico. Cuando Plinio escribió que ‘las montañas secas e improductivas de Hispania, donde nada crece, fueron forzadas a producir’ (Historia Natural 33-21-67), daba el sentido de una minería que tenía como objetivo asentar el dominio romano sobre los nativos, transformarlos en operarios, en mano de obra, lo que de forma más directa resumió Floro (Epítome 2-33-60) al decir que ‘Augusto obligó a sus habitantes a explotar su suelo’, añadiendo a continuacón que ‘trabajando los astures para otros, descubrieron las proprias riquezas’. Esta lógica romanizadora señala los parámetros socio-políticos en los que se desenvolvió la minería galaico-romana y las condiciones específicas en las que debemos valorar el agotamiento de minería como actividad prescindible una vez la romanización estuvo hecha. La repetición de esta razón productivista-colonizadora en Dalmacia, de la que Floro también se hizo eco atribuyendo a los dacios una avaricia de oro ‘como si hubieran de conservarlo para su propio uso’ (Epítome 2-28), o ya más tarde en Britania (Tácito en Agricola, 21) y de nuevo en Dacia, quizá ya iniciada la decadencia de la producción en Lusitania y Gallaecia, nos mete en un tipo de proceso histórico diacrónico que es el de la romanización alto-imperial, en el que la minería del oro añadió dinámicas endógenas con fases comunes de incremento, cénit y decadencia de la producción [Pazos 2019]. Es en este sentido que la minería del oro «del NO», es decir, la galaico-astur, estaría mucho más próxima a la de las provincias de Dalmacia o Dacia que a la de la hispana Bética, heredera de un sistema de explotación y propiedad republicano, incluso púnico. Y es por esto también que, ante una supuesta continuidad geominera hispana, la evidencia geoarqueológica de una minería del oro galaica distintiva impone su reconocimiento, bien sea mediante el subterfugio actualista «del NO»
GEOARQUEOLOGÍA DE LA MINERÍA GALACIO-ROMANA
Que en el Asturia permaneciera la única legión de occidente no dispuesta en defensa de la frontera del Imperio (exceptuando aquella otra pretoriana que guardaba la ciudad de Roma) debería ser por sí mismo un reconocimiento de la importancia específica de la minería del oro galaico-romana para el Imperio, pero también del proceso de radicación y provincialización de las instituciones imperiales en Gallaecia una vez desaparecidas sus funciones originales. Numerosos hechos caracterizan la singularidad adminsitrativa galaica ligada a la minería, y sin ir más lejos, en la segunda mitad del del siglo I, junto a los datos del censo por conventos (bracarense, lugués y astur), Plinio registraba las producciones del oro a ‘Lusitania y Gallaecia con Asturia’ como entidades geográficas aquí relevantes. Durante todo el Imperio, Gallaecia fue unha referencia geográfica en la literatura, la administración y la vida cotidiana, de lo que tenemos evidencias sobradas en la epigrafía, pero la administración minera galaico-romana no solo preludió la definitiva provincia galaica, se involucró en los sucesos políticos principales del Imperio, como la gran crisis dinástica del año 69 [Pazos, 2021]. En definitiva, el ciclo minero del oro galaico-romano condicionó y fue condicionado por el contexto socio-político del que formaba parte, y este contexto aparece también dentro de las explotaciones.
La interpretación geoarqueológica de los trabajos mineros atenta al contexto socio-político e histórico es una investigación apenas iniciada, pero de extraordinario interés. Para empezar, la aplicación histórica del concepto de ciclo minero nos lleva a considerar una fase ascendente y otra fase descendente de la producción de oro, dentro de la cual la práctica minera adquiere sentidos específicos. De modo general, tener una cronología del ciclo minero del oro galaico-romano es esencial para comprender y reconstruir sus interrelaciones con los hechos históricos fundamentales del Imperio y con el desarrollo del proceso de romanización, pero situar las explotaciones respecto ese ciclo minero es clave también para interpretarlas correctamente. Grandes trabajos mineros aparentemente fracasados como la explotación de La Griega, sobre el río Luna (UTM 29T 269200E 4727950N), las grandes gabias exploratorias de Monte Medo en Maceda, o las explotación y/o desaguado de Cequeliños y Messegães, sobre el Miño [Pazos, en este mismo volumen), adquirirían significados diferentes en contextos de aumento de la producción o disminución de la productividad. Pero incluso sin poder situarlas cronológicamente, esas obras ya nos están dando información sobre sus contextos socio-políticos. Por ejemplo, en la mina citada de Monte Medo, que es la más extensa en secundario de Galicia, se observa una división del espacio minero que no obedece a variables geo-mineras y que, por tanto, sería debida a la propia organización y reparto del trabajo dentro de la explotación. Esta sectorización no solo se hace evidente por las diferentes técnicas mineras empleadas, en ocasiones aparece materialmente construida en forma de bordes sin explotar entre sectores, a modo de muros de división. Y las cortas citadas de Cequeliños y Messegães, de varios cientos de metros de longitud y más de diez y veinte metros de profundidad, fueron abiertas de principio a fin en el regolito granítico aún cuando su propia excavación debió hacer evidente la ausencia de sedimentos auríferos explotables, en este caso terrazas del Miño. Y a pesar de todo estas cortas fueron terminadas, indicando que finalizar la obra tenía un sentido en sí mismo, quizás porque fueron hechas como un pago a terceros o como parte de un plan general, como lo es una contrata o sub-contrata hoy día. Muchas otras grandes y pequeñas labores que hoy se interpretan como explotaciones mineras pero cuyo sentido geo-minero no es evidente podrían responder a este tipo de ‘obras debidas’, cuya utilidad se encontraría más en la necesidad de cumplir con una obligación -tributaria o de servicio- que en la búsqueda directa de un beneficio. Al fin y al cabo también la historia minera contemporánea está plagada de excesos y fracasos, que si en la lógica capitalista se justifican como inversiones fallidas dentro del ciclo económico, en el contexto de la romanización lo estarían por la necesidad de tributar y servir mediante el trabajo, en palabras de Plinio: ‘forzando a las montañas a producir’.
CONCLUSIONES
En este contexto de trabajo como servicio debido, el extraordinario éxito que demostró la minería del oro galaica definió el tipo de lógicas y dinámicas propias que determinaron la historia provincial, desde la propia provicialización de la administración y sociedad galaica, a la articulación de la red viaria en relación a las zonas mineras, o los movimientos de población hacia las zonas mineras y el ordenamiento de las comunidades que explotaron las minas. Es también en este contexto en el que la ‘avaricia’ que Floro atribuyó a los dálmatas adquiere un posible significado, pues siendo que el oro era acaparado por el poder romano, sería la actividad minera la que justificaría a las comunidades el asentamiento, dominio y control territorial en las zonas auríferas. La minería daría especial proximidad en el trato con las autoridades romanas, y con el trato el privilegio. Y también en este contexto el concepto de «castro minero» adquiere un nuevo sentido (por supuesto ajeno completamente a la absurda idea de ‘fosos abiertos mediante fuerza hidráulica’) y que no sería ya el de simple asentamiento de las comunidades mineras sino el símbolo de la apropiación o control del territorio asociado a esa actividad minera, quizá por comunidades llegadas de otros lugares o destacadas por la autoridad romana. Tal podría ser el caso del famoso castro de Boisán sobre el río Duerna, el de Truchas sobre el río Eria o el castro de A Croa sobre el río Tea [Pazos, 2023].
En definitiva, las investigaciones geoarqueógicas de éstas y otras muchas cuestiones por resolver relacionadas con el ciclo minero desarrollado durante el Alto Imperio en Gallaecia requiere abandonar el esquema mental ‘del NO’ y ligar esta minería a sus propios contextos históricos galaicos, si acaso, galaico-astures.
REFERENCIAS
Blázquez, J.M. 1985. Administración de las minas en época romana. Su evolución. In Domergue, Claude. (coord.) – Minería y Metalurgia en las antiguas civilizaciones mediterráneas y europeas. Coloquio Internacional Asociado, Madrid 24-28 octubre, vol. II: 119-131
Gutierrez, J.A. 1998. Sobre los orígenes de la sociedad asturleonesa: aportaciones desde la arqueología del territorio. Stud. Hist. H. mediev. 16:173-197.
Laffi, U. 2001. Studi di storia romana e di diritto. Storia e Letteratura. Tacola de studi e testi 206
Mangas, J. 1999. Los obligados por operae en las minas de Vipasca (Aljustrel, Portugal). Pallas. Revue d’études antiques 50: 245-251.
Pazos, O. 2019. Uso de la curva de Hubbert para el modelado del ciclo minero del oro galaico-romano. En La minería y la metalurgia del centro de la Península Ibérica a través de la Historia. López Cidad, J.F. y Ayarzagüena M. (eds.). SEDPGYM, pp 159-164.
Pazos, O. 2021. El gran ciclo minero galaico-romano del oro en la constitución de la Gallaecia y el Alto Imperio Romano. Geotemas 18 – X Congreso Geológico de España 5-7 julio 2019. Vitoria-Gasteiz: 793-796.
Pazos, O. 2023. A invención da Gallaecia e a minaría do ouro. Unha tese sobre as orixes de Galiza. Aterra Libros. Vigo
Pazos, O. 2024. El ciclo minero galaico-romano del oro. Umbrales geológico-mineros. Límites socio-políticos. En este volumen. SEDPGYM
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